En los últimos años, el campo español ha empezado a afrontar grandes retos en materia de sostenibilidad. Uno de ellos es, sin duda, la gestión de los envases, que lejos de ser una tarea secundaria, se ha consolidado como un auténtico pilar para el equilibrio medioambiental y el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la Agenda 2030.
La generación de residuos es inevitable en cualquier actividad productiva y el sector agropecuario no es una excepción. Por eso, la gestión adecuada de los envases de productos de uso agrícola profesional supone un paso fundamental para evitar la contaminación y preservar la biodiversidad en el entorno rural, priorizando la salud de suelos y acuíferos.
El reciclaje permite que esos envases, una vez utilizados, no terminen abandonados ni incineren su valor como ha pasado durante mucho tiempo. Al reaprovechar materiales, el sector contribuye activamente a la economía circular, minimizando la presión sobre los recursos naturales y adelantándose a las cada vez más exigentes normativas europeas.
El compromiso de los agricultores, productores agrarios y ganaderos con el reciclaje de envases es, hoy, una de las mayores contribuciones de la agricultura española a los ODS. Particularmente, a los objetivos relativos a producción y consumo responsables, agua limpia y vida de ecosistemas terrestres.
En este recorrido, sistemas colectivos como el nuestro, AEVAE, intentamos desempeñar un importante papel, simplificando los procesos para los agricultores y fomentando la recogida, el tratamiento y la valorización de los envases. Además, realizamos una labor de concienciación entre todos los actores de la cadena agroalimentaria.
Los datos evidencian que, donde existe un sistema estructurado de recogida y reciclado de envases, se logran ratios de recuperación y reciclaje mucho mejores. Esto traduce el compromiso sectorial en resultados medibles y tangibles, reforzando el papel del campo en la transición ecológica de nuestro país y de Europa.
Reciclar no es solo una responsabilidad legal, sino una oportunidad. La ruralidad tiene en el reciclaje de envases una palanca para modernizar su imagen, acceder a nuevas cadenas de valor y fortalecer su papel como garante del cumplimiento de los ODS a nivel local y global.
La innovación en materiales y procesos también casa perfectamente con el reciclaje. Nuevos sistemas de identificación y trazabilidad aseguran transparencia y fiabilidad, aportando valor añadido tanto a los agricultores como a la industria transformadora, al tiempo que refuerzan la confianza de los consumidores.
Además, el impulso al reciclaje de envases tiene beneficios socioeconómicos muy tangibles a nivel rural: genera empleo, potencia la economía circular y ayuda a fijar población, contribuyendo a que el desarrollo sostenible no sea solo una declaración de intenciones, sino una realidad palpable en nuestros pueblos.
El reto es seguir avanzando, aumentando la implantación del reciclaje en todo el territorio y adaptando el sistema a las nuevas demandas de sostenibilidad. Todas las partes debemos seguir trabajando unidos para mantener este impulso transformador, con los ODS como horizonte común.
*** José Guaita Rosa, Socio director en Heura, entidad administradora de AEVAE.