Niño leyendo un libro rojo en una biblioteca.

Niño leyendo un libro rojo en una biblioteca. iStock

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La región iberoamericana logra avanzar en políticas de lectura y oralidad, pero persisten algunas brechas estructurales

Un estudio analiza 23 iniciativas en 20 países y alerta de la falta de financiación, evaluación e inclusión efectiva, pese a la madurez estratégica.

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Mariana Goya
Publicada

Iberoamérica ha avanzado en la consolidación de políticas públicas de lectura, escritura, oralidad y libro, aunque persisten brechas estructurales que limitan su alcance y efectividad.

Así lo concluye el nuevo Estudio regional de políticas públicas y planes nacionales de lectura, escritura, oralidad y libro en Iberoamérica, elaborado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y CAF - banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.

La investigación analiza 23 iniciativas nacionales impulsadas en 20 países iberoamericanos por ministerios de Educación y Cultura, y ofrece una radiografía sobre el estado actual de las estrategias gubernamentales vinculadas al fomento de la lectura, la escritura y la oralidad.

El informe será presentado el próximo 30 de mayo en el Pabellón Iberoamericano de la Feria del Libro de Madrid, en un encuentro que reunirá a representantes de las tres instituciones y al especialista brasileño en políticas de lectura José Castilho.

Entre las principales conclusiones, el estudio destaca una "madurez conceptual e institucional" en la región. Y es que, en las últimas décadas, los países iberoamericanos han pasado de desarrollar acciones aisladas de promoción lectora a construir políticas públicas más articuladas y con aspiración de permanencia.

El informe subraya especialmente el cambio de enfoque respecto a la lectura, que ha dejado de entenderse únicamente como una habilidad técnica para ser considerada un derecho fundamental y una práctica sociocultural.

Asimismo, la investigación señala avances en la incorporación de la escritura y la oralidad dentro de las políticas públicas y en la creación de modelos de gobernanza interministerial, especialmente en países como Brasil, Chile, Colombia y Portugal.

También resalta el fortalecimiento de las redes de bibliotecas públicas y escolares como parte de estas estrategias.

No obstante, el documento advierte de importantes limitaciones que dificultan el impacto real de estas políticas. Entre ellas figuran la insuficiencia presupuestaria, la discontinuidad de los programas tras los cambios de gobierno y la falta de mecanismos sólidos de evaluación.

Según el estudio, aunque la mayoría de los planes se presentan como políticas nacionales, sus propios responsables reconocen que la lectura, la escritura y la oralidad no ocupan todavía un lugar prioritario en la agenda pública de muchos países.

El informe también identifica una distancia entre los marcos teóricos y las acciones concretas.

Aunque los planes definen la lectura como una herramienta de inclusión y ciudadanía, las iniciativas relacionadas con la escritura y la oralidad continúan centradas principalmente en el ámbito literario, dejando en segundo plano su potencial para reducir desigualdades y fortalecer la participación social.

La atención desigual a distintos grupos de población constituye otro de los desafíos señalados. Mientras todas las iniciativas estudiadas contemplan acciones dirigidas a la infancia, son menos frecuentes las estrategias específicas para personas mayores, población migrante o colectivos LGBTIQ+.

En el ámbito digital, el estudio reconoce avances en la creación de bibliotecas virtuales y programas de promoción lectora en entornos digitales, aunque alerta sobre problemas persistentes relacionados con la conectividad, la infraestructura tecnológica y la necesidad de desarrollar competencias críticas frente a la expansión de la inteligencia artificial generativa.

A partir de estos hallazgos, las organizaciones impulsoras proponen varias recomendaciones dirigidas a los gobiernos de la región.

Entre ellas destacan la necesidad de institucionalizar estas políticas mediante marcos normativos sólidos, crear sistemas de evaluación basados en evidencia y ampliar las estrategias de aprendizaje a lo largo de la vida para incluir a la población adulta y mayor.

El informe también plantea incorporar de forma transversal la diversidad lingüística, la equidad de género y la alfabetización en inteligencia artificial como parte de los nuevos enfoques educativos y culturales.