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Federico G. Tejera, CEO Global de Radisson Hotel Group.jpg Radisson Hotel Group

Historias

Federico G. Tejera, CEO global de Radisson Hotel Group, un español en la corte del imperio chino: "Me divierto cada día"

El directivo repasa su carrera profesional en una conversación con ENCLAVE y pone en valor la importancia de disfrutar en el plano laboral.

Más información: En el corazón de Radisson: así es cómo desde Madrid la cadena fija precios o compra un hotel en cualquier parte del mundo

Estocolmo (Suecia)
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Federico G. Tejera no parece tener demasiada prisa por llegar a ninguna parte. Quizá porque lleva toda una vida viajando. Madrid, Bruselas, Estocolmo, Portugal, París... y ahora un mundo empresarial cada vez más global, donde las culturas europea, estadounidense y china se cruzan a diario.

Es el CEO global de Radisson Hotel Group, propiedad del conglomerado estatal chino Jin Jiang International, con unos 1.500 hoteles y alrededor de 100.000 empleados. Pero cuando habla de su carrera no empieza por los grandes cargos ni por las cifras.

Comienza por una decisión aparentemente pequeña: aquel anuncio en inglés que encontró en 1982 en un tablón de la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense de Madrid. "We look for the best", decía.

Le llamó la atención. No sabía siquiera qué empresa había detrás. Mandó su currículum por correo postal —eran otros tiempos— y acabó entrando en Procter & Gamble. Allí descubrió el marketing, aunque hasta entonces "no sabía lo que era", como reconoce entre risas a ENCLAVE.

"Me parecía muy divertido", recuerda. El trabajo consistía en entender por qué las consumidoras compraban o no compraban un producto, hablar con ellas y buscar soluciones. Una manera de trabajar que terminaría marcando toda su trayectoria: identificar un problema, entenderlo y encontrar una respuesta.

Siete años después llegaría el primer gran salto internacional. Bruselas. Después, Estocolmo, Portugal, París, NH Hoteles y, finalmente, Radisson. Una carrera construida más sobre la curiosidad que sobre una obsesión por alcanzar un determinado puesto.

"Nunca he tenido un objetivo de quiero ser director general", explica. "Solo hacía mi trabajo y me lo pasaba bien". Y quizá ahí esté la clave de su historia.

De una facultad de Madrid al mundo

Tejera estudió Económicas y desde el principio tenía claro que quería hacer algo distinto. Tenía buenas notas, hablaba inglés y francés y había trabajado durante los veranos, pero las salidas profesionales que encontraba entonces —bancos, auditoras— no terminaban de convencerle. Hasta que apareció aquel anuncio de Procter & Gamble.

"Alguien que ha puesto un anuncio en inglés en la Facultad Complutense en el año 1982, cuando prácticamente nadie iba a hablar inglés en la facultad... Pues voy a escribir a este sitio".

Federico G. Tejera, CEO Global de Radisson Hotel Group, con el embajador de España en Suecia, Luis Manuel Cuesta, en Estocolmo (Suecia)

Federico G. Tejera, CEO Global de Radisson Hotel Group, con el embajador de España en Suecia, Luis Manuel Cuesta, en Estocolmo (Suecia) Radisson Hotel Group

La empresa le pareció diferente desde el primer momento. Recuerda a profesionales "hiperlistos", conversaciones en las que se interesaban realmente por lo que había hecho cada candidato y, sobre todo, un ambiente internacional en el que el inglés formaba parte de la vida cotidiana. Allí pasó siete años en Madrid trabajando con distintas marcas. Después llegó Bruselas.

El traslado coincidió con el nacimiento de su segunda hija. La decisión de marcharse no fue únicamente profesional: hubo que hacer números, valorar las condiciones y decidir que Begoña, su mujer, dejara temporalmente de trabajar para acompañarle.

"Estábamos un poquito agobiados, eso de los dos trabajar con las dos niñas... era algo agobiante para todos". Se fueron. Y descubrieron que vivir fuera tenía también otra dimensión. "Cuando vienes de entornos muy españoles, de repente te da un nivel de autonomía como familia que es fantástico".

Dos años y medio después apareció Estocolmo. No estaba en su lista de destinos deseados. De hecho, cuando en la compañía se hablaba de posibles países, Suecia ni siquiera figuraba entre sus opciones. Pero aceptaron.

"Fue un shock para nosotros, pero finalmente nos adaptamos y cambiamos costumbres, aunque la televisión española internacional y Cine de barrio se convirtieron en nuestra pequeña conexión con España". "Creo que lo conseguimos gracias a Bego, mi mujer, porque yo trabajaba mucho". Tres años después, se fueron a Portugal, y luego a París.

Cambios

A los 40 años llegó uno de los momentos en los que una carrera internacional también exige tomar decisiones personales. Procter & Gamble le ofreció trasladarse a Canadá, pero la familia consideró que quizá aquel salto era demasiado. Entonces apareció Disney. Una posición en París para dirigir marketing y ventas en Europa, incluyendo los parques, Disney Cruise Line y otras áreas del negocio.

"Hay un refrán que dice que nunca debes cambiar tres cosas al mismo tiempo", recuerda. Ellos estaban a punto de cambiar de trabajo, de país y de vida. Así que Tejera le dijo a Begoña que, al menos, "no cambiáramos también la familia", señala con ironía durante la conversación. Se quedaron juntos y pasaron ocho años en París. "Felices", dice.

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Federico G. Tejera, CEO Global de Radisson Hotel Group. 1.jpg Radisson Hotel Group

Después llegaría NH Hoteles, donde en 2012 y 2013 asumió la dirección general. Tres años de transformación de la compañía y un nuevo salto: Radisson. Esta vez, sin embargo, la familia ya había cambiado. Los hijos eran mayores. Algunos empezaban a casarse. Y Tejera comenzó a desplazarse: Bruselas durante la semana y España los fines de semana.

"Si tú vas a estar viajando, yo qué hago en Bruselas", le planteó Begoña. La respuesta fue lógica: si él iba a pasar buena parte de su tiempo viajando, ella prefería estar cerca de su familia. Y así continúa, en buena medida, su vida.

Un hotel, mucho más que una habitación

Lo que le atrae de Radisson no es únicamente el tamaño o la dimensión internacional del puesto. Es, sobre todo, el impacto humano. Antes, explica, cuando vendía Fairy, la relación con el consumidor pasaba por un producto. En Disney, esa relación se transformaba en una experiencia. Sin embargo, en un hotel ocurre algo diferente. "En el mundo de los hoteles es todo gente".

Radisson cuenta con unos 1.500 hoteles y alrededor de 100.000 empleados. Para Tejera, eso significa que una estrategia corporativa no sirve de nada si no termina llegando a la persona que está en recepción o atendiendo al cliente.

Imagen de la campaña NetZero en el Hotel Radisson Waterfront en Estocolmo (Suecia)

Imagen de la campaña NetZero en el Hotel Radisson Waterfront en Estocolmo (Suecia) Radisson Hotel Group

Y hay otra dimensión que le resulta especialmente atractiva: la capacidad de los hoteles para transformar comunidades.

Radisson tiene presencia en numerosos países africanos. En algunas ciudades, explica, el hotel puede convertirse en una de las primeras empresas internacionales que llega y ofrece oportunidades de formación y desarrollo profesional.

Un español en la corte china

Su trayectoria le ha permitido trabajar con culturas empresariales muy distintas. Primero, el mundo anglosajón y estadounidense; después, el norte de Europa; Francia; España... y ahora un entorno en el que China tiene un peso creciente.

¿Cómo se mueve un español entre todas esas culturas? Tejera tiene una fórmula muy personal. "Cuando llegas a una organización nueva, tienes que preparar un documento de cuatro o cinco páginas en el que explicas quién eres, de dónde vienes, cómo piensas, cómo trabajas, qué te gusta y qué no te gusta".

Lo pone todo por escrito y lo hizo también cuando empezó a trabajar con sus compañeros chinos. La reacción, dice, suele ser buena. Porque la transparencia facilita las relaciones.

"Yo te voy a decir no si pienso que es no. Y no te voy a decir sí si pienso que es no". No obstante, la transparencia no significa ignorar las reglas culturales. Al contrario: Tejera compara el mundo empresarial con un baile. Hay diferentes músicas y diferentes pasos. Y hay que aprenderlos.

En la cultura china, por ejemplo, una reunión de consejo no es necesariamente el lugar para discutir abiertamente un desacuerdo. El consejo sirve para tomar decisiones y comunicarlas. Las discusiones, explica, se producen antes. "Eso tienes que saberlo, tienes que aprenderlo".

La clave, para él, no consiste en imponer la manera propia de trabajar, sino en entender cómo funcionan los demás.

El secreto del éxito: divertirse

Hay una pregunta que Tejera parece recibir con más naturalidad que muchas otras: cuál es el secreto de su éxito. La respuesta no habla de estrategia, ambición ni sacrificio. Habla de diversión: "Haberme divertido todos los días"

Después añade otras piezas: haber encontrado algo que se le da bien, haber tenido suerte, haber contado con buenos jefes y haber tenido al lado a una mujer que siempre le ha apoyado."Si yo miro esas cosas, creo que si no hubiera encontrado algo que me divirtiera, posiblemente no se me habría dado bien".

Para él, capacidad y disfrute están estrechamente relacionados.

También cree en la suerte. Pero no como algo completamente azaroso, sino como la combinación entre estar preparado y encontrarse en el lugar adecuado en el momento adecuado. Su salto a NH es un ejemplo.

Estaba en París, había mantenido relaciones profesionales con headhunters españoles y, cuando surgió la oportunidad, su perfil encajaba con lo que la compañía buscaba. "Si yo no hubiera estado en ese momento, en ese puesto, pues igual no hubiera pasado a ser CEO de NH y uno no estaría aquí". Por eso admite sin complejos que ha tenido suerte.

Qué pasará mañana

Quizá lo más llamativo es que, a pesar de haber alcanzado uno de los puestos más altos del sector hotelero mundial, Tejera no habla como alguien que considere que ha llegado a la meta. De hecho, asegura que si mañana dejara de divertirse, buscaría otra cosa. "Si yo mañana me aburro, pues ¿para qué?", explica, aunque no parece que ese momento esté cerca.

Ahora mismo sigue viajando. Londres, Bruselas, India, Dubai. Reuniones, proyectos, equipos de diferentes países y sigue aprendiendo. "Yo ahora me divierto mucho. Hay mucho que hacer todavía".

No lo dice como una frase corporativa. Lo explica con la naturalidad de alguien que realmente parece disfrutar de la vida profesional que ha construido. Ahí aparece una última idea que quizá resume mejor que ninguna otra su manera de entender el éxito.

Tejera tiene tres hijos y cuando piensa en ellos no les habla de alcanzar un determinado puesto o ganar una determinada cantidad de dinero. Les habla de buscar: "La vida es una búsqueda. Es intentar hallar lo que se te da bien y dónde te diviertes".

La curiosidad, insiste, es fundamental. Curiosidad para mirar, preguntar, aprender y probar. Incluso imagina otras vidas que podría haber tenido. "Podría haber sido taxista o haber trabajado en un quiosco". No lo dice como una ironía: "Si la vida me hubiera dado trabajar en un quiosco, hubiera sido muy feliz".

Porque quizá el secreto no sea tanto llegar a CEO de una compañía global como conseguir que, después de tantos países, tantos hoteles y tantos años, uno pueda seguir diciendo lo mismo que cuando tenía 20 años y encontró aquel anuncio en inglés en una facultad de Madrid: "Me lo paso bien". Y, sobre todo, seguir teniendo curiosidad por saber qué viene después.