Beatriz Caballero con dos miembros de su equipo en el laboratodio donde trabajan.

Beatriz Caballero con dos miembros de su equipo en el laboratodio donde trabajan. Cedida

Historias

Efecto ángel o demonio: así es la investigación española que explora los límites de los psicodélicos en psiquiatría

Este proyecto analiza con células madre olfatorias la delgada línea entre el beneficio terapéutico y el daño biológico en pacientes vulnerables.

El estudio ha contado con financiación de la XXII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña.

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El debate en torno a los psicodélicos se mueve entre el entusiasmo desmedido por un posible uso terapéutico y el estigma social más arraigado. Sin embargo, en las fronteras de la psiquiatría contemporánea, la línea que separa el remedio del peligro resulta ser delgada. El gran reto científico ahora es comprender cómo estas sustancias modifican la mente.

Para descubrirlo, Beatriz Caballero, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (IIS), encabeza una investigación pionera dedicada a analizar la compleja dualidad biológica de estos compuestos psicoactivos.

Un proyecto que ha contado con el respaldo económico de la XXII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña. Ella y su equipo buscan aportar evidencias rigurosas sobre el riesgo y el uso responsable de los psicodélicos en salud mental.

El estudio evaluará de qué manera el consumo de estas drogas, estimulantes o alucinógenas, condiciona la evolución de patologías psiquiátricas graves. Enfermedades como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor o los cuadros severos de ansiedad se sitúan en el centro. Caballero señala que recopilarán datos exhaustivos de enfermos y controles sanos.

Desde la perspectiva neurobiológica, la propuesta destaca por ser una aproximación científica de vanguardia. El equipo estudiará el impacto real de estas sustancias en células progenitoras derivadas del neuroepitelio olfatorio humano (un tejido nervioso especializado ubicado en el techo de la cavidad nasal).

"El cerebro es un tejido inaccesible y esta parte nos ofrece una ventana al sistema nervioso", destaca la investigadora. Al cultivar estas células en el laboratorio, los científicos podrán analizar parámetros clave para la supervivencia celular.

Medirán aspectos críticos como el estrés oxidativo, la inflamación, la neurogénesis y la plasticidad sináptica tras la exposición a distintas sustancias. Asimismo, la investigadora detalla que evaluarán minuciosamente tanto los posibles efectos dañinos como las respuestas beneficiosas.

En opinión de la especialista, clasificar estas sustancias en categorías binarias de bondad o maldad constituye un error. "Una misma sustancia puede mostrar potencial terapéutico en unas condiciones y producir efectos adversos en otras", enfatiza Caballero. El objetivo del proyecto es, precisamente, ese: identificar con precisión dónde reside esa frontera clínica.

La investigación pone el foco en colectivos vulnerables que históricamente han quedado excluidos de los ensayos clínicos. La literatura científica reciente ensalza las virtudes de los psicodélicos en la depresión resistente, pero evita examinar a pacientes con antecedentes psicóticos. Esta omisión tradicional deja un vacío de conocimiento que resulta urgente solucionar.

La importancia de la prudencia

Lejos de asumir un resultado exclusivamente destructivo en estos enfermos, la investigadora aboga por mantener la prudencia. Caballero aclara que evaluarán si también pueden activarse mecanismos beneficiosos de plasticidad neuronal junto a los procesos de daño. Comparar estas respuestas celulares con las de sujetos sanos permitirá entender mejor la vulnerabilidad individual.

Más allá de la droga, variables como la edad de inicio o el entorno de consumo resultan decisivas. La experta sostiene que el riesgo no depende de un único factor aislado, sino de la interacción entre sustancia, dosis y antecedentes familiares. Por ello, recogerán detalladamente qué, cuánto y cómo ha consumido cada participante.

Frente a fenómenos mediáticos como la microdosificación o el turismo espiritual, la investigadora exige mayor rigor comunicativo. La proliferación de discursos simplificados sobre el uso recreativo distorsiona la percepción social del peligro. La ciencia, defiende, debe diferenciar con claridad la experimentación sin control de los tratamientos médicos supervisados por profesionales en consulta.

"Pasar de decir que una sustancia tiene utilidad clínica a afirmar que es segura representa una simplificación peligrosa", remarca Caballero. Para la investigadora, la administración bajo estricto control psiquiátrico no es equivalente al consumo de ocio. Por eso, educar a la población joven sin recurrir a mensajes alarmistas resulta imprescindible para la prevención.

Imagen de microscopía de precursores neuronales procedentes de un paciente con esquizofrenia.

Imagen de microscopía de precursores neuronales procedentes de un paciente con esquizofrenia. Cedida

En este sentido, la investigadora lamenta que la percepción social del riesgo no evolucione al ritmo de la ciencia. Explicar de forma transparente tanto lo que se sabe como lo que todavía se desconoce resulta vital. La experta reitera la necesidad de hacer comprender a la sociedad que tener potencial terapéutico jamás significa ausencia de riesgo.

En ese camino, apoyos como el de la Fundación Mutua Madrileña permiten situar a la neurociencia española en la vanguardia internacional. La ayuda no solo costea los ensayos, sino que fomenta la retención de talento joven en nuestras instituciones, subraya Caballero.

Financiar este tipo de proyectos permite crear equipos sólidos y generar un conocimiento científico propio, indica la científica. Además, agrega que España no debe limitarse a importar los avances que se produzcan fuera, sino participar activamente en la investigación psiquiátrica.

Avanzar hacia una psiquiatría personalizada es la meta final de este grupo de trabajo. Identificar qué perfil genético o ambiental soporta peor la exposición psicodélica permitirá diseñar campañas preventivas muy específicas. Este tipo de evidencia científica sólida es la única vía para tomar decisiones de salud pública realmente informadas.

En conclusión, Caballero destaca que solo se puede proteger a los colectivos más vulnerables sustituyendo los mensajes simplistas por una evaluación del riesgo rigurosa y matizada.