El complejo Asistencial de Málaga de las Hermanas Hospitalarias SCJ dotará de material orto geriátrico y sanitario la zona de mayores.

El complejo Asistencial de Málaga de las Hermanas Hospitalarias SCJ dotará de material orto geriátrico y sanitario la zona de mayores. iStock

Historias

El proyecto malagueño que abre paso a un modelo de atención que prioriza la autonomía y la dignidad de los mayores

Con el apoyo de Fundación Mutua Madrileña, el Complejo Asistencial de Málaga de las Hermanas Hospitalarias ha renovado el área de mayores.

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Mariana Goya
Publicada

Una cama puede cambiar la forma de cuidar. En el Complejo Asistencial de Málaga de las Hermanas Hospitalarias, la incorporación de diez camas de cota cero marca un nuevo avance hacia un modelo asistencial que busca proteger a las personas mayores respetando su libertad de movimiento.

La renovación del área de mayores de la residencia y del centro de día persigue un objetivo claro: reforzar la autonomía de los residentes y ofrecer cuidados adaptados a las necesidades de cada persona.

La actuación ha sido posible gracias al apoyo de la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña, que ha financiado la adquisición de nuevo equipamiento ortogeriátrico y sanitario para consolidar un modelo de atención libre de contenciones.

Esta filosofía sustituye las sujeciones físicas o químicas por entornos diseñados para garantizar la seguridad sin restringir los movimientos de quienes viven en el centro.

El proyecto responde a la evolución del modelo asistencial que desarrolla el complejo desde hace años. La prioridad pasa por adaptar tanto los espacios como los cuidados a las preferencias y capacidades de cada residente, favoreciendo una atención personalizada en la que la dignidad ocupa un lugar central.

La eliminación de las contenciones exige transformar la forma de entender el cuidado. Frente a un sistema basado en limitar el movimiento para evitar riesgos, el nuevo enfoque adapta el entorno y organiza los apoyos necesarios para que las personas mayores puedan desenvolverse con mayor libertad.

La incorporación de las camas de cota cero forma parte de esa estrategia. Este equipamiento permite reducir la altura de la cama hasta situarla muy cerca del suelo, lo que disminuye el riesgo de lesiones en caso de caída y facilita una atención preventiva ajustada a las necesidades de cada usuario.

Se trata de equipamiento libre de contenciones para priorizar la dignidad y autonomía de residentes y mejorar su bienestar.

Se trata de equipamiento libre de contenciones para priorizar la dignidad y autonomía de residentes y mejorar su bienestar. iStock

Los profesionales del centro han observado mejoras tanto físicas como emocionales desde la implantación de este modelo. En el plano funcional, muchos residentes mantienen una mayor movilidad y reducen las complicaciones asociadas a la inmovilidad.

Al mismo tiempo, la adaptación del entorno favorece una atención más segura sin recurrir a medidas restrictivas.

Los cambios también se reflejan en el bienestar emocional. Las personas mayores participan con mayor tranquilidad en la vida cotidiana del centro, muestran una actitud más confiada y experimentan una mayor sensación de libertad.

Esa percepción influye en su autoestima y fortalece la relación con los equipos que les acompañan.

La transformación no depende únicamente del equipamiento. Requiere revisar procedimientos, adaptar los espacios y dotar a los profesionales de nuevas herramientas para prevenir situaciones de riesgo desde un enfoque individualizado.

Cada decisión asistencial parte de una valoración específica de las necesidades, capacidades y preferencias de cada residente.

El equipo desempeña un papel esencial en este proceso. La implantación del modelo se acompaña de formación continuada, espacios de intercambio entre profesionales y estrategias que facilitan la incorporación de nuevas prácticas en el trabajo diario.

Desde el centro resumen esta idea con una afirmación que guía su forma de trabajar: "El verdadero cambio no está en la tecnología, está en la mirada profesional".

La experiencia acumulada lleva al complejo asistencial a considerar que este modelo puede implantarse en otros centros residenciales. Para lograrlo resulta necesario mantener una planificación progresiva, invertir en formación, adaptar los recursos disponibles y situar la autonomía de las personas mayores como uno de los ejes de la atención.

La incorporación de nuevo equipamiento ha servido para impulsar ese cambio. La meta, sin embargo, trasciende la renovación de las instalaciones.

Consiste en construir un modelo de cuidados que permita a cada residente vivir con mayor seguridad, libertad y dignidad, demostrando que proteger también significa respetar la capacidad de cada persona para decidir sobre su propia vida.