Ana Muñoz Garrido UNICEF
Publicada

Durante tres décadas, un producto tan simple como un sobre de pasta de cacahuete ha sostenido una de las batallas más urgentes de la salud global.

El alimento terapéutico listo para usar —conocido como RUTF por sus siglas en inglés— se ha consolidado como una herramienta clave contra la emaciación grave, la forma más letal de desnutrición que afecta a millones de niños menores de cinco años en todo el mundo.

Hoy, la magnitud del desafío sigue siendo alarmante. Más de 12 millones de niños padecen esta condición extrema, en un contexto marcado por el aumento de conflictos, crisis climáticas y tensiones en la financiación internacional. En este escenario, garantizar un suministro constante de este alimento no es solo una cuestión logística, sino una carrera contra el tiempo.

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El RUTF nació en 1996 y transformó por completo el tratamiento de la desnutrición severa. Hasta entonces, los niños debían ser hospitalizados para recibir atención.

La llegada de esta pasta altamente nutritiva permitió que aquellos sin complicaciones médicas pudieran recuperarse desde sus hogares, reduciendo costes, aliviando la presión sobre los sistemas sanitarios y disminuyendo el riesgo de infecciones.

Treinta años después, su impacto es indiscutible. Integrado en un enfoque comunitario, este tratamiento ha contribuido a reducir las muertes infantiles evitables a mínimos históricos.

Sin embargo, su éxito no oculta una realidad incómoda: el sistema sigue siendo vulnerable. Expertos y organismos internacionales advierten de la necesidad de diversificar los tratamientos nutricionales —incluida la leche terapéutica— para evitar interrupciones en el suministro y garantizar el acceso universal.

"Este pequeño pero poderoso sobre cambió la forma en que tratamos la desnutrición grave", señaló Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. "He visto cómo los niños recuperan la vitalidad con este tratamiento. Ha puesto en manos de las familias una solución que salva vidas. Ningún niño debería morir de desnutrición en un mundo de abundancia".

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Las cifras respaldan sus palabras. Actualmente, 42,8 millones de niños sufren emaciación, de los cuales 12,2 millones presentan su forma más grave, multiplicando por doce el riesgo de muerte frente a un niño bien alimentado. El RUTF ha demostrado una eficacia notable, con tasas de recuperación cercanas al 90%.

Solo en 2025, UNICEF examinó a 255 millones de niños y trató a más de 9 millones afectados. Desde 2003, ha distribuido 8.700 millones de sobres en todo el mundo. En 2023, en plena crisis nutricional agravada por la pandemia de covid-19, la organización alcanzó un récord histórico con casi 1.100 millones de sobres repartidos en un solo año.

La fórmula del éxito es sencilla pero eficaz: una mezcla de cacahuetes, leche en polvo, aceite, azúcar y micronutrientes esenciales. Cada sobre de 92 gramos aporta 500 calorías, suficientes para impulsar la recuperación del peso y reforzar el sistema inmunitario.

Su textura y sabor —ligeramente dulce y salado— están diseñados para facilitar su consumo por los más pequeños.

Al no contener agua, el producto evita la proliferación de bacterias, lo que garantiza su seguridad incluso en entornos extremos. No necesita refrigeración y puede conservarse hasta 24 meses, una ventaja crítica en contextos de emergencia.

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Este alimento sigue siendo, a día de hoy, el único tratamiento ambulatorio recomendado por la Organización Mundial de la Salud para la emaciación infantil. Su distribución global depende en gran medida de una compleja red de colaboración entre sectores públicos y privados.

UNICEF trabaja con 21 proveedores, la mayoría ubicados en países con alta prevalencia de desnutrición, lo que permite una producción más cercana y ágil.

Algunos países concentran gran parte del esfuerzo. Etiopía es el principal receptor histórico: entre 2003 y 2025 recibió 1.600 millones de sobres, valorados en 296 millones de dólares, con al menos 500.000 niños tratados cada año.

El tratamiento completo es relativamente sencillo: una caja con 150 sobres puede cubrir entre seis y ocho semanas, el tiempo necesario para la recuperación, siempre acompañado de seguimiento médico.

Treinta años después de su creación, el alimento terapéutico listo para usar se mantiene como uno de los avances más significativos en la lucha contra la desnutrición.

Pero su historia, lejos de cerrarse, plantea el reto de asegurar que ningún niño quede fuera de su alcance en un mundo donde, paradójicamente, los recursos existen.

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    Etiopía, 2013

    Cacahuetes cuidadosamente seleccionados pasan por un proceso de clasificación en la planta de Hilina Foods, en Addis Abeba (Etiopía), donde se produce el alimento terapéutico listo para usar (RUTF).

    En esta etapa, cada lote es revisado con atención para garantizar su calidad antes de transformarse en una pasta rica en nutrientes esenciales, destinada a tratar a niños que sufren desnutrición aguda grave.

    UNICEF/UNI146278/Ose
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    Bélgica, 2025

    Desde el aeropuerto de Lieja, en Bélgica, despega un puente aéreo fletado por UNICEF y respaldado por la Unión Europea como parte de la respuesta de emergencia en Gaza.

    A bordo viajan 6.000 cajas de alimento terapéutico listo para usar (RUTF), suficientes para cubrir durante unas seis semanas las necesidades nutricionales de aproximadamente 6.000 niños.

    UNICEF/UNI812683/Orban
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    Madagascar, 2026

    En un almacén de UNICEF en Madagascar, un operario mueve cajas de alimento terapéutico colocadas sobre un palé.

    UNICEF/UNI972544/Ramasomanana
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    Mauritania, 2022

    Trabajadores de UNICEF descargan un envío de alimento terapéutico listo para usar (RUTF), para combatir la desnutrición infantil.

    UNICEF/UN0631198
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    UNICEF/UNI881636/Fadhaye

    Leyla Aden, de 46 años, recibe alimento terapéutico en un centro de salud apoyado por UNICEF, donde su nieto Farhan inicia tratamiento por desnutrición.

    En este asentamiento de familias desplazadas por la sequía y el conflicto, muchos niños han logrado recuperarse tras semanas de tratamiento, aunque siguen siendo vulnerables a enfermedades como la diarrea. Para llegar al centro, Leyla tuvo que vender parte de su cosecha de maíz.

    Somalia, 2025
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    Pakistán, 2023

    La familia de Sahil, de 8 meses, acaba de recibir los sobres de alimento terapéutico para tratar la desnutrición del pequeño en la provincia de Sindh, Pakistán.

    Las inundaciones, las olas de calor y otros fenómenos climáticos extremos han disparado la inseguridad alimentaria en el país, golpeando con mayor dureza a la infancia.

    UNICEF/UN0847818/Haro
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    Etiopía, 2023

    Amina abraza a su hija Medina, de seis meses, con una calma que antes parecía imposible. Llegaron al hospital tras huir de la sequía en Afar. La niña estaba débil, sin fuerzas, en estado de desnutrición aguda grave.

    Hoy, después de recibir tratamiento urgente con leche terapéutica y alimento terapéutico listo para usar (RUTF), Medina ha recuperado peso y vuelve a mirar, a moverse, a sonreír.

    UNICEF/UN0848571/Assefa
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    Somalia, 2021

    Dahiro Hassan, madre de siete hijos, fue desplazada por el conflicto a más de 120 kilómetros de Kabasa, Somalia, dejando atrás su hogar sin saber qué vendría después.

    Desde entonces, acude cada mes a un centro de salud de Dolow, apoyado por UNICEF, donde sus hijos reciben atención sanitaria, vacunas, medicación y alimento terapéutico que les ayuda a recuperarse y crecer. "Me alegra poder traer a mis hijos aquí para que reciban buenos cuidados", explica Dahiro.

    UNICEF/UN0471299/Taxta
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    República Democrática del Congo, 2024

    La pequeña Furaha toma un sobre de alimento terapéutico frente a su refugio en el campamento de desplazados de Lwashi, en la República Democrática del Congo.

    "Un trabajador comunitario vino y me examinó a mí y a mis hijos para determinar si estábamos sanos. Luego me dio un vale y me indicó a dónde debía ir para recibir alimentos nutritivos para Furaha, que está desnutrida", explica su madre, Mamy Ombeni.

    UNICEF/UNI571112/Bendeciré
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    Nigeria, 2023

    Hafsat Abubakar, una bebé de siete meses de Nigeria, estaba gravemente enferma cuando su madre, Safiya Ibrahim, preocupada por su extrema delgadez, la llevó a una clínica apoyada por UNICEF en Sokoto.

    Allí fue diagnosticada con desnutrición aguda grave y comenzó de inmediato un tratamiento con alimento terapéutico. Tras dos meses de tratamiento y seguimiento médico, la pequeña mostró una notable mejoría, luciendo hoy más sana, fuerte y feliz.

    UNICEF/UNI418545/Onafuwa
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    Sudán, 2025

    En un centro de salud de Sudán, Hadiga le da a su hija Zahara, de siete meses, alimento terapéutico como parte de su tratamiento contra la desnutrición aguda grave.

    En un contexto marcado por guerras, conflictos y desastres naturales que ponen en riesgo millones de vidas, Zahara, que no recibía los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse plenamente, está ahora en proceso de mejoría.

    UNICEF/UNI886247/Dawod
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    Afganistán, 2025

    A sus 55 años, Son Bhari cuida con dedicación a su nieto Sahil, un bebé de apenas ocho meses que padece desnutrición aguda grave.

    El pequeño recibe tratamiento a través de un programa de nutrición respaldado por UNICEF, que le proporciona diariamente alimento terapéutico. Bhari explica que el calor extremo y la escasez de alimentos han generado un enorme desgaste físico y emocional en la familia.

    Su hija, madre del bebé, permanece hospitalizada debido a una anemia, complicaciones tras el parto y la imposibilidad de amamantar. "Espero que regrese pronto. Su bebé la necesita", dice con preocupación.

    UNICEF/UNI963263/Karimi
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    Somalia, 2023

    Luul Hassan, de 2 años, se sienta en el regazo de su madre, Salaado Kerow, mientras toma un sobre de alimento terapéutico en un centro ambulatorio en un campamento para desplazados en las afueras de Mogadiscio.

    La familia huyó de su hogar debido a la sequía y buscó refugio en el campamento, donde Luul fue atendida tras enfermar gravemente.

    Su madre, preocupada por su estado, la llevó en busca de ayuda cuando dejó de comer y no dejaba de llorar. Hoy, el tratamiento y la atención recibida marcan un punto de inflexión en su recuperación.

    UNICEF/UNI418514/
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    Etiopía, 2022

    Latu Doyo, de 8 meses, recibe tratamiento por desnutrición aguda grave en el centro de salud de Dubuluk, en Etiopía, donde se recupera favorablemente.

    Su madre, Galmo Doyo, la llevó al centro tras ser identificada durante una campaña de búsqueda activa que detecta a niños con desnutrición en zonas afectadas por la sequía.

    Gracias a la atención recibida y al acceso a suministros esenciales, Latu ha comenzado a mejorar.

    UNICEF/UN0724755/Ayene
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    República Democrática del Congo, 2025

    Charmante, de 2 años, toma alimento terapéutico listo para usar en el centro de salud Umoja, en Goma, donde recibe tratamiento por desnutrición en un centro apoyado por UNICEF.

    Su madre, Alice, cuenta que la enfermedad comenzó semanas antes, hasta que un trabajador comunitario identificó su estado y la derivó al centro de salud.

    Desde entonces, Charmante ha empezado a recuperarse: ha ganado peso y muestra signos de mejoría, reflejando el impacto del acceso temprano al tratamiento.

    UNICEF/UNI878425/Benekire