Los investigadores revelan una disminución significativa en la producción reproductiva de la ballena franca austral durante la última década, impulsada por intervalos prolongados entre partos.

Los investigadores revelan una disminución significativa en la producción reproductiva de la ballena franca austral durante la última década, impulsada por intervalos prolongados entre partos. Richard Twist Environmental Australian Right Whale Research

Historias

Las ballenas australianas, en peligro por el cambio climático: la población apenas alcanza el 26% de sus niveles históricos

Un estudio detecta una caída de la reproducción de la ballena franca austral tras tres décadas de seguimiento y lo vincula a la reducción de hielo marino.

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Mariana Goya
Publicada

La historia reciente de la ballena franca austral (Eubalaena australis), durante décadas considerada uno de los mayores éxitos de la conservación marina, ha comenzado a cambiar. O, por lo menos, así lo considera la última investigación científica.

Tal y como advierten, esta especie emblemática está experimentando un declive reproductivo asociado a transformaciones climáticas en el Océano Austral, un fenómeno que los expertos interpretan como una señal temprana del impacto del calentamiento global sobre los ecosistemas marinos.

El estudio, publicado en Scientific Reports y dirigido por investigadores de la Universidad de Flinders y la Universidad de Curtin junto a colaboradores de Estados Unidos y Sudáfrica, analiza más de tres décadas de seguimiento continuado (1991-2024) en la zona conocida como Head of the Great Australian Bight, dentro del Área Protegida Indígena Yalata, en el sur de Australia.

La investigación se ha basado en datos de fotoidentificación de individuos —un método que permite reconocer a cada animal por las marcas naturales de su piel— y en registros aéreos de población recopilados desde 1976.

Las ballenas, en peligro

Los resultados muestran una disminución significativa de la producción reproductiva en la última década. Pero, lejos de lo que podría ocurrir en otras regiones, en este caso el factor principal no es la mortalidad directa, sino el aumento de los intervalos entre partos. Es decir, ahora las hembras tardan más tiempo en volver a reproducirse.

Según la directora de Current Environmental Pty Ltd y líder del Programa Australiano de Ballena Franca en la Gran Bahía Australiana, la doctora Claire Charlton, "esta disminución reproductiva representa una advertencia inicial para la especie y resalta la necesidad urgente de esfuerzos coordinados de conservación en el Océano Austral frente al cambio climático antropogénico".

Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) han sido descritas en una nueva investigación como una especie centinela del cambio climático.

Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) han sido descritas en una nueva investigación como una especie centinela del cambio climático. Richard Twist Environmental Australian Right Whale Research

Los investigadores vinculan el fenómeno a cambios ambientales detectados en las zonas de alimentación de la especie, situadas a miles de kilómetros al sur, en aguas antárticas.

Y es que la reducción del hielo marino y la persistencia de una fase positiva de la Oscilación Antártica —un patrón climático que modifica la circulación atmosférica y oceánica— están alterando la disponibilidad del krill, principal fuente de alimento para estas ballenas.

Secuelas del cambio climático

Los científicos consideran que el cambio de comportamiento biológico de la ballena franca austral, una especie centinela del cambio climático, refleja transformaciones profundas del ecosistema oceánico.

Charlton explica que "estos hallazgos se suman a la evidencia global que muestra la sensibilidad de las ballenas francas australes a la variabilidad climática en sus zonas de alimentación en alta mar", subrayando, además, su valor como indicador ecológico del cambio ambiental.

De hecho, se han observado tendencias similares en poblaciones de Sudamérica y Sudáfrica. Incluso, en esos casos, otros depredadores dependientes del krill —como diversas especies de ballenas y aves marinas— han mostrado signos de presión creciente debido a las olas de calor marinas y la disminución del hielo antártico.

Sin embargo, el impacto climático no es la única amenaza. La especie afronta, además, riesgos derivados de la actividad humana, tales como colisiones con embarcaciones, contaminación acústica submarina, enredos en artes de pesca y acuicultura, y degradación del hábitat por el desarrollo costero en zonas de reproducción y migración.

En datos

Paradójicamente, la ballena franca austral simboliza hasta ahora una recuperación lenta pero constante tras haber sido cazada casi hasta su extinción global durante la caza comercial de los siglos XIX y XX. Pues, la protección internacional permitió el regreso gradual de los animales a las costas australianas, donde utilizan bahías poco profundas para parir y criar a sus crías.

Los censos aéreos más recientes estiman que la población australiana oscila entre 2.346 y 3.940 individuos. Esto supone aproximadamente entre el 16% y el 26% de los niveles previos a la caza industrial. Sin embargo, el número de crías ha descendido desde 2017: de un máximo de 222 nacimientos registrados en 2016 a unos 200 en 2024, según datos de la Universidad de Tasmania.

Al mismo tiempo, algunas ballenas han comenzado a modificar su comportamiento alimentario. Parte de la población ha desplazado sus áreas de alimentación hacia regiones subantárticas de latitudes medias y ha diversificado su dieta, sustituyendo parcialmente el krill por copépodos, pequeños crustáceos del plancton.

Para los científicos, estos cambios demuestran que los efectos del calentamiento global antártico ya se perciben en las costas australianas. El seguimiento continuado —que ya se acerca a cuatro décadas— resulta clave para detectar estas tendencias y orientar políticas de conservación.

Y es que, tal y como concluye Charlton, "la investigación anual continua en áreas biológicamente importantes de Australia es esencial para informar las evaluaciones de población y guiar acciones coordinadas".