El río Segura a su paso por Calasparra en Murcia.

El río Segura a su paso por Calasparra en Murcia. Istock

Historias

El río Segura revive tras meses de sequía: las lluvias intensas y el deshielo han revitalizado el caudal en la Sierra de Segura

Los puntos de control de la cuenca registran caudales medios de entre 7 y 9 m³/s en tramos altos y medios, algo poco habitual en los últimos años.

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Mariana Goya
Publicada

El río Segura ha llegado a finales de enero de 2026 con un caudal claramente recuperado en su cabecera, tras varios meses marcados por una sequía acusada.

Las lluvias intensas y las nevadas registradas en las últimas semanas en la Sierra de Segura y Cazorla, seguidas de un rápido deshielo, han provocado un aumento notable del caudal tanto del propio Segura como de numerosos ríos y arroyos en la provincia de Jaén, devolviendo a muchos cauces una imagen poco habitual en los últimos años.

Y es que, tras varios días de nevadas en las zonas más altas, la entrada de precipitaciones persistentes ha acelerado el deshielo y la escorrentía superficial. Un proceso que, sin lugar a dudas, está teniendo un efecto directo en la red fluvial, especialmente en áreas de montaña donde la acumulación de nieve había sido mayor.

El incremento de aporte se deja sentir tanto en los grandes ríos como en cauces secundarios, algunos de los cuales han llegado a desbordarse de forma puntual. Al mismo tiempo, la recuperación supone un alivio para embalses y acuíferos muy castigados por la falta de agua, aunque también obliga a extremar la vigilancia en zonas inundables.

En datos

En el entorno de Cazorla se han registrado acumulados superiores a los 100 litros por metro cuadrado, mientras que en puntos de la sierra se han alcanzado cifras cercanas a los 200 litros.

El pantano de Tranco, uno de los grandes perjudicados durante la sequía, está recibiendo aportaciones significativas, al igual que otros sistemas como la Bolera o el río Aguascebas, cuyos caudales continúan al alza.

Los datos de varios puntos de control de la cuenca reflejan esta mejoría. En tramos como el entorno de Almadenes se han registrado caudales medios invernales relativamente elevados para lo que venía siendo la tónica de los últimos años, con valores en torno a los 7 y 9 metros cúbicos por segundo.

Así, estas cifras indican un río con circulación activa y alejado, por el momento, de una situación crítica inmediata.

En los tramos bajos, sin embargo, el caudal visible sigue dependiendo en gran medida de la gestión de los embalses y de las demandas de riego, además de las aportaciones naturales.

Río Segura

Aunque suele asociarse principalmente a la Región de Murcia, el Segura nace en la provincia de Jaén, en la Sierra de Segura, a unos 1.450 metros de altitud.

Su origen se sitúa en la aldea de Fuente Segura, dentro del municipio Santiago-Pontones, donde el agua brota de un manantial enclavado en un entorno de alta montaña. Desde allí, el río recorre unos 325 kilómetros atravesando Jaén, Albacete, Murcia y Alicante, hasta desembocar en el Mediterráneo en Guardamar del Segura.

La cuenca hidrográfica del Segura abarca cerca de 14.936 kilómetros cuadrados, una superficie que supera la de algunos países europeos, y que alcanza los 18.870 kilómetros cuadrados si se incluyen las ramblas costeras integradas en su confederación.

Se trata de un río de carácter claramente mediterráneo, con caudales muy irregulares y una marcada dependencia a los episodios de lluvia.

En su cabecera presenta un régimen pluvio-nival, mientras que en los tramos medios y bajos predomina el comportamiento pluvial mediterráneo, con largos periodos de estiaje y crecidas puntuales en episodios de lluvias intensas.

Sequías constantes

La cuenca del Segura arrastraba en los últimos meses una sequía prolongada, con arroyos y manantiales muy mermados, especialmente en las sierras de Segura y Cazorla.

Esta situación coincidía además con un contexto de elevada presión por regadío y abastecimiento urbano, así como con cambios normativos que afectan al trasvase Tajo-Segura, una infraestructura clave para el sistema hídrico del sureste.

Ahora, el reciente renacimiento del río está estrechamente ligado a una sucesión de borrascas atlánticas muy activas durante el mes de enero, entre ellas la borrasca Ingrid.

Esto, sumado a la combinación de aire muy húmero procedente del Atlántico y masas de aire frío en altura, junto con la orografía de la Sierra de Segura, ha favorecido lluvias persistentes y nevadas a cotas relativamente bajas. El posterior ascenso de temperaturas ha acelerado el deshielo y la recarga de manantiales.

Pese a la clara mejoría respecto a los peores momentos de la sequía de 2022-2023, la cuenca del Segura sigue siendo estructuralmente vulnerable.

Los informes hidrológicos más recientes indican que los caudales y volúmenes embalsados actuales son sensiblemente mejores que entonces, pero también subrayan que episodios de recuperación rápida pueden revertirse con la misma rapidez si la primavera resulta seca.

A corto plazo, lo más probable es que el Segura mantenga caudales relativamente altos en la cabecera y tramos medios, aunque la evolución a medio plazo dependerá de la continuidad de las precipitaciones y de la gestión del recurso en una de las cuencas más exigidas de España.