Fotograma de 'Batman: La máscara del fantasma' (1993).

Fotograma de 'Batman: La máscara del fantasma' (1993).

Historias

El efecto Batman explica por qué la gente no cede su asiento en el metro o bus: "Vivimos en piloto automático"

Una investigación indica que eventos inesperados, como que un 'superhéroe' aparezca en el transporte público, provocan que ayudemos más a los demás.

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Si Batman vigila el metro, la gente le cede antes el asiento a las embarazadas. Así lo indica el estudio científico Unexpected events and prosocial behavior: the Batman effect, del departamento de Psicología de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, publicado en la revista Nature – Salud Mental.

Dicho así, suena a investigación propia del IG Nobel —los premios que se dan a los trabajos científicos más absurdos o sin sentido—, pero se trata de un estudio serio sobre el comportamiento prosocial, es decir, el altruista, el que se realiza para beneficiar a otros individuos sin necesidad de una recompensa propia.

Y sí, los investigadores se disfrazaron. Uno de Batman, otra de embarazada con una falsa barriga. Cuando viajaba sola, nadie le cedía el asiento, o muy pocas personas lo hacían. Si Batman subía con ella, en la mayoría de las ocasiones alguien se levantaba y se lo ofrecía.

¿Sucedía así por miedo a la furia del Caballero Oscuro? No exactamente. "No depende de Batman, sino de que ocurra algo inesperado en una situación muy predecible", explica Francesco Pagnini, director del estudio.

A lo que añade: "Vas en el metro, en piloto automático, y de repente algo completamente inesperado, como que alguien aparezca disfrazado, capta tu atención, y descubres que la mujer embarazada necesita sentarse".

Pagnini explica que querían comprobar cómo "para ser prosocial, para ser altruista con alguien, primero que nada necesitas ser consciente de que la persona está ahí. Es decir, requiere atención plena. No podemos ser amables si no somos conscientes de los demás".

El metro precisamente es un espacio "donde mucha gente puede ir estresada, cansada o con prisa. Somos menos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y, por tanto, somos menos prosociales".

Por resumir, aclara que "nos ayuda a entender que vivimos en piloto automático y por eso no nos involucramos con nuestro entorno. Así que el efecto Batman no tiene que ver con el superhéroe, sino con la atención plena".

El investigador explica que eligieron el metro por ser muy predecible, muy transitado por diferentes tipos de personas y al mismo tiempo de fácil acceso para el equipo.

Ilustración de Batman.

Ilustración de Batman. iStock

La falsa embarazada era también lo más fácil de simular y un básico de la amabilidad en el transporte público. En cuanto al Caballero Oscuro, dice, "podía haber sido cualquier otro personaje, pero es que Batman es genial".

Pagnini, más allá de la genialidad del personaje de cómic, saca como conclusión que hay que "ser más conscientes de nuestro entorno para que la gente sea más amable".

"Una gran cantidad de estudios que he realizado, y también de muchos otros colegas, llegan a la conclusión de que cuánta más atención prestamos y menos damos las cosas por sentado, más conectados estamos, no solo con nosotros mismos, sino también con otras personas", añade.

El italiano no se atreve a especular con si los humanos son amables por naturaleza —"me gustaría pensar que sí, pero no sé cómo podría demostrarse con datos", confiesa—, pero sí que el comportamiento prosocial es contagioso. "Todos pueden ser su propio Batman y dar ejemplo, supongo", concluye.

Medir la amabilidad

"Podemos medir el comportamiento, si alguien cede el asiento o no, pero no los motivos exactos", explica Luis Espino-Díaz, profesor de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Córdoba y que ha estudiado el comportamiento prosocial.

"Esto se debe a que los motivos son muy variados y diversos", añade. Y pone un ejemplo: "Suelen mezclarse entre empatía, educación, presión social, estados emocionales o pura costumbre. Las decisiones prosociales suelen ser rápidas e incluso intuitivas, por lo que resulta difícil identificar un motivo único y consciente".

Un elemento inesperado, como la irrupción de Batman en el medio de transporte de turno, "puede hacernos más prosociales porque rompe la rutina y somos más capaces de detectar que alguien necesita ayuda, como una mujer embarazada de pie en el metro. Y esto puede ocurrir, incluso de forma inconsciente".

Espino resalta del estudio italiano que "muchas personas que cedieron su asiento ni siquiera recordaban haber visto al superhéroe. Lo que había ocurrido es que la simple alteración del entorno ya había activado su sensibilidad social".

En este sentido, señala tres elementos que se dan en el metro como contrarios a ese tipo de amabilidad: estrés, masificación e individualismo.

"El estrés reduce nuestra atención hacia los demás porque consume recursos mentales", explica. Y añade: "La masificación provoca sensación de agobio y aumenta la desconexión. El individualismo genera menos percepción de responsabilidad compartida".

Imagen de archivo de un vagón de metro abarrotado.

Imagen de archivo de un vagón de metro abarrotado. iStock

Y concluye: "Todos estos factores disminuyen la probabilidad de comportarse de forma amable, incluso si reconocemos la necesidad de ayudar".

Igual que Pagnini, se muestra escéptico sobre si podemos probar o no que los seres humanos son amables por naturaleza, pero aclara que "la evidencia señala que tenemos una predisposición biológica a la cooperación".

Sin embargo, "esta tendencia depende fuertemente del contexto: educación, cultura, experiencias personales y clima social pueden potenciarla o inhibirla", subraya.

Es decir, "pensamos que la gente es menos amable de lo que realmente es porque recordamos y comentamos más las conductas negativas. Ese sesgo hace que lo prosocial sea menos visible, aunque esté más presente de lo que creemos", añade.

Espino finaliza su intervención destacando que"la importancia de la educación. Además de los factores situacionales como la sorpresa o la ruptura de la rutina, la educación desempeña un papel clave en construir una conducta prosocial más estable y duradera. No podemos depender solo de estímulos inesperados".