Donald Trump durante una rueda de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.

Donald Trump durante una rueda de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida. Nicole Combea Europa Press

Historias

Tierras raras o petróleo en el Ártico: los motivos de la obsesión de Trump por una Groenlandia rica en recursos

Después de Venezuela, el presidente de EEUU vuelve a poner el foco en la isla danesa, un enclave fundamental para el desarrollo de la industria tecnológica.

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"Erosionar la supremacía de China en cuanto a minerales críticos", "el control de las rutas marítimas del Ártico" o "el propio ego de Trump".

Víctor Burguete, investigador sénior en el área de Geopolítica Global y Seguridad del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), indica que estos son los principales motivos por los que Donald Trump y su Administración no cesan en su obsesión con Groenlandia.

Aún sumido en las controversias del asalto a Venezuela, el presidente de Estados Unidos vuelve a poner el foco en la isla europea. Y lo hace apelando a la seguridad nacional, aunque son muchos los expertos que, como Burguete, lo achacan a su ego y a ese "make America great again" que fue lema de su campaña presidencial.

Sin embargo, el objetivo de Trump con la anexión de Groenlandia sería mucho más simple: la isla tiene "un papel importante desde el punto de vista de la competición estratégica que hay con China por sus recursos y por la posición extraordinaria que tiene respecto al Ártico", un enclave fundamental para acceder a nuevas rutas marítimas, indica el investigador.

Eso, sumado a la necesidad de presentarse como un "presidente que hace historia" en pleno año electoral, alimenta la "obsesión de Trump de devolver la grandeza a Estados Unidos y pasar a la posteridad", matiza. Y añade que de anexionar Groenlandia se convertiría en "el primer presidente moderno que aumenta el territorio del país".

Guerra con China

Además, si sus aspiraciones se materializasen, daría un golpe sobre la mesa geopolítica. Burguete lo explica: "China y Estados Unidos han optado por modelos energéticos opuestos; el primero es el primer electroestado, pues ha apostado por la electrificación de la economía; el segundo, ha optado por los combustibles fósiles, por volver a las materias primas del siglo XX".

A lo que aspiraría Trump, por tanto, al anexionarse —o comprar, según su secretario de Estado— la isla danesa es "negar o erosionar la primacía que tiene China en materias primas críticas". Pues el territorio groenlandés cuenta con "importantes reservas" de estas.

Según un estudio del Servicio Geológico de EEUU (USGS), el 81% de la superficie de Groenlandia está cubierta por la segunda capa de hielo más grande de la Tierra. Las áreas libres de hielo contienen depósitos significativos de tierras raras, grafito, cobre, zinc, oro y otros minerales críticos para la transición energética global.

En total, la Comisión Europea ha certificado la presencia de cinco de las 34 materias primas críticas clave para la Unión. "Se habla de hasta el 10% de las reservas mundiales sin explotar", matiza Burguete. Por eso, insiste el investigador, "desde ese punto de vista, potencialmente, Groenlandia es interesante".

Y es que es hogar no sólo de minerales críticos clave para el desarrollo tecnológico, sino de petróleo, gas natural, rubíes, diamantes…

Misión imposible

Pero, claro, "una cosa es que los recursos naturales estén en el subsuelo y otra que las empresas tengan la capacidad de extraerlos, sobre todo cuando, además, EEUU está optando por el modelo fósil y no por la explotación masiva de los minerales críticos", apunta Burguete.

Y señala que la extracción de estas materias primas en un lugar como Groenlandia es, de por sí, un reto "descomunal" a nivel técnico. Pero, además, que sea "económicamente viable" es también un desafío.

De hecho, recuerda el investigador, "ha habido subastas fallidas y minas que no han sido desarrolladas". Incluso, recuerda el experto, "ha habido empuje por parte de las autoridades groenlandesas para atraer inversión china, y los propios chinos no tenían claro que la explotación fuese viable".

El motivo principal, indica Burguete, sería el propio clima y las condiciones del propio país: "Tienes el hielo, icebergs, muchas minas están en zonas de oscuridad durante muchos meses del año… Además, la mayor parte de los yacimientos de petróleo son marinos y están a gran profundidad. Falta infraestructura física y portuaria, no hay logística y no existe mano de obra".

Según el investigador, la "potencialidad" de explotar Groenlandia es real, en especial "en un contexto en el que la región se está recalentando más rápidamente que el resto del mundo". Sin embargo, afirma que hay muchas dudas sobre si esto "va a ser fácil o económicamente viable".