Imagen de archivo de una osa polar con sus oseznos.

Imagen de archivo de una osa polar con sus oseznos. Andre Anita iStock

Historias

Osos polares resistentes al calor en Groenlandia: así se adapta la especie más emblemática del polo norte a la fusión del Ártico

El aumento de temperaturas provoca un deshielo sostenido en el tiempo que está modificando las capas de hielo de la Tierra, y con ellas a su fauna.

Más información: El espesor del hielo del Ártico, en mínimos históricos: "Es demoledor, se calienta más rápido que el resto del planeta"

Raquel Nogueira
Publicada

Las temperaturas récord de 2025, el adelgazamiento del hielo marino y episodios cada vez más frecuentes de fusión extrema —pérdidas de hielo aceleradas concentradas en pocos días que antes requerían semanas o meses— han convertido la región polar en un entorno hostil para la vida silvestre.

Sin embargo, en medio de este escenario crítico, los osos polares del sureste de Groenlandia han comenzado a mostrar cambios genéticos como mecanismo de supervivencia ante condiciones que antes parecían incompatibles con la existencia de la especie.

Un estudio publicado recientemente en la revista Mobile DNA por investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) ha documentado por primera vez una relación significativa entre el aumento de temperaturas y alteraciones en el ADN de un mamífero salvaje.

Ahora parece que los osos polares groenlandeses están empezando a adaptarse a las nuevas condiciones del ecosistema en que viven. Y es que, tal y como asegura Josep Bonsoms, investigador de la Universidad de Barcelona, en un artículo publicado en The Conversation, los episodios de fusión extrema en el Ártico estarían acelerando la pérdida de hielo y modificando profundamente la estructura de la nieve y el hielo polar.

Estas olas de derretimiento, que pueden extenderse durante días o semanas, generan tasas de fusión muy superiores a las habituales y ya no representan eventos excepcionales, sino una nueva normalidad climática.

Un Ártico en crisis

"Lo que antes se consideraba excepcional ahora se presenta con mayor frecuencia", señala Bonsoms en su artículo, donde destaca que Groenlandia concentra los efectos más relevantes de este fenómeno.

Durante los últimos veranos, más del 90% de la superficie de la isla se encontraba en estado de fusión, lo que rompe todos los récords históricos. Algo que se ve, por ejemplo, en el balance anual de masa de hielo, que es claramente negativo desde hace décadas, o en la acumulación invernal, que ya no logra compensar las pérdidas estivales.

​En paralelo, las temperaturas del Ártico entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 fueron las más cálidas registradas desde 1900, y el grosor del hielo marino alcanzó mínimos históricos en 2025.

Este contexto amenaza directamente la supervivencia de los osos polares, que dependen del agua helada para cazar focas, su principal fuente de alimento. Las proyecciones científicas advierten que más de dos tercios de la población mundial de este superdepredador podría desaparecer para 2050, con una posible extinción total a finales de siglo si continúa la tendencia actual.

Adaptación en acción

El estudio de la Universidad de East Anglia revela que los osos del sureste de Groenlandia —una región significativamente más cálida y con menos hielo que el noreste— presentan una actividad elevada de transposones en su ADN. Estos fragmentos móviles, que representan aproximadamente el 38% del genoma de este animal, pueden desplazarse dentro del material genético e influir en el funcionamiento de otros genes.

Un oso polar juega en el agua en Groenlandia.

Un oso polar juega en el agua en Groenlandia. EFE/ Jim Lo Scalzo

​"Al comparar los genes activos de estos osos con los datos climáticos locales, encontramos que el aumento de temperaturas parece estar impulsando un incremento dramático en la actividad de los genes saltarines en el ADN de los del sureste de Groenlandia", explica la doctora Godden en el estudio.

Los investigadores identificaron más de 1.500 transposones con expresión diferencial entre ambas poblaciones, muchos de ellos asociados a genes relacionados con el estrés térmico, el envejecimiento y el metabolismo.

Según Godden, esto significa que "diferentes grupos de osos están experimentando cambios en distintas secciones de su ADN a ritmos diferentes, y esta actividad parece vinculada a su entorno y clima específicos". Si bien las secuencias de ADN evolucionan naturalmente a lo largo del tiempo, el estrés ambiental provocado por el cambio climático puede acelerar este proceso.

Dieta y metabolismo

Además de la respuesta al calor, los científicos observaron alteraciones en regiones del ADN vinculadas al procesamiento de grasas, un factor crítico cuando el alimento escasea. Esto podría indicar que los osos polares se están adaptando gradualmente a dietas más pobres basadas en plantas, disponibles en las regiones más cálidas, en contraste con las dietas ricas en grasas de focas que consumen las poblaciones del norte.

Los superdepredadores que habitan el sureste de Groenlandia son genéticamente distintos del resto, pues se separaron hace 200 años. Estos animales habitan una zona de fiordos y glaciares donde el hielo marino está ausente durante unos 250 días al año, casi el doble del período de ayuno que normalmente soportan los osos polares.

"Las condiciones del hielo en el sureste de Groenlandia de hoy se parecen a las que se han predicho para el noreste para finales de siglo", señala Kristin Laidre, investigadora de la Universidad de Washington, cuyo estudio previo de 2022 documentó esta población única. Así que pueden decir mucho de lo que les vaya a suceder al resto de poblaciones en las próximas décadas.

Eso sí, Godden advierte que, si bien estos hallazgos ofrecen cierta esperanza, no reducen el riesgo de extinción de la especie. "No podemos confiarnos. Esto aporta algo de esperanza, pero no significa que los osos polares estén salvados. Aún tenemos que hacer todo lo posible para reducir las emisiones globales de carbono y frenar el aumento de las temperaturas", concluye.