Imagen de archivo del papel de regalo usado bajo el árbol de Navidad.

Imagen de archivo del papel de regalo usado bajo el árbol de Navidad. iStock

Historias

Tras el día de Reyes… toca reciclar y separar: todo lo que necesita saber para que juguetes y envoltorios no contaminen

El final de las Navidades es el momento perfecto para poner en marcha estrategias de economía circular en los hogares.

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Raquel Nogueira
Publicada

La mañana del 6 de enero deja en los hogares españoles una escena recurrente: papel de regalo esparcido por el suelo, cajas de cartón abiertas y la inevitable pregunta sobre qué hacer con los juguetes que, tras la llegada de los nuevos, ya no tienen espacio en los cajones.

Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL), durante las fiestas navideñas se recogen cerca de un millón de toneladas de papel y cartón. Esto representa aproximadamente el 18% de todo el papel reciclado en el año en España.

Y es que el día de Reyes no sólo llena los hogares de ilusión y magia, sino también de residuos. El desafío consiste en gestionarlos adecuadamente para que ni el packaging de los regalos ni los juguetes destronados terminen en el vertedero.

Tal vez el papel de regalo sea lo más fácil de reciclar… al menos en apariencia, pues no es oro todo lo que reluce.

No todos los envoltorios se reciclan igual, de ahí que haya que identificar el tipo de material con el que está fabricado antes de depositarlo en el contenedor correspondiente.

¿Al contenedor azul o al gris?

Todo el papel y cartón que envuelve los regalos navideños va al contenedor azul. Aunque, claro, deben cumplir ciertos criterios básicos: han de ser envoltorios lisos, sin plastificar ni metalizar.

Para facilitar el trabajo de los servicios de recogida, es recomendable plegar las cajas de cartón antes de depositarlas, para que no ocupen espacio innecesario en los contenedores. Asimismo, conviene retirar elementos como cintas adhesivas, lazos de plástico y adornos metálicos, ya que estos materiales contaminan el proceso de reciclaje.

Probablemente, ahora mismo se esté preguntando qué pasa con el papel plastificado, metalizado, satinado o con purpurina.

Ese no puede reciclarse debido a los recubrimientos y mezclas que contiene, por eso va directamente al contenedor gris o naranja (dependiendo de la ciudad), ese en el que se introducen los residuos conocidos como resto.

Según los expertos, hay una prueba (casi) infalible para no devanarse demasiado los sesos al identificar el material del papel: la prueba de la arruga o scrunch test. Este consiste en arrugar el papel en una bola; si permanece arrugado, es probable que sea reciclable.

Y con los juguetes… qué

Más allá de los envoltorios, la llegada de nuevos juguetes en Reyes suele significar que los antiguos quedan relegados al olvido. A veces se regalan o los hereda un hermano, primo o amigo, pero en otras ocasiones acaban en los vertederos.

Una opción para evitar que acaben convirtiéndose en residuos y contaminando es la donación solidaria. Los juguetes en buen estado pueden tener multitud de vidas nuevas en manos de niños en situación de vulnerabilidad.

Distintas organizaciones recogen juguetes nuevos y usados durante todo el año para entregarlos a familias con escasos recursos. En 2025, sólo Cruz Roja atendió a más de 16.000 niños en España con esta iniciativa.

Fundación Valora, Cáritas, Aldeas Infantiles e Intermón Oxfam también aceptan juguetes, como otras muchas entidades locales. Eso sí, aquellos que estén rotos o que funcionen de manera defectuosa no deben donarse, ya que pueden ser peligrosos para los niños.

Otra opción, para quienes necesitan recuperar parte de la inversión hecha en regalos, es la venta en plataformas como Wallapop o Vinted, que facilitan la compraventa de juguetes usados y favorecen la economía circular.

Esta práctica, además, no sólo beneficia económicamente a los usuarios, sino que también contribuye a reducir el consumo de nuevos productos y la generación de residuos.

El trueque ha vuelto

Muchos ayuntamientos se han puesto las pilas y han decidido fomentar iniciativas municipales de intercambio de juguetes. Y triunfan, pues están proliferando por toda España.

El BBK Truke Market de Bilbao es un ejemplo perfecto: permite a las familias intercambiar juguetes en buen estado y promueve una Navidad —y unos Reyes— más sostenible y solidaria.

Pero el trueque también sirve para cumpleaños: espacios como el Centro Rayuela en Rivas (Comunidad de Madrid) ofrecen encuentros mensuales donde niños y familias pueden intercambiar libros, juguetes y cuentos.

Si no, al punto limpio

Los juguetes en buen estado tienen salida, pero ¿qué ocurre con los que están rotos o no son aptos para la donación o venta?

Esos deben ir directamente a un punto limpio, esas instalaciones municipales gratuitas destinadas a la recogida selectiva de residuos que no pueden depositarse en contenedores convencionales. En España existen 1.739 puntos limpios fijos y 189 móviles, distribuidos de manera desigual por el territorio nacional.

E importante: aunque estén fabricados en plástico, los juguetes no deben depositarse en el contenedor amarillo, ya que requieren un tratamiento específico diferente al de los envases.

El principal motivo es que contienen múltiples materiales (plásticos de diversos tipos, metales, componentes electrónicos) que deben separarse y procesarse adecuadamente.

Eso sí, cuidado con los juguetes electrónicos, pues requieren especial atención: antes de llevarlos al punto limpio, es necesario retirar las pilas y baterías, que deben depositarse en contenedores específicos.