Imagen de archivo de un grupo de familias ucranianas.

Imagen de archivo de un grupo de familias ucranianas. EFE Diario de Avisos

Historias

Sin luz, calefacción, ni agua caliente: así se enfrentan las familias ucranianas al invierno más duro desde 2022

Con temperaturas por debajo de los -10 grados, Ucrania se enfrenta a apagones prolongados que dejan a hogares, escuelas y hospitales a merced del frío.

Más información: Millones de ucranianos pasan Nochebuena sin luz: "Rusia busca acabar con el sistema energético antes de Año Nuevo"

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"La intensificación de los ataques a la infraestructura energética y civil sume a millones de familias en apagones prolongados, dejando hogares, escuelas y hospitales sin calefacción, electricidad ni agua". Así de contundente se muestra la oenegé World Vision en un comunicado, donde denuncia la situación que vive Ucrania, después de los preocupantes ataques rusos de la semana de Navidad.

Ya en Nochebuena, el ataque de 650 drones y 38 misiles obligó a que tres centrales nucleares redujesen la producción de electricidad, lo que sumió en la oscuridad a millones de ucranianos.

Ahora, las organizaciones no gubernamentales sobre el terreno alertan de que este podría ser el "invierno más duro desde que comenzó la guerra en 2022" para los menores del país.

Tal y como explica Arman Grigoryan, director de Respuesta a la Crisis de Ucrania de World Vision, "la infancia en Ucrania se enfrenta a dificultades extremas". Y añade que "en algunas zonas, las familias pasan hasta 36 horas sin calefacción, electricidad ni agua".

Grigoryan lamenta que "esta prolongada falta de servicios básicos ponga en grave riesgo la salud de los niños y niñas". Pero también, dice, "interrumpe su educación y amenaza su bienestar general".

La previsión para los próximos días es que los termómetros caigan por debajo de los -10 grados. Algo que preocupa a las organizaciones humanitarias ante los repetidos ataques al sistema energético ucraniano, que provoca cortes eléctricos de emergencia de una media de 17 horas diarias.

Sin luz ni calefacción

Esta crisis energética invernal llega en medio de un fuerte aumento de la violencia contra la población civil por parte de Rusia. Según datos oficiales, entre enero y noviembre de 2025, 2.311 civiles habrían muerto y 11.084 resultaron heridos. Esto supone un aumento del 26% en comparación con el mismo período de 2024 y del 70% en comparación con 2023.

Las condiciones más duras se están viviendo en el norte y el este del país, en concreto en Chernihivska, Dnipropetrovsk, Donetska, Kharkivska y Sumska. Allí, alerta World Vision, el frío extremo se combina con infraestructura dañada, desplazamientos forzosos de la población y ataques aéreos constantes, lo que deja a las familias con menores a cargo "particularmente expuestas".

Los reiterados daños al sistema energético ucraniano provocan que muchos hogares carezcan de calefacción y se haya recurrido —en los casos en los que es factible— a la quema de biomasa, como madera. Sin embargo, esto no es viable para muchos hogares, pues, según World Vision, en Ucrania, casi la mitad de ellos dependen de la calefacción central.

Muchos hogares ucranianos recurren a la quema de madera para calentarse.

Muchos hogares ucranianos recurren a la quema de madera para calentarse. Cedida World Vision

Asimismo, la entidad afirma que una de cada cinco familias reporta problemas de salud relacionados con las bajas temperaturas interiores. Esto supone "graves riesgos para la infancia, especialmente para aquellos niños y niñas con enfermedades crónicas".

Además, las largas horas que pasan en casas frías y oscuras también aumentan el estrés, la ansiedad y el aislamiento.

Hanna, de 38 años, es madre de tres hijos y vive en Kiev, desplazada desde la región de Donetsk, cuenta que estos "cortes de luz ocurren a diario".

La suya resume a la perfección la situación de millones de personas: "Vivimos en un apartamento pequeño y todo depende de la electricidad; sin ella no hay calefacción y hace mucho frío. No puedo cocinar para mis hijos, y veo que están más estresados ​​y se resfrían con más frecuencia", dice.

Expulsados de la escuela

Una de las principales preocupaciones de World Vision es también el acceso a la educación de los menores ucranianos. Y es que casi el 40% de los niños en edad escolar estudian en remoto, ya sea completamente online o mediante un aprendizaje híbrido.

Esto hace que sus avances académicos dependan en gran medida de que haya electricidad y conexión. La oenegé recuerda que "los cortes prolongados impiden que muchos asistan a clases, carguen sus dispositivos o completen sus tareas".

Asimismo, tanto las escuelas como los jardines de infancia enfrentan dificultades constantes para funcionar de forma segura sin calefacción, electricidad ni agua. Esta situación se convierte en otro estresor para los menores, que se frustran y ven cómo la ansiedad y el estrés aumentan al no poder acudir a clase.