Niños palestinos en el campo de desplazados de Jan Younis en Gaza, tras un día de tormenta.

Niños palestinos en el campo de desplazados de Jan Younis en Gaza, tras un día de tormenta. Haseeb Alwazeer Reuters Franja de Gaza

Historias

Las crisis humanitarias y el gasto en defensa, en máximos históricos en 2025: más de 87.000M de personas en riesgo

El recorte de presupuestos de cooperación hace que la ONU llame a trabajar en momentos 'hiperprioritarios', dejando a su suerte a millones de habitantes.

Más información: El efecto Trump en la ayuda humanitaria global: recortes de 4.300 millones de euros por su desprecio a los DDHH

Publicada

La Guerra Fría ha vuelto. Aunque no del todo, ni en los mismos términos. Se habla, más bien, de un regreso a la concepción de la seguridad que se tenía entonces, hasta finales de la década de los 80 y principios de los 90, en aquel mundo dividido por un telón de acero donde la carrera armamentística era la esencia de la política exterior de los países.

En las últimas décadas, en cambio, "se había avanzado en seguridad humana", explica a ENCLAVE ODS Paco Rey, investigador y codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Esto es, una apuesta por "construir capacidades de desarrollo en los países que permitieran resolver los conflictos de una manera pacífica".

Ahora, en cambio, desde la invasión rusa de Ucrania, las apuestas han cambiado: "Vamos de nuevo a una concepción militarizada de la seguridad". Algo que, apunta el analista, "va a generar más tensiones que se van a resolver no por vía de la paz, sino con las armas".

Y la llegada de Donald Trump al despacho oval lo confirma: el presidente estadounidense dejó claro durante sus primeros 100 días de legislatura que la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria no van con él.

Lo dijeron las oenegés desde el anuncio de los primeros recortes: esto iba a ser "un desastre humanitario". Y lo está siendo: la paralización de los fondos humanitarios que administra USAID, encargada de la cooperación al desarrollo del país, ha provocado un efecto en cascada.

La ayuda humanitaria ha sufrido los mayores recortes de la historia. En concreto, su financiación cayó en 2024 casi 5.000 millones de dólares (4.300 millones de euros) o, lo que es lo mismo, un 10% respecto a 2023. Este 2025 se espera, además, que haya una nueva caída del 34% al acabar el año.

Los datos de la 22ª edición del informe La acción humanitaria en 2024-2025, realizado por el IECAH y Médicos Sin Fronteras (MSF), son claros. De ahí que sus propios autores señalen que el panorama es "desolador".

EEUU, ganador absoluto

Y es que la comunidad internacional parece estar apostando por la remilitarización en vez de por la cooperación y la mitigación de las crisis humanitarias. Aunque, como recuerda Paco Rey, el aumento de los gastos en defensa no necesariamente están relacionados con el descenso de los presupuestos humanitarios.

"En 2024, se gastaron 2,4 billones de dólares (poco más de 2 billones de euros) en defensa a nivel global; en ayuda al desarrollo, 212.000 millones. Ni el 10% del gasto militar", recuerda Rey. Y lamenta que "el compromiso con la ayuda humanitaria es aún menor".

Un obús autopropulsado Caesar efectúa un disparo durante una demostración en Francia.

Un obús autopropulsado Caesar efectúa un disparo durante una demostración en Francia. Manon Cruz Reuters

La interconexión entre defensa y crisis humanitarias es compleja y, según Rey, toma muchas formas. La hipervigilancia de los cooperantes es un ejemplo de cómo algunos Estados utilizan esa militarización para controlar el trabajo humanitario. La proliferación de drones de vigilancia es otro.

"El aumento del gasto militar y la insistencia de Trump de que todos los países alcancen el 5% de financiación en la OTAN tiene mucho que ver con el mantenimiento del complejo militar industrial", apunta Rey, a quien no se le escapa que detrás de este está el propio Estados Unidos o Israel.

Qué es 'hiperprioritario'

Este contexto provoca que Naciones Unidas y las agencias humanitarias se vean obligadas a elegir con mucho cuidado qué crisis intentan mitigar. Cuanto menos dinero hay, de menos recursos sobre el terreno se disponen para aliviar a los más de 305 millones de personas que necesitan ayuda.

Según el Global Humanitarian Overview, realizado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), este 2026 se contará con menos dinero que nunca, a pesar del aumento de las necesidades humanitarias.

En concreto, la OCHA apunta a que el presupuesto humanitario del próximo año rondará los 23.000 millones de dólares que tendrán que destinarse sólo a las crisis hiperprioritarias. Es decir, a los más vulnerables de entre los vulnerables.

Una refugiada sudanesa de El Fasher es tratada en un centro de Médicos Sin Fronteras en Tawila.

Una refugiada sudanesa de El Fasher es tratada en un centro de Médicos Sin Fronteras en Tawila. Mohamed Jamal Reuters Sudán

Pues ese es el resultado de los recortes continuos y de la apuesta por un tipo de seguridad diferente, que no pone tanto en el centro a las personas. Así, ese dinero se destinará a aliviar las necesidades básicas de 87 millones de personas —son 305 los millones de personas que necesitaron ayuda en 2025—.

Un análisis publicado en la revista especializada The New Humanitarian recuerda que "al priorizar ciertas crisis, otras se quedan fuera del foco". Eso implica que situaciones que venían mejorando gracias a la ayuda humanitaria, vayan a quedar ahora relegadas a un segundo plano.

Un ejemplo han sido los recortes que ya han tenido que llevarse a cabo en materia de salud sexual y reproductiva de las mujeres en la provincia de Kivu, en la República Democrática del Congo. Otros contextos sanitarios dentro del propio país han demandado los escasos recursos que ahora llegan.