El humedal se formó a partir de la explotación minera de la empresa Tolsadeco.

El humedal se formó a partir de la explotación minera de la empresa Tolsadeco. A. Pérez Meca Europa Press

Historias DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES

Las lagunas de Ambroz, una joya ecológica en Madrid con un conflicto enquistado entre mineras, urbanistas y ONG

El humedal nació a partir de un antiguo yacimiento mineral al lado de la M-40, y hoy alberga más de 100 especies de aves, pero teme por su conservación. 

2 febrero, 2024 02:01

100.000 coches utilizan todos los días la M-40. Es el cuarto cinturón de circunvalación que rodea Madrid, llenándola de bullicio y de motores que rugen a su paso frente a distritos como el de San Blas-Canillejas. Los vecinos que viven en esa casas cuyo enladrillado asoma desde la autopista están acostumbrados a la imponencia de la postal urbana. Pero también guardan un secreto oculto entre el asfalto y las naves industriales que sueñan con convertir en espacio protegido algún día: las lagunas de Ambroz.

Aunque no todos los madrileños conocen este paraje, lo cierto es que representa una oportunidad clave para que dispongan de una zona de respiro verde en el extrarradio este de la ciudad. Apenas tiene 14 años de vida, pero las historias que se inscriben en el humedal son cada una más particular que la anterior. La primera, que no es una obra de la naturaleza: surgió de una explotación a cielo abierto de sepiolita —un mineral muy abundante en la región—.

En 1977, la minera toledana Tolsadeco firmó un contrato que le permitía operar en la zona durante 30 años y, una vez cumplida la fecha, abandonaron el lugar. Con el paso de los meses, los agujeros formados por las extracciones comenzaron a llenarse de agua procedente del nivel freático, y sufrieron un proceso de renaturalización que las convirtió en un ecosistema habitable para las más de 100 especies de aves que viven allí hoy. El entorno tiene dos lagunas, una más pequeña y otra "de unos seis o siete metros de profundidad", calcula Yago Martínez, miembro de Ecologistas en Acción. 

Fotografía de las lagunas de Ambroz.

Fotografía de las lagunas de Ambroz. A. Pérez Meca Europa Press

Nos asomamos a la segunda con el voluntario. Prismáticos en mano, va apuntando a los distintos animales que se dejan ver por el humedal. "Mira, ahí hay zampullines; y aquí vimos hace poco un pato colorado, que es bastante raro, aunque cuando más variedad de fauna hay es en primavera", explica. Ha venido otras veces a las lagunas, pero esta es la primera que coincide con ENCLAVE ODS. También nos acompaña Juan Carlos Domínguez, un vecino que ha vivido toda su vida a un par de calles del humedal, pero nunca lo había visto con sus propios ojos.

Cuando era pequeño, recuerda, "los niños venían aquí a coger ranas". Aunque no era el pasatiempo más seguro con el que divertirse tras el colegio, por entonces aún quedaba algo de vida. Los mineros trabajaban y los chicos gamberreaban. Ahora las lagunas sobreviven como pueden al silencio del abandono. Solo lo interrumpe el ruido de quienes van a tirar sus sillones pasados de fecha. O el de aquellos que se congregan en raves clandestinas. O el de los vertidos que van cayendo en los humedales cuando la lluvia los arrastra por los taludes.

Pese a eso, el humedal de Ambroz es un accidente reconvertido en joya geológica. Un diamante en bruto que "podría convertirse en algo parecido a la Casa de Campo" si se acondicionase su arroyo, se instalaran senderos y se impulsaran políticas para garantizar la preservación de su biodiversidad, sueña Martínez. Desde hace años, activistas, investigadores y comunidades vecinales vienen reclamando esto, lo que en 2019 llevó incluso a formar el Grupo de Trabajo para la Protección, Conservación y Restauración de las Lagunas de Ambroz

Desde entonces, el colectivo ha emprendido numerosas actividades destinadas a dar una nueva vida a la zona, incluyendo acciones de limpieza. Pese a todos estos esfuerzos, el voluntario se detiene ante varias montañas de basura apiladas frente al polígono industrial que separa Madrid del humedal. "Todo esto no estaba antes", lamenta, aunque no le sorprende: "Hasta que no haya un reconocimiento institucional no podemos esperar que la situación mejore aquí". 

Inmediaciones del humedal.

Inmediaciones del humedal. A. Pérez Meca Europa Press

Un destino incierto

Pese al interés natural de este espacio, sobre él se impone la incógnita de un futuro que podría tomar tres rumbos completamente distintos. El primero es que restauren las lagunas. Es lo que reclaman los ecologistas a través del estudio Los ecosistemas de Las Lagunas de Ambroz y su entorno. Informe de biodiversidad 2020-2022, donde, incluso, han registrado todas las especies que habitan en este enclave verde de casi 700 hectáreas. 

Pero sus peticiones son incompatibles con las de los otros dos planes entrelos que se debate el destino de este humedal. En primer lugar, sobre Ambroz sobrevuela la amenaza de que se retome la actividad minera, aunque esto depende de una autorización definitiva de la Comunidad de Madrid que "no parece que vaya a llegar pronto", cree Martínez. Y recuerda que, de hecho, el ayuntamiento madrileño aprobó ya hace dos años proposiciones con medidas dirigidas a proteger este enclave.

Por otro lado, están los planes de los promotores inmobiliarios que apuestan por urbanizar la zona. Ante esta idea, el activista asume que, con las exigencias de la Ley del Suelo actual por la que la considerada 'zona verde' debería mantener al menos el 50% de su superficie ocupada por vegetación el área que corresponde a las lagunas "no se tocaría". Pero esto no es suficiente para los colectivos ecologistas. 

Como explica Martínez, desde Ecologistas en Acción defienden que la protección de las lagunas se haga de forma integral, sin concesiones. Y que la totalidad del parque sea reconocida oficialmente como espacio natural protegido —algo que se intentó años atrás, pero fue descartado tras un estudio preliminar realizado por la Dirección General de Biodiversidad— para poder recuperar y conservar el ecosistema a largo plazo.

"Todo esto tiene un potencial enorme de albergar flora y fauna; incluso zorros hemos llegado a ver", comenta Martínez. Incluso Domínguez ha recibido "la visita de murciélagos" que habitan en el humedal. "El búho real también se está expandiendo por Madrid" y cuando llega abril "se ven muchas gaviotas", continúa nuestro guía.

Carteles que prohíben el paso a las lagunas.

Carteles que prohíben el paso a las lagunas. A. Pérez Meca Europa Press

Mientras caminamos rodeando las vallas y vamos contando los carteles con advertencias —por peligro de caída, prohibiendo el paso o avisando de que es una zona minera, que todavía se mantienen en sus alambres—, Domínguez recuerda en voz alta el origen de la palabra que da nombre a Madrid. Algunos estudiosos aseguran que viene de Mayrit. Podría ser un híbrido entre la palabra árabe Magra y el sufijo romance it, que combinadas dan lugar al concepto 'lugar abundante en agua'.

"Pues vamos a tomar nota", apunta, uniéndose al reclamo con el que muchos vecinos de San Blas se dirigen a las administraciones para pedirles que velen por la protección de las lagunas de Ambroz. Ecologistas en Acción y el resto de personas implicadas en el Grupo de Trabajo piden que estas sean declaradas Refugio de Fauna y Reserva Natural. También que la laguna grande se incluya en el catálogo de humedales de la Comunidad de Madrid. 

Por último, solicitan que se cree un corredor ecológico con el Parque Regional del Sureste, y que se revisen de forma exhaustiva todos los proyectos de ingeniería civil proyectados o en fase de ejecución. Piden que se contemple incluso su desestima o paralización, hasta que se ajusten a la legislación vigente en materia de conservación, de acuerdo con los valores naturales recogidos en el informe.