Diego Ortega Guijarro, mejor sumiller de Castilla-La Mancha.

Diego Ortega Guijarro, mejor sumiller de Castilla-La Mancha. Cedida

Gastronomía

El mejor sumiller de Castilla-La Mancha curiosamente no ejerce la profesión: "El vino no me ha gustado hasta los 30"

"Me presento a los concursos, pero no estoy día a día en un restaurante", confiesa a EL ESPAÑOL.

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Al mejor sumiller de Castilla-La Mancha la pasión por el vino le ha llegado tarde y de forma inesperada. La historia del conquense Diego Ortega Guijarro es cuanto menos curiosa, ya que "el vino no me ha gustado hasta los 30 años", confiesa por teléfono a EL ESPAÑOL mientras conduce hacia una bodega en la Sierra de Gredos.

Tras cinco intentos y sin desempeñar la profesión, este vecino de Santa María de los Llanos (Cuenca) ha conseguido este prestigioso galardón en el IX Concurso Mejor Sumiller de Castilla-La Mancha celebrado el pasado lunes en Manzanares. "Realmente, me presento a los concursos, pero no estoy ejerciendo en sala como tal", confiesa.

Su vínculo tardío con la vid y la hostelería es genético. Su padre siempre tuvo viñas y desde bien temprano pasó a ayudar en el bar familiar. "Empecé a trabajar de camarero para echarle una mano a mi padre", relata.

Diego en un viñedo.

Diego en un viñedo. Cedida

Más tarde, decidió emprender por su cuenta y abrió un local de tapas en Mota del Cuervo. Una etapa que decidió poner fin para empapar su cerebro de vino: "cerré el negocio y me centré en estudiar".

Primero se formó como técnico superior en vitivinicultura en el centro EFA Molino de Viento de Campo de Criptana (Ciudad Real) y seguidamente, se inscribió en el curso internacional de sumiller en la Escuela Española de Cata en Madrid.

Diego recogiendo su galardón como mejor sumiller de Castilla-La Mancha.

Diego recogiendo su galardón como mejor sumiller de Castilla-La Mancha. Cedida

Esos conocimientos le brindaron una oportunidad laboral en Cebreros (Ávila) donde se ha convertido en una pieza clave de la Denominación de Origen local. "Vine para hacer una campaña de vendimia de tres meses, al final me quedé y llevo ocho años trabajando aquí", cuenta.

Durante gran parte de la semana, Diego teletrabaja desde Cuenca y un par de días se traslada a la zona de Gredos para visitar bodegas, concretar proyectos y ganar soltura.

Llegados a este punto, la pregunta es evidente: ¿Cómo se prepara alguien para ser el mejor sumiller de la región sin estar en un restaurante?

Diego en el concurso.

Diego en el concurso. Cedida

Para convertirse en el mejor sumiller de Castilla-La Mancha, Diego ha tenido que dominar las tres vertientes de la competición: teoría, cata y práctica. Estos certámenes constan de una primera fase teórica y de cata a ciegas que permite el acceso a la final.

"Te preguntan de cosas de vino, zonas de Castilla-La Mancha, de España, de cualquier parte del mundo", apunta. Al ser la sexta vez que se presentaba, Diego ya contaba con una base de conocimientos sólida y asegura que para este parte el único truco es estudiar y "probar y catar muchos vinos".

En la última fase del concurso es donde los candidatos deben demostrar su destreza en la apertura de botellas, la decantación y el servicio protocolario ante un jurado experto. Para Ortega, esta sección es su punto más débil porque "no estoy día a día en un restaurante".

En este aspecto contó con la ayuda de Adán Israel, el famoso sumiller de Valdepeñas (Ciudad Real) conocido en redes sociales como 'Sumiller de la Mancha'. "Estuve unas semanas de prácticas en su restaurante, haciendo servicios y demás para la competición", afirma.

Además, Diego aprovecha sus trayectos Cuenca-Ávila para escuchar podcast de vino y perfeccionar su técnica. "Me grabo a mí mismo y me escucho para ganar soltura en el servicio de sala", explica. Premisas que hacen que su galardón tenga un gran mérito al vencer a profesionales en activo.

Para Diego, el consumo de vino en España ha cambiado drásticamente por la influencia de las redes sociales. El "vasito diario" de nuestros abuelos ha dejado paso a un consumo más selectivo, donde la gente se cuida más y prefiere gastar un poco más en una buena botella una vez al mes o en momentos especiales.

Diego abriendo un vino durante la competición.

Diego abriendo un vino durante la competición. Cedida

Ante ese nuevo escenario, el mejor sumiller de Castilla-La Mancha asegura que no hace falta ser un experto para disfrutar del vino. Eso sí, pone el foco en los errores alrededor de la temperatura y el tinto. "Lo que nunca haría es tomar el vino tinto a temperatura ambiente porque no estamos en el norte de Francia", subraya.

Para mejorar la experiencia recomienda invertir en "una copa de cristal fino de unos 10 o 15 euros", ya que las sensaciones en boca cambian radicalmente con respecto a una mediocre.

Su selección de vinos de CLM

Al ser preguntado por cuáles son sus etiquetas predilectas en la región y cuyo precio no sea prohibitivo para el público medio, Ortega no duda en señalar a Garaje Wine en Quintanar de la Orden, Bodegas Recuero en Villanueva del Alcardete o los vinos de Ponce en la zona de la Manchuela.

Con respecto a los productos vitivinícolas en las grandes superficies comerciales, considera que "si está por debajo de 4 o 5 euros, alguien no está ganando el dinero que debe". Por ende, insta a invertir varios euros más "unos 7 u 8", ya que el salto en calidad es notable.

Ahora, con el título regional bajo el brazo, Diego representará a Castilla-La Mancha en el Campeonato Nacional donde se medirá con los mejores sumilleres de España, incluyendo a profesionales de grandes templos como el Celler de Can Roca.

"Llevo tres ediciones quedando entre el 'Top 10' de España. Estoy cerca de meterme en la final que son los tres primeros", con esa promesa Diego espera dar una alegría a su tierra y demostrar que nunca es tarde para llegar a ser el mejor en un campo.