La psicóloga Ana M. Ángel y las manos entrelazadas de una pareja.

La psicóloga Ana M. Ángel y las manos entrelazadas de una pareja. EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha

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Ana M. Ángel, psicóloga: "Si borras mensajes y cambias de pantalla al llegar tu pareja, ya es una infidelidad"

La experta explica que "la infidelidad no es solo el cuerpo a cuerpo con sexo, sino el secreto".

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Julia Toledano
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¿Dónde empieza realmente una infidelidad? ¿En el momento en el que existe sexo con otra persona o mucho antes? La respuesta no siempre es tan sencilla como parece y, para muchas parejas, el problema comienza mucho antes de que exista contacto físico.

En una nueva entrega del consultorio de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, la psicóloga y sexóloga toledana Ana M. Ángel Esteban pone el foco precisamente en esas relaciones paralelas que no necesariamente pasan por la cama, pero que pueden romper la confianza dentro de una pareja.

Conversaciones que se esconden, mensajes que se borran, pantallas que cambian cuando entra la pareja en la habitación o una persona a la que se empiezan a contar las cosas importantes antes que a quien comparte nuestra vida. Para la experta, son señales que no deberían ignorarse.

Ana M. Ángel Esteban distingue entre infidelidad emocional, digital y de fantasía y explica dónde se encuentra la frontera entre una amistad, una admiración o una atracción puntual y una relación que empieza a ocupar un espacio que corresponde a la pareja.

Porque, en ocasiones, el daño no está únicamente en lo que ha ocurrido físicamente, sino en la mentira sostenida durante meses. "Si hay secretos, ya ha pasado algo", resume la psicóloga, que plantea también qué hacer cuando se detecta ese vínculo paralelo antes de que la situación vaya a más.

1. ¿La infidelidad siempre empieza en la cama?

No, y eso es precisamente lo que más confusión crea en las parejas. La infidelidad no es solo el cuerpo a cuerpo con sexo, sino el secreto. Cuando alguien empieza a ocultarle a su pareja conversaciones, cuentas, mensajes o encuentros emocionales, ya ha cruzado una línea, aunque no haya habido ningún contacto físico.

La clave no es "¿hubo sexo?", sino "¿hay algo que estoy escondiendo porque sé que le dolería y yo sé que no debería hacer?". Esa pregunta es mucho más honesta que esa definición teórica de infidelidad precisamente para protegerse de la culpa y la realidad.

2. ¿Qué formas hay en la infidelidad no física?

Sobre todo tres:

La emocional, cuando alguien comparte con otra persona, no un amigo, la intimidad, la confianza y el apoyo que debería compartir con su pareja y que su pareja debería aportar también.

La digital, ese intercambio constante de mensajes, likes, conversaciones privadas o coqueteos en WhatsApp, Instagram y similares, que se mantiene en secreto.

Y la fantasía, cuando se tiene sexo con la pareja o durante la masturbación, y que es la más invisible de todas: vivir mentalmente una relación paralela, imaginar fuera o dentro del sexo a esa persona.

En las tres se saca de la pareja algo que debería quedarse dentro de la privacidad de la misma.

3. ¿Dónde está el límite?

El límite está en la exclusividad emocional y en el secreto, no en la existencia de un vínculo. Tener amigos, sentir admiración o incluso una atracción puntual es normal y no es infidelidad.

El problema aparece cuando esa relación empieza a ocupar el espacio que le corresponde a tu pareja: cuando es a esa persona a quien cuentas primero las cosas importantes, cuando cuidas cómo hablas con ella, cuando borras conversaciones o cambias de pantalla si entra tu pareja en la habitación.

Si necesitas esconderlo, una parte de ti ya sabe que no es solo amistad, aunque además lo hagas porque tu pareja es celosa.

4. ¿Por qué duele tanto descubrir una infidelidad sin sexo?

Porque se rompe tanto la exclusividad sexual como la confianza básica, la certeza de que tu pareja es transparente contigo. Un desliz físico aislado puede vivirse como un error puntual, que duele, claro, pero una relación emocional sostenida en el tiempo implica meses de mentiras cotidianas, de mensajes borrados, de excusas adaptadas.

Se traiciona lo cotidiano, no solo el cuerpo. Y descubrir que la persona con la que compartes tu vida ha sido capaz de sostener esa doble vida con normalidad durante tanto tiempo, genera una herida distinta: la sensación de haber vivido dentro de una mentira y la pérdida de confianza casi permanente.

5. ¿Qué se puede hacer?

Lo primero, cuando ya ha comenzado la infidelidad y se debería dejar de mentirse a uno mismo con el argumento de "no ha pasado nada". Sí ha pasado. Si hay secretos, ya ha pasado algo.

Después, hay que preguntarse qué necesidad está cubriendo esa relación paralela que no se está cubriendo en la pareja: ¿atención?, ¿validación?, ¿escucha?, ¿deseo de sentirse deseado?

Esa pregunta, hecha con honestidad, suele señalar directamente lo que hay que hablar en casa, el problema que hay de base o lo que hay que dejar y olvidar en casa ya para siempre.

Y si la conversación con la pareja da miedo, esa es otra señal, la más clara, de que hace falta tenerla cuanto antes, con o sin ayuda profesional para que esto se termine: la infidelidad o la pareja.