Una calle de Almagro (Ciudad Real).
El pueblo donde comer a reventar berenjenas en vinagre, quesos y platos de cuchara: "Historia viva y comida de diez"
Este municipio es el tercer destino turístico más potente de Castilla-La Mancha detrás de Toledo y Cuenca, según varios portales y guías.
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En un rincón de la Mancha donde la tierra se tiñe de un rojo intenso y los cerros guardan un pasado volcánico, se alza Almagro. Este municipio de Ciudad Real de 9.700 habitantes es un escenario vivo donde la historia, la arquitectura y una gastronomía única se fusionan para ofrecer una de las mejores escapadas de España.
Almagro se asienta en el corazón del Campo de Calatrava, una de las escasas regiones volcánicas de la Península Ibérica. A su alrededor, más de 250 volcanes y calderas, como el imponente cerro "Yezosa", se entremezclan con los icónicos campos de cereal, olivos y vides de La Mancha.
Su propio nombre delata su origen: Almagro proviene del término árabe Almagrig, que hace referencia al "almagre", esa arcilla rojiza rica en óxido de hierro que hoy todavía decora las columnas de su mítica Plaza Mayor.
Plaza Mayor de Almagro.
El oasis del arte escénico
El gran hito de este reducto manchego llegó en 1628, cuando Leonardo de Oviedo costeó la construcción del Corral de Comedias en el antiguo Mesón del Toro. Este monumento que en la actualidad es un símbolo mundial de las artes escénicas, estuvo a punto de perderse.
Corral de Comedias de Almagro.
Tras ser clausurado en el siglo XVII por razones de higiene y seguridad, el espacio fue reinaugurado dos años después. Desde 1978, el festival de Teatro Clásico de Almagro convierte cada rincón del pueblo en una oda al Siglo de Oro y atrae cada año a miles de personas que buscan revivir los versos de Lope o Calderón que perduran siglos y siglos después.
Este 2026, la 49ª edición se celebrará del 2 al 26 de julio y acogerá medio centenar de espectáculos. Más allá de las artes escénicas, recorrer Almagro es conocer la historia de la Orden de Calatrava que estableció en este enclave su centro administrativo tras la victoria de las Navas de Tolosa en 1212.
La verdadera eclosión llegó en el siglo XVI cuando banqueros alemanes y flamencos se asentaron aquí para administrar las riquezas de la corona. Su influencia permanece en la arquitectura. La Plaza Mayor y sus galerías acristaladas de estilo flamenco son únicas en España.
Las mejores berenjenas de España
La iglesia de San Agustín, el Parador Nacional ubicado en un convento del siglo XVI, el barrio noble, que es un laberinto de casas solariegas y escudos nobiliarios, y el palacio renacentista de los Fúlcares completan el catálogo patrimonial. Si hay algo que pone a este municipio en el mapa nacional de los amantes de la gastronomía son sus deliciosas berenjenas en vinagre.
Su fama no es para menos, fueron la primera conserva vegetal en nuestro país en obtener la Indicación Geográfica Protegida. Este encurtido es el fruto de los matices minerales que aporta esta tierra volcánica y un aliño a base de vinagre de vino, aceite de girasol, sal, ajos, cominos y pimentón dulce que despierta pasiones a todo aquel que lo prueba.
Berenjena de Almagro
Tras recolectarlas cuando aún son jóvenes y tiernas, las berenjenas de Almagro se limpian (dejando el cáliz y el pedúnculo) y se cuecen entre 5 y 15 minutos. El "milagro" ocurre cuando se sumergen en ese aliño anaranjado que penetra hasta el corazón de la hortaliza. Se pueden degustar en tres formatos:
- Aliñadas: son las berenjenas enteras, con sus hojas, listas para comer.
- Embuchadas: es la versión gourmet. Se abren por la mitad y se rellenan con un trozo de pimiento rojo dulce. Lo más icónico es que se atraviesan con una ramita de hinojo, que sirve de "pasador" natural y le añade un toque anisado exquisito.
- Aliñadas y troceadas: ideales para ensaladas o para quienes prefieren un bocado más directo sin pelar la hoja.
En la actualidad se han convertido en el acompañante inseparable de una caña de cerveza o una copa de vino. Además, es un producto bajo en calorías, rico en fibra y con propiedades antioxidantes.
Sin embargo, el recetario almagreño no termina ahí, continúa con el tiznao (bacalao asado con verduras), el asadillo manchego (pimientos rojos asados con tomate y cominos), el mítico duelos y quebrantes (revuelto de huevo, chorizo y tocino que ya mencionaba Cervantes) o los quesos de oveja (desde semicurados hasta viejos curados en aceite o romero).
Duelos y quebrantos.
La potencia cárnica de la zona se corona en la perdiz roja escabechada. Este ave, que reina la caza menor de Ciudad Real y parte de Castilla-La Mancha, se cocina a fuego lento en vinagre, aceite, ajos y hierbas aromáticas, convirtiendo su carne en el mejor acompañante de cualquier ensalada templada.
Asimismo, la caza mayor toma protagonismo con los tradicionales estofados de ciervo y jabalí o cortes a la plancha acompañados de salsas cítricas o reducciones de vino. Completan la mesa de Almagro grandes recetas como las migas o el pisto manchego, que los vecinos maridan con vinos de la DO La Mancha o la VT Campo de Calatrava.
Estatua a caballo de Diego de Almagro en la Plaza Mayor de su localidad de origen, Almagro.
Por último, no se puede entender Almagro sin el encaje de bolillos, un arte de gran arraigo popular que las vecinas han mantenido vivo generación tras generación y cuyas piezas se exponen con orgullo en el Museo del Encaje.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este municipio es el tercer destino turístico más potente de Castilla-La Mancha detrás de Toledo y Cuenca, según varios portales y guías. Ya sea por su Corral de Comedias o por el simple hecho de saborear una berenjena en su plaza, Almagro es una parada obligatoria si buscas un destino diferente en el interior de España.