Una repartidora de Correos con la cara pixelada para proteger su identidad.

Una repartidora de Correos con la cara pixelada para proteger su identidad. Ángela Pulido Díaz

Sociedad

Una funcionaria de Correos, sobre la falta de personal: "Hay más puestos directivos que repartidores, esto va a peor"

"Ahora te vas de vacaciones y nadie te reemplaza, así que cuando vuelves, el correo está acumulado", lamenta.

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La escasez de mano de obra estrangula al 45 % de las empresas en España, según la última Encuesta de Actividad Empresarial del Banco de España. Correos, la empresa pública española encargada del servicio postal, sufre esta realidad aunque en su caso responde a drásticos recortes en la contratación del refuerzo durante los meses de verano.

Este desajuste se da en una temporada donde el auge del comercio electrónico y los desplazamientos turísticos disparan la demanda de paquetería. De manera que los carteros que permanecen en plantilla se ven obligados a asumir las rutas de esas vacantes sin cubrir, generándoles estrés y colapsando las unidades de reparto de muchas zonas del país.

Lola (nombre ficticio para proteger su identidad), una cartera con 20 años de experiencia en la provincia de Guadalajara, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha para explicar de primera mano la crisis de personal humano que asola a Correos.

"Cuando empecé era impensable que una carta se quedara sin repartir. Hoy llevo correspondencia con más de tres meses de retraso", confiesa esta trabajadora. La falta de contratación es otro de los grandes problemas.

Según el sindicato CCOO, la cobertura de personal en Guadalajara no llega ni al 30 por ciento de lo necesario y hay unidades con apenas 13 repartidores cuando lo previsto eran 34.

Lola lo vive en primera persona. "Antes, si un compañero se ponía malo, te llamaban para cubrir ese día. Ahora te vas de vacaciones y nadie te reemplaza, así que cuando vuelves, el correo está acumulado". "Yo tengo jornada parcial de seis horas y este verano he tenido que hacer el trabajo de cuatro personas con jornada completa", incide.

Los paquetes son la prioridad

Todo ello perjudica al servicio que se ofrece al ciudadano que al final lo paga con los trabajadores. "Nos llaman vagos por la calle, pero la realidad es que no damos abasto", detalla.

Desde el prisma de esta cartera, la prioridad de Correos ha pivotado y la prioridad es la paquetería urgente. "Solo les importan los paquetes porque dejan más dinero. Si es un envío barato, se queda atrás", lamenta.

Pone el ejemplo de las cartas sanitarias para citas médicas, revisiones u operaciones que da un beneficio de 80 céntimos y las compara con la paquetería que suele dejar unos cinco euros. "Así se decide que se reparte antes", alega a lo que añade, "he entregado cartas del hospital con más de tres meses de retraso. Me da vergüenza echarlas al buzón".

Situación de Correos

Para Lola, Correos ha perdido su esencia de servicio público para convertirse en un negocio que tiene abandonado a los trabajadores, a los vecinos y a los pueblos.

"Antes pasábamos por los pueblos pequeños cada día. Los jefes nos dicen hoy no vayas allí, no hay carga de trabajo, pero esas personas tienen derecho a recibir su correo", critica.

Asegura que la plantilla está rota, desmotivada y esta sobrecarga les está generando problemas de salud. "Nos sentimos abandonados. Hay más puestos directivos que repartidores, esto va a peor cada año", subraya.

Tras 20 años de experiencia transportando correspondencia por hasta siete pueblos de la zona de Guadalajara, Lola tiene claro que "esto no va de sueldos. A mí me gusta mi trabajo, pero lo que me duele es no poder hacerlo bien. Todo es improvisación y presión", concluye.