Izq. Jorge Romero en su graduación. Drch. Jorge Romero junto a su tractor.

Izq. Jorge Romero en su graduación. Drch. Jorge Romero junto a su tractor. E.E. CLM

Sociedad

Jorge se acaba de graduar en Educación y ha elegido ser agricultor: "Mi madre no está de acuerdo, pero me apoya"

"Estudiar una carrera complementa a la agricultura casi al 99 por ciento", subraya.

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El 35,8% de los graduados universitarios en España ocupa puestos de trabajo que requieren un nivel de formación inferior al que posee. Jorge Romero, un joven de Aldea del Rey (Ciudad Real), acaba de terminar el grado en Educación Primaria en Córdoba y se dedica por completo a la agricultura en su tierra natal, aunque esta vez ha sido por decisión propia.

"Ya puedo decir oficialmente que estoy graduado y que también oficialmente soy agricultor", afirma a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha unos días después de imponerse la beca. "Mi madre no está de acuerdo, quiere que compagine las dos cosas, pero aun así me apoya", añade el chico de 23 años.

El pasado 20 de junio se subió al escenario del campus universitario de Rabanales para recoger su título con las ideas ya muy claras. "Me considero una persona muy cabezona y cuando quiero algo lo consigo. Estoy enfocado en la agricultura y las redes", confiesa.

Este nuevo capítulo como joven agricultor a tiempo completo no lo vivirá en el anonimato. A través de su cuenta en las redes sociales (@agriculturajd) seguirá potenciando su marca personal como creador de contenido del sector primario y especializado en pistacho, almendro, olivar y herbáceos —un proyecto que inició en 2020.

Jorge recibió la llamada del campo casi desde la cuna. Pasó la mayoría de su infancia subido en un tractor junto a su abuelo. Por ello, tiene claro que para plantar, sembrar y cosechar hace falta tanta pasión como en las aulas. "Hay que tener vocación para dedicarse a esto también", subraya.

Jorge abonando sus olivos.

Jorge abonando sus olivos. Cedida

De la mano de su padre, Romero gestiona una explotación familiar muy diversa en Aldea del Rey. Trabaja desde el cultivo de cereales (trigo, guisantes, avena o cebada) hasta leñosos como el olivo o el pistacho. "Hemos incorporado la viña hace poco", explica.

En cuanto a las previsiones de rendimiento del cereal, asegura que "este año no está siendo de los mejores", ya que "ha llovido demasiado". Sin embargo, prevé buenos resultados para la campaña de la aceituna, almendra y pistacho. "Los tratamientos foliares son primordiales para sacar adelante el fruto", apunta.

Más fotos de Jorge haciendo labores de campo.

Más fotos de Jorge haciendo labores de campo.

Durante los cuatro años de carrera, la vida de Jorge ha sido una mezcla de apuntes, trabajos y exámenes. "Compaginar la universidad y la agricultura es complicado porque el campo conlleva muchas horas", explica. Mientras estaba en Córdoba, nunca desconectaba del todo de la finca.

"Estaba en clase y cuando podía llamaba a mi padre para ver qué tareas nos tocaba esa semana", rememora. Durante su etapa universitaria y ahora como joven agricultor, el despertador suena cada día a las seis de la mañana.

Jorge en su tractor Claaas.

Jorge en su tractor Claaas.

Primero realiza el mantenimiento de la maquinaria y después hace de todo: "Echar herbicida, cargar barbechos, dar la vuelta al riego, tareas manuales y otras con el tractor". Ahora en verano, "la faena se corta a mediodía para evitar averías por el calor", pero a las cuatro de la tarde, ya está de nuevo en marcha.

Con el diploma ya en mano, no se arrepiente de su formación como profesor. "Estudiar una carrera complementa a la agricultura casi al 99 por ciento, porque lo que hago es enseñar", apunta haciendo referencia a sus canales de YouTube o Instagram.

El tractor o la pizarra

Jorge luciendo con orgullo su tractor.

Jorge luciendo con orgullo su tractor. Cedida

Desde que cumplió los 18 años, en su casa hay un debate constante entre el camino del campo y el de la docencia. Su familia, especialmente su madre, se decanta por la docencia dado su horario de mañana que posibilita compatibilizar ambas labores.

En cambio, el joven de 23 años es firme: "Lo cómodo sería ser maestro, trabajar mis ocho horas y para casa, pero en mi mente tira más la agricultura". Si algo ha aprendido de compaginar la universidad, la agricultura y las redes sociales es que "el trabajo es donde más horas vas a pasar en tu vida".

Por ello, aconseja a los jóvenes que "no se guíen solo por las salidas profesionales y escojan aquello que les haga feliz". Recién graduado en Educación Primaria, Jorge Romero ya está dando una lección educativa: si siembras con vocación y esfuerzo, recoges felicidad y plenitud.