Dos turistas pasean bajo en paraguas por la toledana plaza de Zocodover.
El calor se cobra 35 vidas en Castilla-La Mancha: la mayoría de las víctimas superaban los 75 años y eran mujeres
Los fallecimientos por temperaturas excepcionales en el inicio del estío han impactado sobre los grupos más vulnerables de la región.
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Las elevadas temperaturas que han caracterizado el final de junio y los primeros días de julio han provocado 35 fallecimientos en Castilla-La Mancha, una cifra que recoge las defunciones relacionadas con este extremo climatológico desde el 15 de mayo hasta el pasado domingo 5 de julio.
Por tanto, este balance provisional no ha incluido los decesos que se hayan podido producir en los días más duros de la que ya es la segunda ola de calor del verano de 2026 y que este martes dejará termómetros por encima de los 40 grados en los valles del Tajo y Guadiana. En el resto de la comunidad autónoma se esperan 38 grados de forma generalizada.
Entre el último domingo del sexto mes y el primero del séptimo, la región ha añadido nueve muertes más atribuibles al calor. El dato ha confirmado los efectos potencialmente letales del estío, especialmente para las personas con una salud más precaria o elementos más débiles de protección personal.
Una treintena de las víctimas mortales tenían 75 o más años. Hasta 22 decesos se corresponden con edades superiores a los 85 años. Sin embargo, ningún menor de 44 años ha perdido la vida en la región por estos episodios tórridos.
Las estadísticas que ofrece el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria MoMo, un indicador elaborado por el Ministerio de Sanidad, también apuntan a una peor resistencia femenina cuando el mercurio se dispara. De los 35 fallecidos en el inicio del verano en Castilla-La Mancha, 22 han sido mujeres —casi un 63 % del total—. No obstante, cabe recordar que hay más mujeres vivas que hombres en las cohortes más longevas.
Mortalidad atribuible a temperatura en Castilla-La Mancha en el inicio del verano de 2026.
Hasta el 5 de julio del año pasado, se habían contabilizado 54 muertes por exceso de temperatura en la comunidad autónoma, casi una veintena más que ahora —por el impacto del calor al comienzo de mes—. Sin embargo, los datos relativos a 2024 no mostraron ninguna adversidad. En 2023, fueron 11 los vecinos que fenecieron por este fenómeno meteorológico.
La desigual evolución de la mortalidad asociada al calor entre veranos próximos ratifica cómo su intensidad, duración y la separación entre las distintas fases críticas que se producen desde junio a septiembre determina su impacto sobre el conjunto de la sociedad.
Un agobio que persiste
El aumento de las defunciones atribuibles a las altas temperaturas constituye un indicador de especial relevancia al comienzo del verano. Su incidencia hasta finales de septiembre dependerá de los diferentes episodios de calor que se sucedan: el bochorno extremo sacude toda la península en estas fechas, con especial crudeza en zonas del centro y el sur.
Este martes, las temperaturas oscilarán entre los 22 y los 39 grados en Albacete, entre los 23 y los 41 en Ciudad Real, entre 20 y los 38 grados en Cuenca, entre 22 y 40 grados en Guadalajara y entre 25 y 42 grados en Toledo
Para mitigar los efectos de este fenómeno, se insiste en la importancia de la hidratación y la estancia en espacios frescos o refrigerados. Además, se pide a los ciudadanos la ingesta regular de agua y se les desaconseja el consumo de bebidas con cafeína, alcohol o alto contenido de azúcar por su potencial deshidratante.
En paralelo, se plantea una especial protección para los colectivos vulnerables, especialmente las personas mayores, las embarazadas, las que tienen una movilidad reducida, las que padecen una adicción a las drogas y otras sustancias, y en las que concurren condiciones clínicas adversas.