Una persona graba un concierto con su móvil.

Una persona graba un concierto con su móvil. Ángela Pulido Díaz

Sociedad

Los niños de Castilla-La Mancha tienen móvil antes de los 11 años y un 10 % supera las cinco horas diarias en las redes

UNICEF detecta "señales de alerta" que relacionan la tecnología con problemas de malestar emocional.

Más información: Adiós al porno, las adicciones y los problemas de salud mental: las claves para que el móvil no les robe la infancia a los niños

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La tecnología forma parte de la vida cotidiana de los niños y adolescentes de Castilla-La Mancha cada vez a edades más tempranas. El primer teléfono móvil llega, de media, antes de cumplir los 11 años y más de la mitad del alumnado de Primaria ya dispone de uno propio.

A partir de ahí, la conexión es prácticamente permanente: uno de cada diez menores pasa más de cinco horas diarias en las redes sociales durante la semana lectiva y casi uno de cada cuatro supera ese tiempo los fines de semana.

Son algunas de las principales conclusiones del informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital en Castilla-La Mancha, elaborado por UNICEF España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, a partir de las respuestas de 3.393 estudiantes de entre 10 y 20 años de 19 centros educativos de la región.

El estudio dibuja una realidad en la que la tecnología ofrece enormes oportunidades de aprendizaje y socialización, pero también riesgos crecientes para la salud mental y el bienestar de la infancia.

"La tecnología forma ya parte central de la vida de la infancia y la adolescencia; pero junto a las oportunidades que ofrece, aparecen también señales de alerta que no podemos ignorar", ha advertido el presidente de UNICEF Comité Castilla-La Mancha, Eduardo Sánchez Butragueño.

Conectados desde Primaria

El informe confirma que la presencia de los menores en Internet comienza cada vez antes. El 57,3 % del alumnado de Primaria ya tiene teléfono móvil y, a los 12 años, el porcentaje asciende hasta el 86 %.

Además, el 94,1 % de los adolescentes utiliza al menos una red social y casi ocho de cada diez están presentes en tres o más plataformas. Incluso en los últimos cursos de Primaria, el 80,8 % ya tiene perfil en alguna red social. WhatsApp es la aplicación más utilizada, con un 82,2 % de usuarios, seguida de YouTube (80,6 %), TikTok (72,7 %) e Instagram (65 %).

Uno de cada dos adolescentes reconoce tener más de un perfil en una misma red social y uno de cada diez participa en retos virales.

Señales de alerta

Más allá del tiempo de conexión, el informe pone el foco en el impacto que el uso de la tecnología puede tener sobre la salud mental.

El 14,4 % del alumnado presenta síntomas claros de ansiedad, depresión o somatización y un 7 % se encuentra en situación de riesgo suicida elevado. La diferencia entre sexos es especialmente significativa: afecta al 11,2 % de las chicas frente al 3,1 % de los chicos.

El estudio también revela que casi uno de cada diez menores afirma haber sufrido ciberacoso y que uno de cada tres adolescentes que ha mantenido una relación de pareja ha sido víctima de violencia digital.

A ello se suman otros datos preocupantes. El 59,2 % reconoce haber interactuado con personas desconocidas a través de Internet, el 14,1 % asegura haber llegado a quedar en persona con alguien conocido únicamente por la red y el 7,4 % afirma haber recibido proposiciones sexuales de adultos.

Además, el 42,8 % de los adolescentes duerme con el móvil en su habitación, un hábito que el estudio relaciona con un mayor riesgo de desarrollar conductas problemáticas.

Pornografía desde los 11 años

El acceso a contenidos pornográficos también se produce cada vez a edades más tempranas. Según el informe, el primer contacto llega, de media, a los 11 años.

Aunque el consumo habitual afecta al 9,1 % de los adolescentes, un 7,8 % presenta ya indicadores de consumo problemático.

En cuanto a otras conductas de riesgo, el 5,4 % realiza un uso problemático de las redes sociales, alrededor del 2 % presenta un posible trastorno por uso de videojuegos y un 2,2 % muestra comportamientos relacionados con las apuestas online.

Las familias ponen pocos límites

Los autores del estudio consideran que la mediación familiar continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes.

Aunque el 52,4 % de los padres y madres habla con sus hijos sobre los riesgos de Internet, únicamente tres de cada diez establece límites específicos sobre los contenidos que consultan o publican.

El informe destaca que medidas tan sencillas como no dormir con el teléfono móvil en la habitación o evitar su uso durante las comidas familiares pueden reducir hasta la mitad las tasas de uso problemático.

"Una cuestión de salud pública"

Durante la presentación del estudio, Eduardo Sánchez Butragueño ha insistido en que "el bienestar digital de la infancia no es solo una cuestión tecnológica, es una cuestión de salud pública, de derechos y de responsabilidad colectiva".

En este sentido, ha reclamado una respuesta conjunta de administraciones, centros educativos, familias, empresas tecnológicas y del conjunto de la sociedad para garantizar entornos digitales más seguros.

Por su parte, el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, ha defendido que las administraciones tienen una "gran responsabilidad" en la protección de la infancia y ha recordado que la Estrategia Regional de Bienestar Socioemocional en las Aulas ya ha permitido formar a más de 16.000 docentes y 6.000 familias en prevención de adicciones, salud mental, prevención del suicidio y educación afectivo-sexual.