Imagen de un concierto de SuperArte.

Imagen de un concierto de SuperArte. Cedida

Toledo

Toledo reúne a más de 60 artistas con y sin discapacidad en un espectáculo de música, danza y "talento sin límites"

La cita de la Fundación SIFU será el 20 de octubre en el Palacio de Congresos El Greco y combinará música clásica, pop, rock y electrónica.

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Instrumentos que se hacen sonar con la mirada, músicos que encuentran nuevas formas de interpretar y bailarines con y sin discapacidad compartirán escenario el próximo 20 de octubre en el Palacio de Congresos El Greco de Toledo, donde más de 60 artistas protagonizarán el espectáculo SuperArte de la Fundación SIFU.

Una propuesta que mezcla estilos musicales y tecnología adaptada para mostrar el talento de sus intérpretes y que, al mismo tiempo, pone sobre la mesa las dificultades que todavía encuentran las personas con discapacidad para abrirse camino en el mundo artístico.

"La tecnología no crea el talento, pero elimina las barreras que nos impedían reconocerlo", explica a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha Oriol Saña, director artístico del espectáculo, que lleva cerca de nueve años trabajando con la fundación para impulsar la inclusión en las artes escénicas.

Bailarina en un concierto SuperArte en otra edición.

Bailarina en un concierto SuperArte en otra edición. Cedida

La cita "ofrecerá un repertorio ecléctico", con música clásica, electrónica, pop, rock y música étnica, acompañado de danza, iluminación y recursos tecnológicos.

Música con el iris del ojo

Entre las herramientas que se mostrarán figuran dispositivos que permiten "interpretar música mediante el movimiento del iris a través de una cámara web" y un programa informático, así como instrumentos electrónicos adaptables a las necesidades físicas de cada músico.

El objetivo es que las limitaciones físicas no impidan desarrollar una vocación artística. "Durante muchos siglos, la educación y los instrumentos musicales se han diseñado para un tipo de cuerpo", reflexiona Saña, que defiende la necesidad de adaptar las herramientas a los intérpretes y no al contrario.

La cita de Toledo tendrá además una presencia destacada de artistas vinculados a Castilla-La Mancha. Entre ellos estará el músico albaceteño Antonio Belmonte, nombrado Hijo Predilecto de la región en 2022 por su contribución a la inclusión artística, y el barítono Johann Sebastian Salvatori, afincado en Toledo, que fue becado por SuperArte y colabora actualmente con la Fundación SIFU.

Un joven artista tocando la guitarra en un espectáculo de SuperArte.

Un joven artista tocando la guitarra en un espectáculo de SuperArte. Cedida

A ellos se suma la participación del Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha, cuyos estudiantes han trabajado durante meses junto a la organización para preparar el espectáculo. Para Saña, esta colaboración también permite acercar a los futuros profesionales a otras formas de interpretar y enseñar música.

El director artístico señala que la formación clásica suele concentrar buena parte de sus contenidos en el repertorio que va del Barroco a comienzos del siglo XX, mientras que la música del siglo XXI tiene menos presencia. La experiencia de SuperArte ofrece así un punto de encuentro entre intérpretes con distintas capacidades, estilos y trayectorias.

El apoyo a nuevos talentos se extiende a otros proyectos de la región. Entre las iniciativas becadas en 2026 figuran Adrián Sánchez Isla, un pianista de nueve años de Villarta de San Juan (Ciudad Real); la Banda Musical de Yeles (Toledo) y la Fundación Gema Canales, que incorporará formación en EyeHarp, una tecnología que permite interpretar música mediante el seguimiento de la mirada.

Escuchar de otra manera

SuperArte llega a la ciudad imperial después de pasar por el Teatro del Generalife de Granada el 5 de septiembre, donde actuaron más de 80 artistas junto a la Joven Orquesta Sinfónica de Granada. Tras la cita toledana, el espectáculo continuará su recorrido en Barcelona, con una actuación prevista en el Gran Teatre del Liceu el 6 de noviembre.

La intención, explica Saña, es que el público disfrute de un concierto en el que conviven músicos y bailarines con y sin discapacidad, sin que las diferencias se conviertan en el centro de la experiencia. El director artístico defiende que hay que aprender a mirar más allá de las limitaciones físicas y reconocer otras formas de expresión, porque, como resume, "el talento no tiene límites".

Su experiencia con estos artistas también le ha enseñado a escuchar de otra manera. "El oído no tiene lentes", afirma al recordar lo que ha aprendido de los intérpretes ciegos. Saña ha compartido una reflexión que, según su criterio, resume el espíritu de SuperArte: demostrar que la música puede expresarse de muchas formas y que, en ocasiones, la barrera no está en quien interpreta, sino en quienes todavía no saben reconocer su talento.