Digital Castilla

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Albacete EL SOBRECOGEDOR RELATO DE CARLOS, UN JOVEN DE CHINCHILLA (ALBACETE)

El desgarrador testimonio de un castellano-manchego que no pudo evitar el suicidio de su madre: "Me ganó el último asalto"

30 enero, 2021 08:18

Carlos Pérez, un joven de 27 años de Chinchilla de Montearagón (Albacete), ha sobrecogido a las redes sociales al publicar la desgarradora historia del suicidio de su madre, que en un par de días ya acumula más de 23.000 retweets y 65.400 me gusta.

"Llevo varias semanas pensando en plasmar la historia del suicidio de mi madre. No sabía seguro si quería hacerlo o no, pero uno va leyendo historias tras historias por las redes y por internet, y cuando sucede un caso como el mío, tienes dos opciones". Así empieza el hilo de Twitter de Carlos, un hijo que ha decidido dar voz a todas las personas que conviven con este problema y pedir "auxilio" por lo abandonado que se ha sentido.

La madre de Carlos llevaba sufriendo las consecuencias de su "enfermedad invisible" durante casi 20 años hasta que decidió quitarse la vida el 20 de octubre de 2020. "Mi madre murió, si. Pero esa decisión no era de mi madre como tal, sino de una especie de terrorista que se metió en su mente. Un terrorista que le daba igual inmolarse, que le hizo alejarse tantísimo de sus emociones y sus sentimientos que ni yo era capaz de creerlo", ha relatado el joven.

A través de este hilo, Carlosha condenadola falta de recursos y ayudas que pudieron, bajo su juicio, evitar la tragedia. "En España, si te rompes una rodilla, lo tienes fácil, vas al médico, te ponen una escayola, te operan... O una mano, el brazo. Pero ¿y si esa enfermedad no se ve? Ni con una radiografía, ni una analítica. Entonces te toca salir a luchar al ring, como nos tocó salir a nosotros", ha comentado.

Según ha explicado el castellano-manchego, su ya intentó suicidarse el 5 de septiembre. "Ahí comenzó nuestro calvario. Pasamos de ser hijos a ser policías. Mi madre ingresó en psiquiatría después de su primer intento de suicidio, y lo peor: Solo estuvo ingresada una noche. Al día siguiente, a casa, con nosotros, con miedo a una recaída, a un segundo intento".
"Ojala nunca, nadie, tuviera que pasar por esa situación de salir de casa, aunque fuesen un par de horas, y pensar que al regresar, te fueras a encontrar a tu madre inconsciente, muerta, o quien sabe cómo. Y nosotros teníamos esa sensación a diario. A diario", ha lamentado.
El temor a una recaída lesllevó a la búsqueda imparable de psiquiatras públicos que pudieran ayudar a su madre. La larga lista de espera hizo que fuera misión imposible."Ahí es cuando te sientes abandonado". Días después, su madre intentó quitarse la vida por segunda vez."Corriendo, la volvimos a salvar, aunque por los pelos".
Según ha contado Carlos, "llegó a estar más de 10 horas inconsciente durante su segundo intento, lo que estuvo a punto de provocarle un coma inducido". Poco después, la volvieron a ingresar en psiquiatría, aunque les avisaron que la estancia máxima era de 15 días."¿Una persona que no quiere vivir y está haciendo lo posible por no salvarse, va a conseguir en 15 días curarse de una enfermedad que no se ve?", ha denunciado.
El siguiente paso fue buscar clínicas privadas, ya que los hospitales no conseguían darle una respuesta clara de lo que le ocurría a su madre.

Cuando por fin encontró una que se adecuó a sus capacidades, su madre volvió a salir a los dos días porque el ingreso era voluntario. Poco después, llegó la tragedia.

Carlos ha querido plasmar la historia de su madre para denunciar lafalta de ayudas. "Yo sabía perfectamente que mi madre no era una egoísta por no pensar en mí cuando tomaba estas decisiones. Lo hacía porque no lo soportaba. Igual que yo ahora no soporto pensar que tendríamos que haber tenido más ayuda por parte de los profesionales".

“A la tercera va la vencida. Yo estaba aprendiendo a reducir todas las posibilidades de que mi madre se quitara la vida. Pero es que ella también estaba aprendiendo a hacerlo mejor. Y en ese ring que os hablaba antes, fue donde me llevé el golpe más duro que me dejó en el suelo.Y me convertí en el perdedor. El terrorista me ganó el último asalto. El asalto de mi vida. Pero el de la muerte de la mujer de mi vida, la que tanto me había cuidado y con la que tanto me quedaba por vivir y compartir. Me ganó", ha concluido.