Pepe y María junto a su hijo José.

Pepe y María junto a su hijo José. Familia Romero Ríos

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El periplo de Pepe y María para acompañar a su hijo tetrapléjico en Toledo: "En 10 días llevamos gastados 1.000 euros"

El matrimonio gaditano llegó a Toledo para estar junto a su hijo y se encontraron con otra batalla: encontrar dónde dormir sin arruinarse.

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La tragedia llamó a la puerta de la familia Romero Ríos el pasado 6 de enero de 2026. El día de Reyes, Pepe Romero y María Ríos recibieron una de esas llamadas que cualquier padre teme recibir: su hijo José, de 25 años, había sufrido un grave accidente de moto que lo ha dejado tetrapléjico.

A partir de ese momento, la vida de esta familia gaditana ha transcurrido entre hospitales, quirófanos y consultas médicas. Tras haber sido intervenido hasta en tres ocasiones en su Cádiz natal, el pasado 12 de agosto fue trasladado al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

En este centro de referencia para el tratamiento de las lesiones medulares, José continúa con su recuperación y encara el proceso de adaptación para su nueva vida.

Desde Medina Sidonia (Cádiz), una mezcla de emociones viajó junto a la familia hasta Toledo. En la capital castellanomanchega, esos sentimientos se toparon con una realidad que no imaginaban: el elevado coste económico que supone acompañar a un hijo que está ingresado en el Hospital Nacional de Parapléjicos.

A este centro sanitario toledano llegan pacientes de todas partes de España. Aunque familiares y enfermos agradecen la labor del personal sanitario, muchos se enfrentan a una situación de vulnerabilidad económica al no existir ayudas para quienes dejan sus casas y se convierten en acompañantes.

La realidad no entiende de contextos. El incesante alza de los precios y la escasez en la oferta de alojamientos en la ciudad de Toledo, ha sido un quebradero de cabeza para esta familia que cada día hace malabares para encontrar un lugar en el que poder pasar la noche.

Pepe Romero, pensionista desde hace 12 años, y María Ríos, quien cobra una ayuda de la Junta de Andalucía, llevan más de diez días haciendo equilibrismos económicos para pagar las noches en apartahoteles y los gastos diarios: "En los días que llevamos en Toledo llevamos gastados más de mil euros. Es una locura".

Con un sueldo en conjunto que no llega a los 2.000 euros, esta familia gaditana se ha visto obligada a ir tirando de ahorros: "Nos han llegado a pedir 75 euros por una sola noche", asegura María, detallando que "sea más lejos o más cerca del hospital no hay nada que baje de los 900 o 1.000 euros al mes".

"Desde que llegamos a Toledo vamos de un sitio a otro, maletas para arriba, para abajo, dando vueltas, buscando y nada", relata esta madre. "Aquí (Toledo), comparado con el sur, es todo carísimo. Nosotros no podemos ni comer fuera, porque si no, no nos llega", dice convencida de que irán "sobrellevando la situación como se pueda".

"Desquiciados" por encontrar un lugar en el que poder pasar las noches, María se puso en contacto con la Asociación de Personas con Lesión Medular y Otras Discapacidades Físicas (ASPAYM), quienes, avisándoles de "lo complicado que estaba todo", les proporcionaron una lista de viviendas con las que poder contactar.

El panorama que afrontaron no era precisamente un camino de rosas. "Cuando llamamos a los pisos nos dicen que es para un año, que solo quieren estudiantes, o si no, están muy lejos y hay que hacer hasta transbordo para llegar al hospital".

A esta desesperación se sumó la impotencia de haber sido víctimas de una estafa. "Una noche que no teníamos nada me metí a buscar en Booking. Encontré un sitio, puse todos mis datos y al momento vi que me habían cobrado del banco la mitad del precio, pero no me habían mandado ningún código para poder entrar a la vivienda".

"Yo lo veía todo muy raro. Llegamos a la dirección y allí no había nada", cuenta incrédula María, quien asegura haber contactado en numerosas ocasiones con la plataforma de reservas online y nadie le da una "solución".

"Mi hijo ve cómo estamos y nos dice que nos vayamos, que no nos preocupemos y que no gastemos dinero. Él dice que no necesita a nadie en el hospital, ¿pero cómo nos vamos a ir?", relata esta madre que asegura no querer contagiar a su hijo la preocupación pero que es inevitable: "Vamos a tirar hasta donde podamos".

"Ya hemos decidido que vamos a alquilar un bungalow en La Peraleda —recinto ferial donde se encuentra el hospital, a pocos minutos del centro de Toledo—. Entramos el día 29 estaremos durante un mes". Desde allí irán "andando hasta el hospital" y aprovecharán para "llevarle algo de comida" a su hijo.

Hasta entonces, el matrimonio dormirá cada noche en un apartamento distinto: "Menos mal que hemos encontrado algunas personas muy buenas. El hombre que nos ha ofrecido el mes en el bungalow es quien nos está dando cada día un apartamento distinto en el que quedarnos hasta entrar el día 29 en el de La Peraleda".

Cuando se acabe el mes en el bungalow, irán "sobre la marcha" y con la esperanza de encontrar "algo más asequible".