Miguel de Unamuno.

Miguel de Unamuno. Cedida

Opinión

Unamuno y Lorca, en los barrancos del cielo

Eugenio Luján Palma
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Toledo también tiene motivos para celebrar este 29 de septiembre el 162 aniversario del nacimiento de Miguel de Unamuno: probablemente, el intelectual más importante que hemos tenido en los últimos siglos. Corría el año de 1931 cuando, tras las visitas al famoso Cigarral de Menores (invitado por su propietario y amigo: Gregorio Marañón), comenzó a trasmutar sus experiencias allí sentidas en el poema, "Toledo".

Para definirla como ciudad persistente ante los siglos, condensó en apenas dos versos la esencia del vivir humano: "hollín y ceniza ascética / te servirán de memento". Las oscuras cicatrices con las que la vida como tragedia marcan la biografía de toda persona, junto al ascetismo de la necesaria renuncia voluntaria de ese dolor para continuar viviendo y proyectarse al futuro, constituyen los cimientos y la amalgama de esta metafórica ciudad petrificada en el tiempo.

Sería en otra de esas tardes, allí también, donde confesó a un escogido grupo de amigos de Marañón las interioridades de un espíritu que entendió a Cristo como el hijo del hombre, el ideal humano que materializar en nuestro vivir diario, siguiendo los hábiles trazos que plasmó el maestro Velázquez en su conocido lienzo.

Cigarral que acogió a lo más granado de la intelectualidad, de la ciencia, del arte, de la política, los deportes,… Consiguiendo que se maravillasen ante la vista de esa línea del tiempo que describe su arcilloso perfil urbano, con el ardiente resplandor de un ya decadente sol. Tránsito a las postrimerías del día que Unamuno vuelve a describir en el citado poema, momento en el que aquel ronronear abrupto del Tajo se transforma en silente, y así: “sin que despiertes, Toledo, / deja pasar las veladas, / sigue cunando tu sueño".

Federico García Lorca fue otro de los intelectuales asiduos a las invitaciones del doctor Marañón. Allí, el 26 de febrero de 1933, recitó "Bodas de sangre": justo diez días antes del estreno. El escenario: la plazuela del Cigarral de Menores. Asentados sus volátiles pies en aquella tierra rojiza, que ansiaba comerse "untada en pan", Federico volvía a tener como decorado al impertérrito Toledo. Lectura apasionada que, unida al encuadre, la situación y la hora, hizo temblar de emoción al selecto público.

Unamuno y Lorca, dos referentes en la literatura, también compartieron vivencias en la mencionada plazuela como escenario. En ella, mientras Miguel de Unamuno leía su última novela "San Manuel Bueno, mártir”, Federico daba muestras de aburrimiento. Tanto que, acercándose a Lola Moya (la mujer de Marañón), rogó que le acompañara al teléfono para realizar una llamada urgente. En el interior de la casa aprovechó para desahogarse con ella, ante lo insoportable que se le hacía la lectura de Unamuno. Su manejo del surrealismo, del cuidadoso simbolismo, y de una lírica integrada en la propia obra, le hacía verse lejano a la prosa de Don Miguel.

La ciudad de Toledo, con su perfil urbano crepuscular como decorado, consiguió acoger a estos dos genios de la literatura universal. Separados generacionalmente por el modo de formular un mismo sentir: la frustración ante el inevitable final de toda vida, y el sufrimiento humano. Miguel de Unamuno, lo expresa desde una filosofía existencialista cuyo fundamento es el sentimiento trágico de la vida. Federico, desde el duende lorquiano donde, con un simbolismo arrogante, describe el combate trágico entre el destino y la muerte.

Curiosamente, en este 2026 conmemoramos los 90 años de la muerte de ambos. Federico, asesinado en Granada; Unamuno, con cada vez menos sospechas del posible asesinato supuestamente cometido en su propio despacho. A pesar de las diferencias, compartieron ideales y amigos, y forman parte indeleble de nuestra reciente historia. En palabras de don Miguel (quién sabe si premonitorias), tomadas de apenas dos versos de su citado poema "Toledo", ambos hoy son parte de las "nebredas de ánimas / en los barrancos del cielo".

Eugenio Luján Palma es filósofo.