El Gobierno de Castilla-La Mancha ha anunciado esta semana que presentará una denuncia contra el Gobierno central por el incumplimiento en el cambio de las reglas del trasvase Tajo-Segura. Un cambio al que obligan diversas sentencias judiciales para preservar los caudales ecológicos del río. Por fin, la pregunta es: ¿Por qué ha habido que esperar tanto? Vamos tarde, aunque vamos, y lo curioso es que al agua del Tajo, ante sentencias firmes, no se le puedan aplicar medidas cautelares.

Siendo una buena noticia que el Gobierno regional se mueva, me llama la atención que haya desaparecido o pasado a segundo plano en su discurso la exigencia del fin del trasvase. Entiendo que es difícil argumentar una falacia: no puedes pedir el fin de la tubería al Segura y al mismo tiempo defender la tubería manchega.

En fin, el Tajo sigue casi tan indefenso como siempre y tan esquilmado como nunca por aquello de la bonanza hidrológica. A ver si sirve para algo este cambio de las reglas de juego.

Otras reglas que también han cambiado o aumentado son las de un órgano, que no sé si ustedes conocerán. Se trata del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno de Castilla-La Mancha. Al parecer, acaban de activar dentro de este consejo un canal externo de información que permite a un ciudadano cualquiera denunciar infracciones normativas en el ámbito de la corrupción.

Tengo dos preguntas. ¿Qué estaba haciendo este órgano hasta ahora si necesitan informantes externos? Y lo más importante: ¿A quién y a qué abre la puerta este canal? Porque yo, como ciudadana de a pie que soy, si tuviera constancia y pruebas de algún tipo de corrupción, en cualquier administración o empresa, me iría directamente a los juzgados.

¿Entonces qué tipo de ciudadanos van a acudir a ese canal para denunciar, pero sin aparecer como denunciantes? ¿No les parece que esto suena un poco a lo de la policía de balcón que tanto vimos en la época de la pandemia? Vecinos llamando a la policía para contar que el del quinto había salido cinco veces con el perro. Y todo porque ellos no tenían perro o porque tenían una rencilla enquistada desde hace diez años con el del quinto.

No sé. Esto de que un órgano de transparencia abra un canal externo, donde todos pueden denunciar a todos y, además, no ser considerados denunciantes si no informantes, a mí no me suena bien. Quizá es que no he entendido bien las reglas del juego, que últimamente ando torpe.

Ya saben que también me equivoqué cuando entendí que el Ayuntamiento de Toledo pretendía hacer un auditorio en el Valle y ahora resulta que no, que no era auditorio, era solo un mirador. ¡Ah! También entendí que se programaba una fuente y ya no hay fuente. Menos mal que el alcalde me lo ha explicado bien y parece que me gustan un poquito más sus intenciones.

Yo ya tengo una edad. Si quieren que juguemos a algo me tienen que explicar bien las reglas del juego. Me llamo Ángeles y estos son mis demonios.