Mesa de redacción 'Un sector agroalimentario en transformación: impulsando el desarrollo compartido' organizada por EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y BBVA.
Crecimiento, tecnología y relevo generacional: los retos del campo de Castilla-La Mancha para asegurar su futuro
EL ESPAÑOL y BBVA han celebrado la mesa de redacción 'Un sector agroalimentario en transformación: impulsando el desarrollo compartido'.
Esther Esteban y Alberto Morlanes han moderado una conversación protagonizada por Juan Miguel del Real, Rocío Díaz y Cristina Pérez.
El sector agroalimentario de Castilla-La Mancha se encuentra inmerso en una profunda transformación. La presión del nuevo escenario global empuja a dar respuesta a situaciones concretas como el cambio climático, la presión de los costes, las exigencias burocráticas, las nuevas tecnologías, el relevo generacional o una competencia internacional cada vez más intensa.
Ese fue el punto de partida de la mesa de redacción 'Un sector agroalimentario en transformación: impulsando el desarrollo compartido' organizada por EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y BBVA en la sede del periódico, en la céntrica plaza de Zocodover de Toledo.
El encuentro, moderado por Esther Esteban, presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, y Alberto Morlanes, director del periódico, reunió a Juan Miguel del Real, gerente de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha; Rocío Díaz Díaz, responsable de Agro en la Dirección Territorial Centro de BBVA; y Cristina Pérez Díaz, empresaria y vicepresidenta de la cooperativa Nuestra Señora de la Antigua (Los Navalmorales, Toledo).
Mesa de redacción "Un sector agroalimentario en transformación: impulsando el desarrollo compartido".
Las cifras explican la dimensión del desafío. El sector agroalimentario representa más del 17 % del PIB regional, emplea a cerca de 90.000 personas, agrupa a más de 2.100 industrias y superó los 3.800 millones de euros en exportaciones en 2025. Pero detrás de esos datos hay algo más decisivo: la capacidad de mantener actividad, empleo y población en el medio rural.
Una de las claves para mantener la competitividad es ser más eficiente a través de cambios cada vez más palpables en las cooperativas. "Las explotaciones son cada vez más grandes y tienden a concentrarse", analizaba Cristina Pérez, quien desde su experiencia en primera persona abogaba por "avanzar hacia este modelo por las economías de escala" para contrarrestar un mercado y unos costes "cada vez más exigentes".
Como productora de aceite de oliva, reconocía que esta filosofía está calando entre las personas que comienzan a emprender en el sector, que apuestan por "explotaciones grandes y orientadas al cultivo superintensivo" para así "alcanzar la rentabilidad".
Desde Cooperativas Agroalimentarias, Juan Miguel del Real destacaba la "doble misión" que la entidad tiene como federación regional. De un lado, "defender los intereses de nuestras cooperativas ante las administraciones ejerciendo una labor de representación", y por otro, "ofrecer servicios de asesoramiento y acompañamiento para conseguir una transición hacia un modelo mucho más ágil, profesionalizado y competitivo".
"Los continuos cambios globales y geopolíticos nos obligan a tomar decisiones empresariales ágiles para sobrevivir en un escenario incierto", reconocía, además de señalar que las exigencias también están cambiando con nuevos hábitos de consumo y clientes que "demandan múltiples variedades de productos como vino, aceite, queso o leche". Ante esta situación, consideraba imprescindible tener una "gran capacidad de reacción" que en su caso concreto se traduce en "ganar músculo" a través de la creación de "grupos cooperativos de segundo grado".
Una labor en la que también es fundamental el acompañamiento de las entidades financieras, como resaltaba la responsable de Agro en la Dirección Territorial Centro de BBVA, Rocío Díaz. En el caso concreto de su entidad, explicaba que "la diversidad nos obliga a entender primero las particularidades de cada proyecto, ya provenga de un autónomo, una pyme o una gran cooperativa" para satisfacer sus necesidades de inversión.
Rocío Díaz Díaz, responsable de Agro en la Dirección Territorial Centro de BBVA.
A partir de aquí, una vez comprendido el proyecto, señalaba que realizan un "acompañamiento continuado" a través de gestores personalizados respaldados por especialistas que ofrecen soluciones para cubrir todas las necesidades adaptándose a la burocracia, la digitalización y el clima.
Nuevas tecnologías
La implementación de nuevas tecnologías está revolucionando el sector y en muchos casos ampliando los márgenes de rentabilidad.
En este sentido, Juan Miguel del Real resaltaba cómo las cooperativas de Castilla-La Mancha están implementando de manera notable estas innovaciones para armar industrias que se encuentran "muy avanzadas en comparación con otras regiones europeas".
"El verdadero reto actual es la digitalización. Herramientas como el cuaderno de campo digital serán obligatorias y, a la larga, facilitarán la gestión de las explotaciones", puntualizaba.
Un futuro en el que tanto estos recursos como la inteligencia artificial, "deben ayudarnos a estandarizar y mejorar la eficiencia de los procesos internos".
Juan Miguel del Real, gerente de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha.
"Invertir en tecnología digital cuesta más en la cultura agraria que comprar maquinaria física porque es intangible, pero es un paso indispensable", reflexionaba.
Otro elemento que introducía sobre la mesa era los cambios sociales que persiguen las nuevas generaciones, piedra angular del relevo generacional, y que se traducen en rentabilidad, comodidad y tiempo libre. Para el representante de Cooperativas Agroalimentarias, estos objetivos solo pueden alcanzarse "implementando tecnologías como la monitorización y los sistemas GPS en la gestión agrícola".
De su lado, Cristina Pérez hacía un dibujo preciso que acerca la realidad de la implementación de estas herramientas. "Realicé un curso de la Junta sobre el cuaderno de campo digital y comprobé que la mayoría de los asistentes tenían dificultades para seguirlo debido a la falta de costumbre en el uso de ordenadores", admitía, por lo que al final "temen tener que delegarlo en terceros perdiendo el control de las explotaciones".
Desde BBVA, Rocío Díaz señalaba que su misión se centra en "simplificar" todo lo posible los procesos. De ahí que también implementen nuevas tecnologías en sus canales de comunicación como la aplicación que "permite a nuestros clientes realizar gestiones operativas y financieras desde el tractor ahorrando tiempo.
Por otra parte, también apuntaba las alianzas que tejen con empresas del sector como Agrotech para financiar maquinaria de última generación que permiten reducir gastos de agua y energía.
Asegurar el relevo generacional
Pero todos estos desafíos no podrían afrontarse sin savia nueva. Y es que según los últimos datos disponibles, solo el 12 % de los titulares de explotaciones agrícolas de la Unión Europea tenían menos de 40 años en 2020.
Como empresaria del sector, Cristina Pérez resaltaba que el campo "tiene futuro" para que las nuevas generaciones vean en él su modo de vida. Sin embargo, también ponía sobre la mesa problemáticas como la burocracia excesiva o las peculiaridades del entorno rural como barrera en la incorporación de jóvenes profesionales.
Cristina Pérez Díaz, empresaria y vicepresidenta de la cooperativa Nuestra Señora de la Antigua de Los Navalmorales (Toledo).
Dentro de esa labor de atraer jóvenes, Juan Miguel del Real reflejaba la apuesta de Cooperativas Agroalimentarias por incorporar cada vez más mujeres a un sector históricamente masculinizado.
"Según nuestro observatorio de 2025, el 28% de la base social y el 11,5% de los miembros de los consejos rectores en Castilla-La Mancha son mujeres y ya 37 cooperativas presididas por mujeres. Las administraciones también priorizan las ayudas para proyectos con equilibrio de género", recordaba.
Todo ello para engrasar lo máximo posible un proceso de relevo en el que las cooperativas tienen un papel primordial. "Debemos asumir el liderazgo y gestionar colectivamente las explotaciones sin relevo para evitar el abandono de las tierras", reivindicaba.
En BBVA, Rocío Díaz explicaba cómo "desde 2025 contamos con líneas de financiación específicas para jóvenes agricultores y ayudas enfocadas en el reto demográfico de las pequeñas poblaciones" que les permite enfocarse en "mantener una relación de confianza a largo plazo y apoyar la profesionalización del sector mediante formación y presencia en las universidades".
Las claves
Por último, los tres protagonistas, a modo de conclusión, esbozaban las teclas a pulsar para que las explotaciones agroalimentarias sean rentables en el futuro próximo.
"Las palancas clave son la dimensión, la tecnología, la digitalización y el relevo generacional, pero el factor más crítico es el agua. Necesitamos garantizar el acceso al agua de forma sostenible para poder producir alimentos a un coste asumible para la sociedad", señalaba Juan Miguel del Real.
Por su parte, Cristina Pérez apuntaba que "el mayor reto es ganar peso en la negociación y comercialización de nuestros productos". Ante un sector estar tan "atomizado", explicaba que "los productores carecemos de fuerza en el mercado frente a los intermediarios y debemos trabajar en la concentración para asegurar nuestra rentabilidad".
Por último, Rocío Díaz pedía a los jóvenes agricultores y ganaderos confianza en BBVA. "Estamos aquí para acompañarlos y buscar soluciones viables adaptadas a la modernización, la digitalización y la sostenibilidad de sus proyectos", sentenciaba.
Tres reflexiones que en gran medida condensan las recetas expuestas en esta mesa redonda 'Un sector agroalimentario en transformación: impulsando el desarrollo compartido'.