El Androide Libre

¿Realmente necesitamos que nuestro smartphone sea revolucionario?

Últimamente muchos usuarios tienen la sensación de que la innovación en smartphones va a menos. ¿Pero realmente es necesaria la revolución constante?

29 junio, 2015 22:29

Vamos a empezar un artículo más diciendo eso de «los smartphones han revolucionado nuestras vidas». De hecho, los teléfonos móviles de toda la vida, los robustos Nokia que llamaban, mandaban mensajes y tenían la Serpiente, ya cambiaron radicalmente la forma de comunicarnos: estábamos permanentemente comunicados, llamábamos a una persona y no a un lugar (no nos iba a coger el padre de la chica, un alivio) y empezó la fiebre de los sms.

Los smartphones elevaron la comunicación permanente a la hiperconexión: Facebook, Twitter, Whatsapp… desde nuestro teléfono ya podemos compartir cualquier cosa con todo el mundo desde cualquier lugar. Desde escuchar música a ver una película o jugar a un juego que hace no tanto exprimía las videoconsolas de sobremesa.

Y sin embargo, después de algo menos de una década con estos dispositivos, la gente empieza a tener la sensación de que cada vez la innovación en smartphones va a menos, y seguramente sea verdad en gran parte, pero también es verdad que mantener el ritmo de innovación que se ha mantenido en los últimos años puede resultar sencillamente imposible si pensamos en todo el camino que hemos recorrido desde el HTC Dream.

Una década prodigiosa de la innovación en smartphones

Además, es posible que la sensación de innovación de muchos usuarios sea algo exagerada, ya que en estos años no sólo hemos visto una explosión de los smartphones, sino también de las redes sociales, que en muchos aspectos han ido de la mano, poniendo patas arriba la forma de comunicarnos. Hace diez años, teníamos nuestro viejo Nokia, el correo (Hotmail todavía era el más usado) y el MSN Messenger.

Si nos paramos a analizar las reacciones posteriores a la Google I/O, posiblemente el anuncio que más impacto tuvo fue el de Google Photos, por su almacenamiento ilimitado e inmediata disponibilidad, pero eso no es tanto una nueva función del smartphone sino un servicio vinculado a los dispositivos móviles, mientras que Google Now on Tap llamó la atención, pero no deja de ser algo que Android ya hacía, pero mejorado.

Pero quizá precisamente eso sea lo que necesitemos a partir de ahora: que nuestros smartphones hagan lo que ya hacen, pero un poquito mejor. Que tengan una autonomía mayor, que las cámaras hagan fotos con algo menos de ruido cuando hay poca luz, que tengan algo más de almacenamiento interno…

En los últimos años hemos visto el nacimiento y crecimiento de estos dispositivos, y es posible que ahora estemos muy cerca de su máximo potencial, al menos en su actual forma, por lo que tal vez debamos acostumbrarnos a este ritmo de innovación más lento, y quitarnos de la cabeza que cada presentación será un locurón de novedades.

Un ritmo de innovación insostenible

Y seguramente sea mejor así, el usuario medio tampoco saca partido al 100% de su teléfono, y en muchos casos ni siquiera el 70%. Además muchos usuarios no pueden estar cada año aprendiendo a usar un sistema totalmente nuevo, mientras que quienes sí sacamos partido de nuestros teléfonos no podemos estar cada año explicando a nuestros padres como usar el nuevo cuando casi no han aprendido a usar el actual.

Aunque no sea algo directamente comparable, para introducir algo de perspectiva, el libro -herramienta fundamental en la transmisión de conocimiento- no tuvo cambios significativos desde la invención de la imprenta de tipos móviles por parte de Johannes Gutemberg en 1440 hasta la llegada del eBook. Es cierto que en la actualidad todo evoluciona mucho más rápido -hubo  tantos movimientos artísticos en el Siglo XX como en cinco o seis siglos anteriores- pero incluso hoy la innovación tiene un límite.

Evidentemente, todavía tenemos muchas cosas por ver en el futuro, como la eclosión definitiva de los asistentes virtuales, o la integración de nuestros smartphones con otros dispositivos -terreno en el que Microsoft está tomando un camino muy interesante- pero deberemos aprender a domar a ese dragón que todos tenemos dentro ávido de novedades.

Y eso no es malo, en absoluto, porque querrá decir que ha llegado un punto en el que los smartphones cubren todas las necesidades de la mayoría de los usuarios.