Poesía

Bazar de metáforas cambiadas. Poemas traducidos

Luis Antonio de Villena

10 julio, 2009 02:00

Passolini, uno de los poetas traducidos por Villena

Bruguera. Barcelona, 2009. 224 páginas, 18 euros


En alguna ocasión he señalado la doble división que yo establecería en las traducciones que se llevan a cabo: traducciones realizadas por compromiso o contrato y traducciones realizadas por placer. Otra gran división es la que podríamos establecer entre las traducciones de textos poéticos o las del resto de los géneros. En fin, puestos ya a matizar, podríamos establecer una última división: la de las que llevan a cabo los poetas y las que realizan los profesionales o no de esta actividad. Son precisas estas matizaciones para abordar un libro como el que nos ofrece Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951), autor y traductor que ha escogido siempre cuidadosamente sus traducciones. Este libro demuestra que estamos ante un traductor que ha hecho placenteramente su trabajo, que se ha ocupado primordialmente de la poesía y que ha sido un poeta el que se ha ocupado de estas versiones. Reúne, pues, Villena tres de las cualidades que justifican el libro.

Estas ideas nuestras podríamos completarlas con otras que el traductor reúne en el prólogo : "la traducción es la más completa y mejor lectura que puede hacerse de un texto", que el traductor de poesía debe atenerse a una tensión especial entre "significado y significante" y que, más allá de la obsesión de la literalidad, está la de lograr con el trasvase un "poema legible" en una "lengua nueva". Cita también el riesgo de atarse a rigideces formales, aunque él mismo nos señale que hay excepciones.

Más de setenta autores recoge esta antología - Bazar, la llama el autor-, en la que ha trabajado con varias lenguas de algunos clásicos grecolatinos, italianos de ayer y de hoy, franceses e ingleses, Pessoa entre los portugueses… A veces, el traductor se decide por poemas muy conocidos; otras la elección es más secreta y basta un solo poema de un autor para revelar el fulgor de la poesía que secretamente ha descubierto, que más se ha amado y que con el placer con el que se ha traducido se entrega a un lector anónimo.

Cuando el traductor es un poeta y traduce con placer, otra característica de los poemas elegidos es que están en sintonía con su concepción estética de la poesía. De ahí que, a veces, sorprendamos en versos o estrofas de los autores traducidos brillos expresivos, temas, amores y excesos, la rica retórica que encontramos en las etapas de la propia poesía de Villena. Obra concebida desde el placer de leer y de traducir, pero también con igual y placentero destino para el lector que se acerque a sus páginas. Recupera así el grato hábito de la lectura de poesía, un simple goce del que, a veces, un exceso de análisis parece habernos apartado en nuestros días.