Image: Nuevo alfabeto ruso

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Letras

Nuevo alfabeto ruso

Katia Metelizza

17 diciembre, 2010 01:00

Katia Metelizza. Foto: K.M.

Traducción de M. Womack. Demipage. 159 pp., 20 euros


Con su aspecto de niña pequeña, Katia Metelizza (Moscú, 1968) ha vivido el cambio experimentado en las costumbres de su país, que pasó, en diciembre de 1991 con los acuerdos de Bielovej, de la Rusia bolchevique a una Rusia convertida de la noche a la mañana en un país capitalista, en una sociedad abierta con rasgos occidentales. ¿Cómo lo vivieron los rusos? Con estupor, temor y bastante alegría. Así lo transmite Metelizza en Nuevo Alfabeto Ruso, su primer libro publicado en España y uno de los más originales que he leído estos últimos tiempos. Periodista independiente, en la actualidad es columnista en Vogue, Marie Claire y el periódico Nezavisimaya, en donde escribe sobre el Estilo de vida. Empezó con los Alfabetos, en 2002, hasta que su particular estilo se hizo popular.

Es más fácil construir nuevas carreteras que cambiar la mentalidad de los habitantes. Nuevo alfabeto ruso ofrece en 26 capítulos un puente entre las dos realidades que ha experimentado Rusia no hace de eso tanto tiempo. En su curioso Alfabeto hay una A de "aterrizando", una B de "bol de sopa", una C de "calcetines, medias y pantis". Y así, hasta la Z. ¿Y con esos capítulos qué? Metelizza no se corta ni en el lenguaje, ni en el contenido. Mucho humor y sátira hay en esas escenas de vida cotidiana. La autora construye un discurso capaz de dar una imagen clara de lo que es la mentalidad rusa, sus costumbres y su forma de vivir. Para ello ofrece 26 pequeñas historias, independientes, fragmentos de su vida que nos hacen partícipes de las incongruencias de los habitantes de un país, de sus extrañas costumbres. La autora escarba en su memoria y recupera un pasado cultural no tan lejano del que muchos de sus compatriotas pretenden hacer borrón y cuenta nueva. Se llama Nuevo alfabeto ya que el mayor cambio se operó en el propio lenguaje. Las palabras dejaron de significar lo que significaban. Y ya no hubo censura. Se trataba de reinventarse, creerse occidental. Demipage lo ha editado en España de forma muy cuidada, con una tipografía especial, tinta roja y negra e ilustraciones de Jean-François Martin que juegan con los clichés soviéticos. Es un libro original, que enseña de forma divertida, sin sentimentalismo, el resultado de la mezcla de viejas costumbres y modas recientes.