Image: Muñoz Molina: Menos mal que no triunfó la idea que yo tenía de España en 1975

Image: Muñoz Molina: "Menos mal que no triunfó la idea que yo tenía de España en 1975"

Letras

Muñoz Molina: "Menos mal que no triunfó la idea que yo tenía de España en 1975"

El escritor cierra el ciclo Lecciones y maestros que se celebra en Santillana del Mar

24 junio, 2009 02:00

Muñoz Molina durante su intervención en Santillana del Mar. Foto: EFE

EFE

El escritor Antonio Muñoz Molina reconoce que en 1975, "políticamente", él era "un idiota" que tras la muerte de Franco quería para España una República Popular.

"Menos mal que me desencanté y que no triunfaron las ideas que yo tenía. Yo era un idiota, pero también lo eran otros muchos", ha comentado Muñoz Molina en el debate que hubo a continuación de la lección magistral que ha dado en la tercera y última jornada del ciclo Lecciones y maestros.

El debate, moderado por el crítico literario Manuel Rodríguez Rivero, dio pie a numerosas preguntas y, al responderlas, Muñoz Molina habló, entre otros temas, de la guerra civil, de la necesidad de ser "flexibles con uno mismo", y del "cuidado" que hay que tener con palabras como "exilio".

"No hay nada más obsceno que usurpar en beneficio propio el sufrimiento de las víctimas, y eso es algo que se hace continuamente", aseguraba este escritor que ha reflexionado sobre todos los exilios y desarraigos posibles en esa deslumbrante novela que es Sefarad.

El escritor afirma que él, a lo largo de la vida, ha sido "varias cosas", como, en su opinión, también lo han debido de ser muchos de los asistentes a estas jornadas, organizadas por la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

"Nosotros no éramos demócratas; éramos antifranquistas. Menos mal que no triunfaron las ideas que yo tenía entonces, porque lo único que nos hace demócratas es la democracia", señaló el escritor y académico de la Lengua.

En España, según Muñoz Molina, lo que nos distingue es "la falsa vehemencia". Para ser vehementes de verdad, apasionados, los españoles "tendríamos que se menos cínicos". Cuando se habla de la Guerra Civil y de la posguerra, Muñoz Molina cree que "hay que ser adultos y ver las cosas como fueron", y le preocupa que los testigos de aquellos años hayan ido desapareciendo.

En los años setenta y ochenta "los vencidos" en la guerra estaban vivos, se escribía sobre ellos. Pero pasó el tiempo y "se murieron esperando pensiones; eran ancianos que necesitaban una pensión por haber sido soldados. Nadie les hacía caso", ha añadido.

ángel Loureiro, catedrático de Cine y Literatura Española Contemporánea de la Universidad de Princeton, ha sido el encargado de profundizar en la obra de Muñoz Molina y de ofrecer "una mirada de soslayo" sobre algunas de sus novelas, en especial El jinete polaco y Sefarad.

Loureiro conoció a Muñoz Molina en 1990 y se le quedó grabada la afirmación del escritor de que en 25 años su pueblo (úbeda, Jaén) "había pasado del siglo XIX al XXI", y es que la obra del novelista "no se puede entender fuera de esta aceleración vertiginosa de la historia", afirma el experto.

"A los protagonistas de las obras de Muñoz Molina les toca vivir en tiempos desquiciados", y se mueven entre "las ansias de huida y la imposibilidad de retornar a un mundo que, entretanto, ha quedado destruido", afirmó ángel Loureiro, a quien le resulta "llamativo" el número de veces que se repite la palabra "desamparo" en las obras del autor de Sefarad.

Esta novela es "un diálogo con los ausentes: escrito a partir de Sefarad, de las patrias de los proscritos y de los errabundos", señaló Loureiro.