Image: La cama del millón de euros

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Arte

La cama del millón de euros

El próximo 1 de julio se subasta en la casa Christie´s de Londres la instalación My Bed de Tracey Emin, una cama totalmente desorganizada

29 mayo, 2014 02:00

My Bed de Tracey Emin

Una cama es más que un lugar de descanso. Puede ser el sitio donde se lee, se ven películas, se duerme y se llevan a cabo un sinfín de actividades. Incluso puede ser una obra de arte. Sí. Arte contemporáneo. Esto es lo que ocurre con My Bed de Tracey Emin del año 1998: una cama de sábanas descolocadas y sucias, bragas y calcetines sucios, unas pantuflas en el suelo, una botella de vodka vacía, medias sobre la cama deshecha. Condones usados y colillas. Este espacio que tiene ya 15 años nos muestra un lugar en el que alguien ha cometido algunos excesos. Y sí, es considerada una pieza de arte. Tanto es así, que este objeto que comienza a entrar en la adolescencia, sale a la venta por primera vez en una subasta que se llevará a cabo el próximo 1 de julio en la casa Christie´s de Londres.

Cuando My Bed fue una de las piezas nominadas a los Premios Turner de la Tate Modern en 1999 se montó un revuelo, causó furor y se creó un debate de carácter público donde se preguntaba qué es el arte contemporáneo y cuál es su naturaleza. Acerca de esta pieza, considerada como una de las obras más importantes del arte conceptual del YBA (grupo de Jóvenes Artistas Británicos), Francis Outred, jefe de Post-War&Contemporary Art ha dicho: "En Mi Cama, Tracey Emin comparte con nosotros su espacio más personal, revelando un momento oscuro de la historia de su vida con una honestidad sorprendente y con una emoción en estado puro. Su habilidad para integrar arte y vida personal confluyen en un mismo punto en el que se convierten indistinguibles y crea una intimidad entre los espectadores pidiéndonos ser testigos de su práctica catártica como medio de supervivencia. My Bed transforma la forma en la que el público general se compromete con el arte contemporáneo, y por esta razón es una de las piezas más importantes del arte británico del siglo XX".

Lo que nos viene a contar Emin es un estado libertino durante una etapa de su vida en la que una ruptura sentimental la sumió en una depresión suicida. Un hecho traumático que marcó la vida de la artista y mediante My Bed consigue hacer partícipe al mismo espectador. Se configura como su primer readymade ya que la cama que muestra es la cama en la que durmió durante muchos años. Mantas en completo desorden, almohadas, objetos personales, paquetes de cigarrillos. Y así hasta un sinfín de objetos sucios y desgastados. Echando la vista atrás, la propia Emin se sintió conmocionada y absorbida por las dimensiones a las que había llegado su instalación, su obra más conocida. Ella misma ha dicho: "En dos segundos pasó de ser algo horrible a transformarse en algo alejado de mí y algo bonito. De pronto me lo imaginé fuera de contexto, congelado, fuera de mi cabeza y en otro lugar". Así, ella misma envió la cama en su integridad para una exposición en Japón, instalándola junto a un par de maletas encadenadas y una soga de verdugo que servía para destacar el doloroso aislamiento que sintió durante este episodio.

Una vez preseleccionada para el Premio Turner, la artista exhibió su instalación entre las paredes de la Tate Gallery. No todos entendieron la pieza. Se convirtió en un objeto que atrajo la atención de crítica y público que se cuestionaban las premisas del arte contemporáneo. Se estaba llegando a un punto en el que todo valía. ¿Qué es el arte? Se preguntaban muchos. Y se siguen preguntando. Se pidió a la audiencia que analizaran y evaluaran la obra. Este objeto obliga a mirar las cosas con otros ojos, sin ideas preconcebidas. Una revisión de la manera de mirar cuando nos ponemos frente a una obra de arte. Sea contemporáneo o no.

Esta artista siempre intenta involucrar al espectador mediante un retrato sincero de los aspectos íntimos de su vida privada plagada de indiscreciones, inseguridades e imperfecciones. Compañera de fatigas de Damien Hirst, ha empleado su experiencia, y en ocasiones su cuerpo, como fuente de inspiración y como material de sus trabajos. Otra de las obras más destacadas de esta artista es Everyone I Have Ever Slept With 1963-95 (Todas las personas con las que me he acostado), consistente en una tienda de campaña con los nombres de todas aquellas personas con las que compartió cama; compañeros sexuales, familiares y compañeros de juergas, etc. Llegó a matizar que no se trataba de una obra para hablar de sus travesuras amorosas sino más bien una manera de mostrar su intimidad de una forma general y global. Pero esta pieza fue destruida debido a un fuego que hubo en Londres en el año 2004.


Everyone I Have Ever Slept With, 1963-95

Su precio al alza

Ahora, la polémica pieza de la polémica artista podría alcanzar los 1,5 millones de euros en la subasta del próximo 1 de julio. El precio de salida rondará los 995.000 euros a la vez que otras obras que pertenecen a la galería Saatchi.

Charles Saatchi, coleccionista británico, se hizo con My Bed en el año 2000 por el precio de 187.000 euros. Fue audaz, y valiente, al comprar una cama desordenada y sucia que ahora quintuplica su precio. El coleccionista ya anunció el año pasado que tenía la intención de vender y subastar parte de su colección privada. El motivo es de elogiar: con el dinero recaudado con la venta y pujas de las obras Saatchi quiere mantenerse fiel a su política de acceso gratuito a sus exhibiciones. Y seguir con los programas educativos.

Además, el año pasado subastó otra obra de Emin, To meet my past, una cama con dosel cubierta de una colcha, cojines y cortina coloridos que se vendió por 600.000 euros. ¿Obsesión por las camas? ¿Ganas de ser el centro de atención? ¿Una manera de atraer al público y crear controversia? Sea como fuere, la artista de ya 50 años, pese a no haber salido tan cara como su colega Hirst, sale con un precio elevado por una cama de 15 años. ¿Siguen siendo las mismas sábanas? El secreto y misterio del arte contemporáneo.

La propia artista lo definió así

"Tenía una especie de crisis nerviosa en mi pequeño apartamento y no me levanté de la cama durante cuatro días. Cuando por fin logré salir de la cama, estaba tan sedienta que me dirigí a la cocina arrastrada por el suelo. Mi piso estaba hecho un verdadero desastre, todo por todas partes, lo sucio con lo limpio, el baño muy sucio y todo estaba en unas condiciones horribles. Me arrastré por el suelo, me levanté en el disipador para beber agua y cuando volví a mi habitación pensé: 'Oh Dios mío, ¿qué pasa si me muero y me encuentran aquí?' Y entonces pensé: '¿Qué pasa si yo no estoy aquí? Y si saco la cama con todas sus botellas, las hojas de mierda, las manchas de vómito, los condones usados, la ropa interior sucia, los periódicos viejos…y si me tomé todo esto fuera de esta habitación…y ¿si saco todo esto y lo coloco en un espacio blanco?¿Cómo se vería entonces?' Y en ese momento lo vi, y parecía jodidamente brillante. Y pensé que la muerte no sería el peor lugar. Este es un hermoso sitio que se mantiene con vida. Y entonces cogí todo lo que era de mi dormitorio y la convertí en una instalación. Cuando lo puse en el espacio en blanco, fue muy chocante para algunas personas pero yo solo pensé que se parecía a una damisela en apuros, como un desmayo de mujer o algo, que necesitan que se les ayude".