Vuelven a la carga con su quinto disco. Cañeros como siempre, en lo sonoro y lo sociopolítico, llevan cada canción a un extremo distinto, huyendo del agujero negro uniformizador que preside la portada. Triángulo de Amor Bizarro, uno de los grupos más destacados del panorama indie español, se retrata en el aquí y en el ahora con un álbum homónimo (estilizado como oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ, algo muy oportuno en un momento en que todo parece del revés) que sale hoy a la venta y a las plataformas digitales contra viento y marea, en medio de la pandemia que tiene al mundo entero en estado de alarma y a la mayoría de la gente recluida forzosamente en su casa (y que hace que “Fukushima”, una de las canciones del disco, suene más a profecía sobre el presente que a homenaje al desastre nuclear de Japón). Rodrigo Caamaño, guitarrista y uno de los dos vocalistas de la banda, charla con El Cultural sobre el concepto del disco, su producción y sus letras, lo cual inevitablemente le lleva a disparar dardos a diestro y siniestro.

Pregunta. ¿Cómo definiría el concepto del disco? ¿En qué se han inspirado?

Respuesta. Es nuestro primer disco de pop contemporáneo, teniendo en cuenta el ahora. Nuestros trabajos anteriores siempre han sido bastante extemporáneos, de forma deliberada, así que esta vez decidimos hacer un disco de emociones propias reflejadas en el presente.

P. ¿Por qué un título homónimo a estas alturas?

R. Porque este disco en realidad va de la nada. Es un poco como la serie Seinfeld: somos nosotros hoy. El primer álbum, que directamente no tiene título, también iba de nosotros, pero en el 2007, cuando estábamos saliendo de la adolescencia. Año santo es un disco sobre la muerte, la nuestra como banda tal vez, no lo tengo aún muy claro. Victoria mística trata sobre disfrutar de lo que tienes después de casi haberlo perdido, creo. Salve Discordia es un disco de reafirmación propia, en clave rock and roll clásico. La verdad es que no tengo claro del todo de qué van esos discos, pero sé que oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ somos simplemente nosotros.

P. Las portadas de los discos de Triángulo de Amor Bizarro siempre han sido muy barrocas y coloridas pero esta es muy sobria. ¿Indica eso un cambio de estética o de estado de ánimo en la banda?

R. El círculo negro, el agujero, representa el centrismo. El utilitarismo, el sitio donde está el dinero, el lugar perseguido por los expertos de marketing y los políticos. El equilibrio del mercado. El punto común impersonal. El conjunto vacío, el punto donde se cruzan los ejes cartesianos. El lugar donde se aglomeran los votos y los likes. La nada. Todos somos atraídos ahí invariablemente por las fuerzas sociales, por el marketing, por los partidos. Todo lo que está fuera se califica de extremo, marginal, radical o raro. Bueno, pues nosotros siempre fuimos eso, de fuera. De hecho, creo que ese centro es el enemigo de la individualidad. ¿Y de qué vale la música, el arte, si no es el reflejo de la individualidad y la personalidad de quien lo hace? De adorno, nada más. Y, bueno, yo no dedico la vida sólo al adorno ni por todo el dinero del mundo, aunque ese dinero esté casi todo en el centro. Todos nuestros discos, incluido este, por encima de todo son un “eh, aquí estoy yo, esto es lo que somos y si te gusta, genial, y si no, mala suerte”. Nosotros vamos a seguir orbitando para no caer en el agujero.

P. ¿Cómo han enfocado a nivel compositivo y de producción este disco?

R. Como es un disco de pop de ahora, usamos por primera vez tecnología contemporánea. Lo bueno es que esa tecnología te permite hacer cosas de forma diferente, democratiza bastante el proceso de creación. Pero para no sonar todos iguales, a presets, que creo que es un problema ahora en la música, hay que forzar los cacharros y las aplicaciones de música: hacer las cosas un poco al revés de como viene en el manual. Así, si Rafa [Mallo], que es un baterista como pocos, se pone a experimentar con ritmos en apps de música de móvil por primera vez, hace cosas a su manera, algo para lo que la app no está muy preparada, y ahí es cuando empiezan a salir cosas diferentes. Lo de llevar los cacharros al límite lo hemos hecho siempre con las guitarras, pedales y amplis, pero ahora hemos añadido también apps musicales de consumo. Al final, lo único que nos importa es el factor humano. Por eso hemos contado otra vez con Carlos Hernández para la producción; a pesar de ser un disco tan diferente, técnicamente es capaz de llevar cualquier proyecto a buen puerto, además de ser nuestro amigo y entendernos y pelearnos como hermanos. Todo esto lo hacemos por una cosa: para que las canciones se desarrollen de forma no habitual. Así, no empezamos a usar instrumentos tradicionales, aunque son el 90% del disco, hasta que las canciones empezaban a andar por sí solas mediante otros métodos.

P. El anterior EP de la banda, El gatopardo, era muy contestatario, y aquí mantienen esa línea en “Canción de la fama o “Calígula 2025. ¿Sienten como artistas el deber de señalar las miserias del sistema y de la sociedad?

R. Más que señalar, creo que tenemos que tener voz propia, individual. Estamos en una época en la que el medio es el fin en sí mismo, en la que el formato es el rey, pero suele ir vacío de contenido, de mensaje. En Instagram es más importante el marco que lo que quieres decir con la foto, por ejemplo. En un mundo de redes sociales y plataformas, el contenido que se genera compite por las horas de vida de la gente. Y es un contenido vacío ya que no debe ocupar mucho más tiempo mental que el de su propia duración, ya que hay otra serie, otro disco de celebridad, otro libro de influencer en cola para que lo consumas. Bueno, pues ante esta cultura de plataforma, de las tecnocorporaciones, nosotros queremos hacer arte de personas, con todas las aristas y fallos que tenemos. En los errores del alma y el caos de la carne está la personalidad, lo que nos hace a cada uno de nosotros únicos.

P. Las letras de las canciones siguen siendo algo crípticas pero quizá menos que en discos anteriores, más directas. ¿Qué buscaban a la hora de escribirlas?

R. Las letras de este disco somos nosotros frente a un espejo, frente a la pantalla, nuestras emociones distorsionadas por el medio que las transmite. Cada canción es un intento de huida de ese agujero central, por eso cada una es radical en lo suyo: si es una canción agresiva, llevamos esa agresividad lo más lejos que podemos, sin freno. Si es una canción de amor, o de pérdida, o de soledad, mostramos eso que sentimos sin mecanismos que lo suavicen, como la ironía o el cinismo, que realmente son armaduras para tapar un poco tus sentimientos. “Canción de la fama” es cinismo puro, por ejemplo, y dejamos que se desenvuelva sin límites ni educación. Primero dejamos que las canciones nos llevasen al lugar donde pertenecen. Una vez se mostraron, simplemente las acompañamos a su órbita.

P. “Vigilantes en el espejo” es una invitación a seguir desmadrándose a los 40 años. ¿Cree que la gente en general se retira demasiado joven de la fiesta? ¿Cómo surgió la idea de esta canción?

R. Es una canción un poco malvada, un poco burla de nuestra generación, y una advertencia a la que viene, incluyéndonos a nosotros, claro. De los amigos que lloran de resaca. A su vez es una incitación al descontrol y a no pensar en nada más que disfrutar del momento, sin venir después con culpas por lo que le has hecho a tu cuerpo o a tu alma. Lo que pasa es que estos días está cobrando otro sentido: creo que el fondo, sin saberlo cuando la escribimos, va de lo importante que es atesorar momentos, recuerdos y sensaciones que no sabes si se van a volver a repetir. De cosas que son de lo mejor de la vida, a pesar de que a veces el sistema quiere que sientas cierta culpa. Estos días de reclusión para algunos y de momentos muy duros para otros, creo que es bueno poder disfrutar de los recuerdos sin arrepentirse.

Triángulo de Amor Bizarro - Vigilantes del Espejo (Video oficial)

P. “Acorralaré a mis detractores con todo el peso de mis seguidores”, exclaman en “Canción de la fama”. ¿Cree que cada día es más difícil criticar algo abiertamente sin que se le echen a uno encima?

R. No creo que sea difícil criticar, solo hay que ver la cantidad de estupideces y críticas infundadas que inundan las redes. Por ejemplo, solo hay que ver al grupúsculo este de hombres de mediana edad haciendo el ridículo intentando dar la vuelta al significado del movimiento feminista: ¿cuándo el fin último del feminismo fue otro distinto a la completa igualdad? Ahora esta gente dice lo contrario; intenta, en su discurso, equipararlo al machismo, para después demonizarlo. Feminazi es una de las palabras horribles que usan. Es una perversión de significados y una construcción lingüística penosa. Lo último es culpar al 8M del coronavirus así por lo bajini. ¿Se puede ser más rastrero? Ese día estaban las fábricas, las terrazas, las calles, los parques, los campos de fútbol llenos. Culpar a la gente normal de esto, y más por una agenda propia, es vil. Pues toda esta serie de influencers y youtubers que capitalizan su miedo pueril a perder privilegios de género conecta con una cierta parte de hombres y también algunas mujeres que tienen temor y  miedo al cambio. Compartir derechos no significa perderlos. Claro que hay que erradicar los privilegios del hombre respecto a la mujer, de los heteros (que yo lo soy) respecto a los colectivos LGTBIQ, y sobre todo erradicar su origen: los privilegios de clase. Lo peor es que este discurso neomachista de odio contra las mujeres está calando. Ya sabemos todos cómo funciona el tema de la propaganda. Si tienes una agenda, aunque sea una puta mierda, y el poder de transmitirla, puede acabar funcionando. Por tanto, no creo que haya problema en criticar, sino más bien el problema es con quién te metes, y desde luego a los círculos de poder establecidos siempre les salen cortesanos, lamebotas, o defensores como estos, aun sin pedirlos.

P. En esa canción también mencionan a “los músicos de la rueda”. ¿Pensaban en la famosa “rueda” de la SGAE? ¿Cómo ve el caos que hay dentro de la entidad? ¿Les afecta?

R. Creo sinceramente que en esto habría que entrar y empezar desde cero, con una nueva legislación. Lo de la rueda es una pena y una desgracia, ya que a su vez también hay muchos músicos que trabajan en ella porque tienen que comer, ya que no hay espacio en el mercado para la música que no sea ultracomercial o a la moda. Pero es un sistema perverso que subyuga a los músicos y a la música para que se enriquezcan ejecutivos de  televisión y algún amigo que otro. A nosotros nos afecta sobremanera: tenemos unas 80 canciones compuestas, y los ingresos por autores se desplomaron en los últimos años, sin poder saber nadie cómo es el reparto. Igualmente, hay mucha gente trabajando en la SGAE que es legal, y te tratan bien y te entienden. Es un problema de la cúpula y de nosotros los músicos, por eso nos avergüenza tanto este tema.

P. ¿Qué medidas implantaría para mejorar la salud de la industria musical? Sobre todo ahora que con la crisis del coronavirus va a hacer buena falta.

R. Espero que el gobierno en una crisis como esta ejerza de lo que es: de líder del poder ejecutivo y representante público. El instrumento de la deuda y el déficit público sirve entre otras cosas para que las personas no perdamos todo en situaciones como esta. Es una enseñanza de primero de económicas. Hacen falta políticas fiscales expansivas ultraagresivas para combatir el shock: espero de verdad que hagan lo que deben hacer, que es ayudar al que lo necesita, y seremos muchos. Igualmente no me gusta hablar de esto de forma gremial, cuando es un problema de toda la humanidad. Tenemos que salir adelante todos juntos, es la única forma.

P. ¿Qué conciertos tienen programados para presentar este disco y cómo está trastocando esa agenda el estado de alarma en el que nos encontramos?

R. El disco sale hoy como estaba previsto, ya podéis escucharlo en todas las plataformas. En cuanto a nosotros, hemos tenido que cancelar o reubicar unos 40 conciertos, prefiero no pensar en las pérdidas hasta que salgamos de esta. Me puede más la ilusión de que la gente pueda escuchar el disco fruto de dos años de trabajo, y además si el disco puede hacer que pasen un buen rato, mejor.

P.  Triángulo de Amor Bizarro surgió justo antes de que la industria musical empezara a cambiar radicalmente. ¿Cómo ve el cambio que ha dado la industria en todos estos años y cómo lo han vivido desde dentro?

R. Somos un grupo surgido en una época de crisis de la industria musical, que crecimos en un periodo de crisis global, que sacamos álbum en medio de una pandemia mundial... Pues no sé, es que en el tiempo que sacamos un disco todo cambia de forma radical. Por eso hemos abrazado siempre el caos y es nuestro motor creativo. En esta época, si temes al caos y a la confusión, estás jodido.

@FDQuijano