Jaume Plensa. Por Luis Parejo

Ya está en sus manos la estatuilla del Premio Velázquez de las Artes Plásticas, que ganó en 2013 por los muchos años que lleva renovando la escultura. Subido a su poesía, Jaume Plensa (Barcelona, 1955) inaugura hoy en Japón.

¿Qué libro tiene entre manos?

Una selección traducida al inglés de poemas de João Cabral de Melo Neto bajo el título Education by Stone que me regalaron hace unas semanas en North Carolina. Extraordinario.



¿Hay alguno que haya dejado por imposible?

Ninguno por imposible, pero muchos por falta de interés.



¿Con qué escritor le gustaría tomar un café mañana?

Prefiero la sorpresa del encuentro accidental.



Cuéntenos la experiencia cultural que le cambió su manera de ver la vida.

De niño me escondía a menudo dentro del piano vertical de mi padre. A veces, él lo tocaba sin saber que yo estaba allí dentro. Eran momentos mágicos en los que aprendí a percibir lo que yo llamo la Vibración de la Materia: mi cuerpo, la música y el piano fundidos en un todo. Sobrecogedor.



¿Cuántas veces va al teatro al año?

Tantas como me es posible, ya sean aquí o en otros lugares del mundo.



¿Es crítico o críptico el arte contemporáneo?

Es todo esto y mucho más. El arte es un espejo en el que se refleja la sociedad. La belleza es la luz que nos ayuda a ver este reflejo.



¿Vendemos mal el arte contemporáneo fuera?

No sé qué significa "fuera" o "dentro". El arte, como las aves, sobrevuela las fronteras.



¿Cuál ha sido la última exposición que ha visitado? Ejerza por favor de crítico, en dos o tres líneas.

Hace tres semanas estuve por trabajo en Detroit y pude visitar el mural que Diego Rivera realizó para el museo. Me emocionó profundamente su enorme capacidad de transformar la experiencia personal en memoria colectiva. Una verdadera joya.



¿Quién manda hoy en el mundo del arte?

No me gusta la palabra mandar, pero para contestar a la pregunta diría que como en todas las épocas, quien manda es el artista y el tiempo. Todo lo demás, aunque pueda parecer importante, es coyuntural y pasajero.



¿En qué piensan sus silentes siluetas de letras?

En plantear preguntas aunque no reciban respuesta.



Dream es una de sus obras más celebradas, una gran pieza de mármol, de 20 metros de alto, que ideó para un espacio público en las afueras de un pueblo inglés. Por ella ha ganado el Marsh Award for Public Sculpture. ¿Sueña Jaume Plensa con algo más?

En un proyecto llamado Roots, una gran escultura de 10 metros que he hecho en colaboración con el Mori Museum de Tokio.



Si sólo pudiera vivir con una obra de arte, ¿cuál sería?

Tal vez con las dos primeras obras que iniciaron mi colección: una foto-objeto de Man Ray y un dibujo de Alberto Giacometti.



¿Si no fuera artista, a qué se dedicaría?

Tal vez a la medicina para seguir explorando ese lugar misterioso donde alma y cuerpo se unen.



¿Qué música está escuchando? ¿Es de ipod o de vinilo?

Aquí en Japón ninguna. En Tokio me gusta disfrutar, sobre todo, del silencio y del graznido de los cuervos que inundan la ciudad.



¿Le importa la crítica? ¿Le sirve para algo?

No lo sé. En todo caso, no estoy muy pendiente de ella.



¿Es usted de los que recela del cine español?

¿Por qué? Hay creadores extraordinarios.



¿Cuál es la película que ha visto más veces?

Hay varias..., pero supongo que el filme que más he visto ha sido Casablanca, de Michael Curtiz.



¿Qué libro debe leer urgentemente el presidente del Gobierno?

Sin duda le recomendaría los Ensayos de Michel de Montaigne.



¿Le gusta España? Denos sus razones

¿Cuál? Hay tantas...



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