Eva Yerbabuena, caracterizada como Santa Casilda con un diseño de Berhanyer.

Esta tarde estrena en Sevilla 'Persuasión y devoción', sobre las santas de Zurbarán

Eva Yerbabuena (Frankfurt, 1970) bailará a Zurbarán esta tarde en el claustro del convento sevillano de Santa Clara. El espectáculo, que lleva por título Persuasión y devoción, servirá de antesala a la exposición Santas de Zurbarán y quiere demostrar la influencia de los cuadros de este pintor fundamental del siglo XVII en 19 modistas españoles (Elio Berhanyer, Modesto Lomba, Ágata Ruiz de la Prada, Ángel Schelesser, Victorio y Luchino...) que han diseñado para la ocasión los trajes de otras tantas vírgenes mártires. A través de varias pinturas (traídas de la National Gallery de Londres, el Palazzo Bianco de Génova, el Prado o el Thyssen), de la colección de estos trajes actuales inspirados en la moda del seiscientos, de la música de Purcell en manos de la Orquesta Barroca de Sevilla y de los temas flamencos de Paco Jarana en las voces de Rocío de Frutos y José Valencia, la bailaora pretende reflexionar sobre el dolor y la capacidad de sacrificio de las mujeres a lo largo de la historia.



Pregunta.- Más que un espectáculo, Persuasión y devoción es un diálogo. ¿Cómo ha logrado conjugar tantas disciplinas sobre un mismo escenario?

Respuesta.- Pensando siempre en positivo, en sumar y no en restar. Persuasión y devoción es uno de los proyectos más enriquecedores en los que he colaborado hasta la fecha. Se trata de una gran mezcolanza de disciplinas artísticas y de mi primera incursión en la música barroca, que era una cuenta pendiente que tenía, y en la que seguiré trabajando de ahora en adelante. Combino partes de escuela bolera, de clásico español, de baile contemporáneo y, por supuesto, de flamenco, que es la espina dorsal de todos mis trabajos.



P.- ¿Cómo definiría el universo zurbaranesco?

R.- Sólo puedo decir que Persuasión y devoción es una bomba emotiva que ahonda en el martirio de 19 santas. Estoy disfrutando de lo lindo en los ensayos. Trabajamos con un cedé con temas flamencos de Paco Jarana y música barroca de Purcell, pero ya desde el primer encuentro con las voces de Rocío Frutos y José Valencia y los instrumentos de los músicos de la Orquesta Barroca de Sevilla saltaron chistas.



P.- Chispas y, según cuentan, muchos alfileres...

R.- (Risas) Para qué voy a engañarle.... Tengo que reconocer que algunos de los trajes han complicado mucho el trabajo coreográfico. Me habría gustado haber podido tener una reunión previa con los diseñadores, para explicarles un poco las necesidades del baile. Vamos a presentar una colección de vestidos a cuál más hermoso, pero también tengo que reconocer que algunos diseños limitan bastante el movimiento de los brazos. Dicho esto, todo el equipo ha asumido esto como un reto. El de encontrar expresividad en zonas recónditas del cuerpo. Como decía Pina, lo importa no es mover el cuerpo sino llegar a conmover.







P.- Por su espectáculo desfila una veintena de personajes religiosos. ¿Qué tiene su Santa Casilda de especial?

R.- Mucho más de lo que yo pensaba. No fui yo realmente quien la escogió. Digamos que nos fuimos encontrando poco a poco. Llegado el momento, me enteré de que Casilda de Toledo fue hija de un rey musulmán que se convirtió al cristianismo. Algo que tiene mucho que ver con mi propia biografía, pues mi padre, que no era albañil pero sí mi rey, tuvo toda la fe del mundo en que yo conseguiría convertirme al flamenco. Le estaré eternamente agradecida.



P.- Dice que lo que más le llama la atención de las pinturas de Zurbarán en su manera de retratar el dolor. ¿A qué se refiere exactamente?

R.- Me refiero a la luz y a la belleza con que aborda estos trabajos y a la ausencia de sangre en el martirio de las santas. Todo cuanto sintieron y padecieron aquellas mujeres está plasmado en sus ropas, en las sombras de sus trajes y la profundidad de sus miradas. Son historias remotas pero que forman parte de nuestro pasado colectivo. No hay más que echarles un vistazo para conectar con su sufrimiento y sentirlo en las propias carnes.



P.- ¿Cree en el baile como una forma de expresión religiosa?

R.- Soy una persona de mucha fe y el baile es la manifestación de mis ideas y de mis pensamientos. Creo en los milagros cada día, cuando veo a mis hijos crecer. Y no le pido a Dios, sino a Fray Leopoldo, que cuide de mí y de los míos. No sé si eso responde a su pregunta...



P.- Sólo una cosa más. ¿Cree que existen las santas del siglo XXI?

R.- El mundo está plagadito. Son santas igual que las de Zurbarán, que arrastran un gran peso sobre sus espaldas, eso que hoy conocemos como machismo y violencia de género. Sólo las diferencia una cosa: nadie las pintará ni las bailará. Y serán por siempre santas anónimas.

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