Russian Red durante una actuación en directo

La compositora y cantante madrileña actúa el domingo en el festival Día de la Música de Madrid

Russian Red, nacida Lourdes Hernández, se ha convertido en tres años en una figura de peso del indie nacional. Su primer disco, I Love Your Glasses, vendió más de 40.000 ejemplares y fue disco de oro. Tras su fichaje por Sony, la joven cantante y compositora madrileña lanzó hace un mes su segundo LP, Fuerteventura, que entró directamente al número dos de las listas de ventas. Con un sonido más cálido y redondo que el de su predecesor, el disco está plagado de influencias de las décadas de los cincuenta y los sesenta. Fue grabado en Glasgow por el productor Tony Doogan (Mogwai, Teenage Fanclub), en un proceso en el que también participaron los músicos de Belle & Sebastian y el español Charlie Bautista. Ahora la cantante acaba de regresar de tocar en Estados Unidos y China para pisar los escenarios de los numerosos festivales que copan el calendario veraniego, empezando este domingo en el Día de la Música, que se celebra en El Matadero de Madrid.



P.- ¿Qué tiene de especial este festival?

R.- Le tengo especial cariño al Día de la Música porque es la tercera vez que participo, conozco bien a los organizadores y he visto su crecimiento. Es un festival que cuida mucho el cartel y los horarios, y además es muy barato. Me encanta participar en algo que va creciendo en calidad.



P.- ¿Esperaba que Fuerteventura tuviera un éxito tan inmediato como el que ha tenido?

R.- Lo de las ventas no lo tengo demasiado en la cabeza, pero sí esperaba, o más bien deseaba que sucediera lo que está sucediendo. El disco ha sido recibido con los brazos abiertos, lo está escuchando un público más amplio, la posibilidad de hacer giras y muchos conciertos se está cumpliendo y eso es muy reconfortante.



P.- ¿Cómo surgió lo de grabar en Glasgow con Tony Doogan?

R.- Yo quería grabar con David Fridmann [productor de grupos como Flaming Lips y MGMT] pero su mánager nos dijo que no iba a poder y que también representaba a Tony. David había escuchado ya mis canciones y las veía más apropiadas para que las produjera él. De modo que fue una coincidencia, pero estoy muy contenta de que haya sido así.



P.- Dice que ha tenido más control sobre el proceso de grabación. ¿No sería de esperar que un sello potente le diera más pautas a seguir?

R.- Yo también me esperaba eso, pero también hay que tener en cuenta que no llego a Sony a grabar mi primer disco. Tengo más conciencia sobre el proceso y más ganas de tener ese control. Si la compañía ve que demuestras que quieres hacerlo a tu manera y sabes hacerlo, te dejan bastante libertad, aunque haya ciertas pautas.



P.- Fuerteventura suena diferente a I love your glasses, es más sesentero y cálido. ¿Se trata de una evolución natural o simplemente le apetecía hacer un disco así?

R.- Un poco las dos cosas. Una evolución natural, por la influencia de las cosas que escucho y porque toda la vida me he encontrado muy a gusto escuchando música con ese patrón clásico, con esa nostalgia de los cincuenta y de los sesenta. Quería hacer un disco que recordara a eso. Pero también suena a 2011, porque no quería que fuera artificiosamente nostálgico.



P.- Su ascenso como artista implica que cada vez le escucha un público más amplio y diverso. ¿Esto le influye a la hora de componer?

R.- Me parece que el mundo de la composición es muy intimista, está lejos de todo ese exhibicionismo que tiene el hecho de sacar discos y tocarlos por ahí. Cuando escribo una canción no puedo pensar en el público que la va a oír de forma consciente, recurro a lugares mucho más íntimos para que la canción sea sincera.



P.- Últimamente proliferan artistas como usted, Zahara, Javiera Mena o Anni B Sweet. ¿Estamos ante una nueva generación de chicas folkies con guitarra?

R.- Pues no sé si es una nueva generación, pero desde luego que desde hace tiempo existimos chicas que cantamos, que somos solistas y tenemos nuestros proyectos. De repente la atención se ha fijado en nosotras y parece que hay un relevo generacional o una escena.



P.- Hace poco dijo que aún no ha visto ni un euro de los discos que ha vendido.

R.- Es cierto. Yo vivo de los conciertos y los derechos de autor.



P.- ¿Y la publicidad? ¿Le ofrecen muchos contratos para usar sus canciones?

R.- Sí que hay cosas, pero con este disco me apetece tener otra relación con las canciones, tratarlas de otra manera. No es que con el primer disco no tuviera respeto por mis canciones, pero estaba probando, era totalmente nueva en esto. Decía: "¡Ah, pues sí, venga!". Ahora lo veo diferente, pero uno se da cuenta de que las canciones están ahí y aunque tengas una relación especial con ellas, si ves que hay una oportunidad tremenda a nivel práctico no vas a decir que no.



P.- En 2010 grabó Love me tender en un dúo virtual con Elvis. ¿Cómo es cantar con el Rey?

R.- Es un lujo. Cuando me hicieron la propuesta, pensé que era un tema muy delicado. Pero me parecía que si rechazaba aquello me iba a arrepentir, así que me lancé. Aunque la canción original es mucho más sencilla y mucho más bonita, me quedo con el momento en el que tengo los cascos puestos, estoy cantando y de repente entra la voz de Elvis... Casi me pongo a llorar.



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