Rafa Jódar celebra un punto contra Medvedev.

Rafa Jódar celebra un punto contra Medvedev. REUTERS

Tenis

Rafa Jódar brilla ante Medvedev en Shanghái y jugará su primera final de Masters 1.000 en un duelo español ante Davidovich

El madrileño no dio opción ante el moscovita (6-3, 6-4) y el tenis español se asegura ganar por primera vez el Masters 1.000 de Shanghái.

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El tenis español se citará con la historia en el imponente cemento de Shanghái. Rafa Jódar, en una exhibición de madurez y aplomo absolutamente impropia de un debutante, derribó el muro de Daniil Medvedev (6-3, 6-4) para colarse en la primera final de Masters 1.000 de su incipiente carrera. [Narración del partido]

Lo hizo a lo grande, derrochando autoridad en su primer año como tenista profesional, un mérito indudable al tratarse de su temporada de estreno y lograrlo ante uno de los rivales más exigentes del circuito.

Una victoria que garantizó una fiesta completa y nostálgica para la 'Armada': el partido por el título lo enfrentaría a Alejandro Davidovich en lo que supuso la octava final íntegramente española en la historia de los torneos de categoría Masters 1.000, un pleno nacional que no presenciaba el tenis mundial desde el año 2017.

Shanghái es un torneo que nunca ha sido ganado por un tenista español, una barrera maldita que se romperá de forma garantizada con este duelo fratricida.

Intercambio de golpes

El partido nació siendo ya una auténtica guerra de trincheras. El primer juego fue toda una declaración de intenciones, un maratón psicológico de doce minutos con hasta ocho deuces que Jódar resolvió con la sangre fría de un veterano, cerrando el pulso con dos saques directos.

Ese desparpajo inicial se tradujo en un vendaval de tenis. Al español le corría la bola una barbaridad, encontrando líneas con golpes precisos y ajustados que no tardaron en desarmar al ruso para firmar el primer break y colocar el 3-1 en el marcador.

Sin embargo, Medvedev no iba a rendirse fácilmente. El moscovita apretó los dientes y, aunque Jódar logró salvar tres bolas de rotura, a la cuarta oportunidad el ruso recuperó el terreno perdido (3-2).

Lejos de amedrentarse ante la reacción del ex número uno, el español volvió a golpear. En un tramo de partido muy intenso, una auténtica paliza física para ambos con intercambios constantes a raquetazo limpio, Jódar volvió a quebrar el saque de su rival. Salvó una nueva bola de break en contra y, con otro ace providencial, se escapó hasta el 5-2.

Medvedev miraba al otro lado de la pista sorprendido, casi incrédulo ante la violencia de golpeo del español. A Jódar le tembló ligeramente el pulso a la hora de abrochar el parcial, dejando escapar hasta cuatro bolas de set frente a un rival que se agarraba a la pista, pero a la quinta oportunidad selló el 6-3 definitivo.

El enorme desgaste físico pasó factura y, al término del primer set, Jódar solicitó la asistencia del fisioterapeuta antes de marcharse a los vestuarios. Las dudas sobre su estado físico se disiparon nada más pisar de nuevo la pista.

En el arranque de la segunda manga, el español firmó un break a las primeras de cambio y lo confirmó con su saque para adelantarse 2-0, mandando y caminando con paso firme hacia la final.

Rafa Jódar, durante el partido contra Medvedev.

Rafa Jódar, durante el partido contra Medvedev. REUTERS

Sin embargo, frente a un campeón de Grand Slam nunca hay tregua. Medvedev tiró de galones para firmar una reacción contundente, encadenando tres juegos consecutivos que le permitieron recuperar la rotura y darle la vuelta al marcador (2-3).

Cuando la inercia parecía favorecer al moscovita, Jódar volvió a dar un golpe sobre la mesa. El madrileño reaccionó de inmediato, rompió de nuevo el servicio de su oponente y, tras confirmar el suyo, se colocó con un 5-3 a su favor.

Acorralado, Medvedev sacó a relucir su orgullo competitivo y se aferró a la pista salvando hasta tres bolas de partido. Pero Jódar, negándose a ceder el control y sin temblar bajo presión, terminó rubricando la hazaña y cerrando el duelo en dos sets. Una victoria espectacular que inscribe su nombre en la final e ilumina a la 'Armada' en territorio asiático.