Carlos Alcaraz, durante la final del Open de Australia.

Carlos Alcaraz, durante la final del Open de Australia. REUTERS

Tenis

Carlos Alcaraz aprende de la 'trampa' de Róterdam: un cambio en su hoja de ruta mirando a Roland Garros

El tenista español no participará en el torneo de los Países Bajos y reaparecerá en dos semanas en Doha antes de los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami.

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Carlos Alcaraz ha dado un paso más hacia su madurez. Después de conquistar el Open de Australia ha decidido dar un paso al lado en Róterdam y priorizar su físico. 

Necesita descansar. Su paso por Melbourne le ha dejado huella.  Si en las primeras rondas apenas necesitó exprimirse al máximo, en la semifinal ante Zverev se esforzó hasta la extenuación en una batalla titánica de más de cinco horas que le provocó vómitos y calambres.

Djokovic opuso también resistencia, pero Alcaraz volvió a elevar su nivel físico y tenístico para apuntarse el séptimo Grand Slam. Logró el primer objetivo de la temporada y ahora ha decidido andar con pies de plomo para que no le ocurra lo mismo que en 2025.

El 9 de febrero debía disputar el ATP 500 de Róterdam. Un torneo donde defendía corona. Sin embargo, ha priorizado su recuperación para no pagarlo caro en el futuro. El torneo se presentaba como un caramelo envenenado, pero el desgaste de Melbourne y la experiencia del año pasado le han hecho replantearse las cosas y cambiar su hoja de ruta.

Caramelo envenenado

Hace apenas un año, Alcaraz se estrenaba en la temporada ganando el ATP 500 de Róterdam. Sin embargo, todo lo que fueron sonrisas y celebraciones aquel 9 de febrero, se convirtieron después en semanas de sufrimiento y dudas.

Solo 11 días más tarde, en Doha, un Alcaraz visiblemente tocado sucumbía ante Jiri Lehecka en cuartos de final con números que hablaban de agotamiento absoluto. Después llegaron las semifinales en Indian Wells contra Jack Draper

Tocó fondo en Miami justo después. Un torneo donde no acostumbraba a tener suerte y en el que esta vez cayó a las primeras de cambio contra Goffin

En apenas treinta días, el campeón que había ganado Róterdam se transformó en un jugador que no reconocía su propio nivel. Los expertos que lo siguieron vieron la realidad con claridad: "La victoria en Rotterdam daba alas a Carlos, pero diversos contratiempos le han llevado a tener más problemas de lo normal".

Ahora la situación a cambiado. Entre la final de Melbourne, el domingo 1 de febrero, y el comienzo de Rotterdam, el lunes 9 de febrero, hay solo siete días. Siete días para viajar desde Australia a Europa, lo que supone más de 16 horas de vuelo y atravesar un desfase horario muy grande.

Alcaraz gana el Open de Australia

Una semana para que un cuerpo que acaba de librar una batalla de cinco horas contra Zverev bajo calor extremo y otra muy exigente ante Djokovic se recupere mínimamente.

Los estándares de la medicina deportiva dicen que se necesitan entre diez y quince días para una recuperación adecuada. Alcaraz tiene siete. Y además, debe adaptarse a un cambio de superficie: de pista dura al aire libre a pista dura bajo techo, con condiciones de climatización completamente distintas, con pelotas que juegan diferentes, con ritmo de juego distinto.

Alcaraz ha seguido el camino de Jannik Sinner, quien ganó Australia 2025 y se bajó de Rotterdam porque su cuerpo necesitaba descansar. Perderá los 500 puntos que defiende, pero mantendrá una ventaja de 2.850 puntos que sigue siendo muy amplia.

El murciano pone la mirada en Doha. Un torneo que arranca el 16 de febrero y que le ofrece algo que Rotterdam no puede: más días de descanso, una semana extra de recuperación, y la posibilidad de sumar puntos en lugar de solo defenderlos.

Es una brújula inteligente apuntando hacia Indian Wells y Miami, los verdaderos objetivos de estas próximas semanas. El reto es llegar allí al 100% y coger buenas sensaciones para el inicio de la gira de tierra y Roland Garros