Nadal, durante un entrenamiento en Roland Garros.

Nadal, durante un entrenamiento en Roland Garros. Vincent Kessler Reuters

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Nadal recupera la energía interior

El español debuta este lunes en Roland Garros ante Yannick Hanfmann tras haber recuperado su mejor versión.

París (enviado especial)

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Si Rafael Nadal perdió su energía interior en las primeras semanas de la gira de tierra batida, la ha recuperado antes de debutar en Roland Garros. En su preparación para el segundo grande del año, el español se entrenó con Fernando Verdasco, Pablo Carreño, Pablo Cuevas y Dusan Lajovic y todos se llevaron una paliza importante, y eso que estaban entrenando y no compitiendo. Por eso, cuando Nadal salte este lunes a jugar contra Yannick Hanfmann, iniciando la búsqueda de su duodécima Copa de los Mosqueteros, lo hará con una certeza: esa energía interior está de vuelta.

"La sensación es que cuesta recuperarte de una lesión, recuperarte mentalmente a la hora de golpear la pelota, que no sientes esa fuerza o esa intención", explicó el campeón de 17 grandes, que sufrió durante el arranque de la temporada de arcilla, cayendo en las semifinales de Montecarlo, Barcelona y Madrid. "Hace tiempo que la he recuperado. No la tuve antes de Montecarlo porque hice una preparación mala, motivada por la lesión. Montecarlo fue un torneo complicado para mí, como el comienzo de Barcelona", prosiguió el mallorquín, que empezó a reponerse desde el cruce que perdió con Dominic Thiem en el Conde de Godó. "A partir de ahí, todo cambió. Me he encontrado a mí mismo".

"Es algo que no viene de la noche a la mañana, igual que ganarla", le siguió Carlos Moyà, uno de sus entrenadores. "Son muchas cosas las que le han pasado estos años, y los resultados han sido muy buenos para lo poco que ha competido. Es verdad que llega un momento que la gota colma el vaso. Y fue después de Indian Wells, al llegar a Mallorca", añadió el mallorquín, que es quien acompaña a Nadal en París. "La recuperación de la lesión de la rodilla fue mínima, lo que costó bastante fue recuperarle a él mentalmente, físicamente y anímicamente. Y eso se notó en los torneos".

¿A qué se refiere Moyà con algo que no viene de la noche a la mañana? La respuesta, claro, es sencilla. Desde que ganó su undécimo título de b, Nadal ha renunciado o se ha retirado de ocho de los 11 torneos que tenía previsto disputar, completando su participación en Toronto (campeón), el Abierto de Australia (finalista) y Acapulco (segunda ronda). Una ristra de lesiones desde su retirada en las semifinales del Abierto de los Estados Unidos (rodilla derecha, abdominal y muslo izquierdo) y una operación (pie derecho), le forzaron a arrancar a tirones 2019 (no acudió a Brisbane y reapareció en Melbourne) hasta que se rompió de nuevo en los cuartos de Indian Wells (rodilla derecha). El detonante de la crisis.

"Y las evoluciones no son directas, van por pasos", recordó el tenista. "Yo empecé a subir, tuve un parón contra Tsitsipas, y luego he seguido subiendo. La base de todo eso es entender el proceso y tener la humildad de valorar las pequeñas mejoras", insistió. "Para mí, una cosa muy positiva, fue la siguiente: hasta Roma no había ganado ningún título, pero sí conseguido tres semifinales. No es increíble, pero tampoco es un desastre total", remarcó. "Tener esa capacidad de aceptar y valorar las pequeñas mejoras me ha dado la opción de dar un gran salto hacia delante como el de Roma, y parece que lo he consolidado. Estoy jugando bien, contento y tranquilo. Y estoy disfrutando de mi día a día. Eso me costó después de Indian Wells, sobre todo por problemas físicos. Los problemas mentales que haya podido tener vienen por una continuidad de problemas físicos que me han llevado a sufrir un bajón", cerró el jugador.

"Yo nunca había visto a Rafa así, y menos en la época de tierra batida", desveló Moyà. "Estaba muy cabizbajo, sin motivación. Llegó a perder la ilusión y las ganas. Le animamos a seguir luchando, a hacer el esfuerzo de intentarlo", afirmó el ex número uno del mundo. "Estaba en una situación complicada, pero debía mirar hacia delante".

Y mirando hacia delante, peleando siempre, Nadal llega a Roland Garros en el punto más alto de una línea ascendente que ha ido trazando en las últimas semanas.

"Comparar es una opción que a mí no me entusiasma", denegó el español. "No voy a valorar a nivel de porcentajes, pero la sensación es complemente diferente. Mi energía interior, mi forma de moverme, mi forma de golpear a la pelota… es un mundo diferente ahora mismo".

Una vez más, que se prepare París.