Nadal, durante un entrenamiento en Indian Wells.

Nadal, durante un entrenamiento en Indian Wells. Jayne Kamin-Oncea-USA TODAY Sports Reuters

Tenis Indian Wells

Antes de Indian Wells, el nivel base de Nadal

Francis Roig alaba la capacidad del tenista para aspirar a la victoria incluso sin preparación, como le ocurrió en su última derrota en Acapulco.

Francis Roig, uno de los entrenadores de Rafael Nadal, habla bien claro antes de que el número dos del mundo se estrene este domingo por la tarde en Indian Wells contra Jared Donaldson (1-0 en el cara a cara) y abra su participación en el primer Masters 1000 del año días después de despedirse en la segunda ronda de Acapulco contra Nick Kyrgios en un partido eléctrico, decidido por detalles (con tres puntos de partido desaprovechados por el balear) y marcado por el cruce de declaraciones que siguió a la eliminación del campeón de 17 grandes.

“Una derrota contra Kyrgios en segunda ronda nunca te la puedes tomar bien siendo un jugador del nivel de Rafa”, explicó el técnico catalán, que junto a Tomeu Salvà acompaña al tenista en California. “No es una excusa, pero no venía muy preparado. Si se hubiesen enfrentado en una ronda más avanzada quizás habría sido diferente porque dispuso de muchas opciones para ganar”, prosiguió Roig, haciendo referencia al 6-3 que Nadal tuvo en el tie-break de la manga decisiva para haberse hecho con la victoria. “La parte positiva es que demostró un nivel alto y sin poder entrenarse mucho tuvo sus oportunidades. Eso lo dice todo de Rafa: sin prepararse bien estuvo varias veces a un punto de ganar”.

“Obviamente”, dijo Nadal, “me hubiera encantado ganar en Australia y Acapulco, pero así es el deporte. No puedo estar descontento después de lo que he pasado en los últimos meses”, añadió el mallorquín, que desde septiembre del curso pasado ha pasado por tres lesiones distintas (rodilla derecha, abdominal y muslo izquierdo) y una operación (pie derecho) que le han obligado a ir a tirones, parando . “A mi cuerpo le han pasado demasiadas cosas en el último año y medio, pero he logrado seguir sintiéndome preparado para luchar por los torneos más importantes. Eso es vital para mi salud mental: sentir que soy competitivo cuando salgo a jugar”.

Nadal no estuvo en el primer Masters 1000 del año la temporada pasada como consecuencia de una recaída en el psoas-ilíaco de su pierna derecha, una lesión que le obligó a abandonar en los cuartos de final del Abierto de Australia, y a perderse luego Acapulco, Indian Wells y Miami. El golpe pudo tener continuidad en 2019, porque el mallorquín se hizo daño en la muñeca derecha entrenando en Costa Mujeres cuando preparaba Acapulco, poniendo en peligro las citas de su calendario, algo que finalmente quedó en nada. 

“Está preparado para competir”, aseguró Roig. “Cuando llegamos, los dos o tres primeros días, estuvimos haciendo entrenamientos más específicos mediante ejercicios. Le faltaba un poco de movilidad, aunque vino golpeando muy bien la pelota. Hemos incidido en el revés cortado con el objetivo de sacarle más rendimiento”, confesó el entrenador del balear. “Luego, poco a poco, empezamos a jugar sets entrenando con Fognini, Schwartzman y Rublev, buscando la manera de jugar más agresivo. Sin volverse loco, como siempre, pero evitando que esté pasivo. Hemos probado cosas, aunque sin hacer nada especial”.

El sábado por la noche, Nadal se preparó para debutar en el primer Masters 1000 del calendario sentándose a escuchar a Julio Iglesias en Indio, a 15 minutos en coche de Indian Wells. Allí, el tenista se relajó con algunos de los temas más famosos del cantante, al que desde hace tiempo le une una buena amistad (“me gustaría que fueras mi hermano”, llegó a decirle el compositor en mitad de un un concierto en Barcelona, al que Nadal acudió acompañado de su pareja), fuente habitual de motivación en los minutos previos a sus partidos en el vestuario.

A partir del domingo, a Nadal se le ha terminado el tiempo para pensar en otras cosas: el primer encuentro con Donaldson, unos potenciales octavos de final ante Daniil Medvedev, las semifinales contra Roger Federer, el sueño de levantar por cuarta vez el trofeo (2007, 2009 y 2013) en el desierto o el clima (peor que otros años, con temperaturas por debajo de lo habitual en Indian Wells y bastante viento) ocupan la cabeza del número dos del mundo en su tercer torneo del año.

Esta vez, a diferencia de Acapulco, Nadal llega con algo más que su nivel base.