Nueva York (enviado especial)

Tras 1h17m de partido, Garbiñe Muguruza venció a Shuai Zhang (6-3 y 6-0) y debutó en el Abierto de los Estados Unidos con victoria. El triunfo, que habría sido rutinario hace muy poco tiempo, tuvo un valor tremendo para la española: tras casi dos meses sin levantar los brazos (primera ronda de Wimbledon a principios de julio), fuera del top-10 y después de una preparación terrible para asaltar la Gran Manzana (retirada antes de jugar en San José y Canadá por problemas en su brazo derecho y derrota a la primera en Cincinnati), Garbiñe se clasificó para la segunda ronda del último grande del año lanzando un aviso. Quizás está herida, pero ni mucho menos muerta. [Narración y estadísticas]

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“No me sorprende el marcador”, reconoció la campeona de dos grandes tras la victoria. “Estoy contenta. Las sensaciones que he tenido después de Wimbledon no han sido buenas. He ganado la primera batalla, pese a tener a una rival difícil con la que había jugado dos partidos muy duros”, siguió Muguruza sobre Zhang, con la que hasta hoy tenía empatado (1-1) el cara a cara. “Ha sido un encuentro intenso, con intercambios muy buenos. Ella pone mucha presión, pero he sabido manejarlo y jugar mejor”, añadió la española. “Lo único que quiero es tener las expectativas bajas. Tras llevar un tiempo sin jugar, intento pensar que no tengo que ganar obligada, aunque sea algo que se me pase por la cabeza”.

En la pista 17, alejada de los tres grandes estadios del torneo como consecuencia de su ranking actual (12 del mundo), Muguruza firmó un arranque convincente, práctico y rebosante de decisión: comenzó rompiéndole el saque a Zhang (1-0), se llevó la primera manga cuando el cruce estaba bien apretado (la china llegó a tener bola para 4-3 y saque) y arrasó a su oponente en la segunda, propinándole un 10-0 de parcial (de 3-3 a 6-3 y 6-0) que le abrió de par en par las puertas de la segunda ronda, donde ahora se medirá con Karolina Muchova, vencedora 6-4 y 6-2 de la ucraniana Yastremska.

En un día para fuertes, un ambiente irrespirable (34 grados de temperatura y más del 70% de humedad), la peligrosa Zhang buscó hacerle daño a Muguruza jugando con agresividad. Abriendo ángulos muy fácilmente desde atrás, y yéndose hacia la red cada vez que tuvo la oportunidad, la china planteó el partido perfecto para que la española se enredase, como tantas otras veces últimamente.

A Garbiñe, sin embargo, no le supuso ningún problema: convencida de tirar por el camino más arriesgado, la campeona de dos grandes disparó 20 ganadores para dejar a su rival en solo 16 puntos ganados en todo el partido y conseguir lo que buscaba: una victoria que le permita tener más tiempo para encontrarse en Nueva York.