Medina y Bruguera, durante su presentación en el CSD.

Medina y Bruguera, durante su presentación en el CSD. Zipi Efe

Tenis Nuevos Capitanes

De capitán a capitana: Bruguera y Medina analizan sus retos como seleccionadores

El catalán y la valenciana dialogan en este periódico sobre su nueva etapa al frente de los equipos masculino y femenino de La Armada.

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Sergi Bruguera (Barcelona, España; 1971) y Anabel Medina (Valencia, España; 1982) fueron presentados este miércoles como capitanes de Copa Davis y Copa Federación en el Consejo Superior de Deportes ante una multitud de periodistas.

Los nuevos seleccionadores, que debutarán el próximo mes de febrero (en Davis como locales contra Gran Bretaña del 2 al 8 de febrero y en Copa Federación como visitantes con Italia del 10 al de 11 de febrero) se sentaron con este periódico para debatir los desafíos que tienen por delante en esta nueva etapa en los banquillos de La Armada.

Sergi Bruguera. Mi trabajo no es encontrar la motivación de este grupo de jugadores, aunque hayan ganado varias Ensaladeras. Antes de aceptar el puesto hablé con todos ellos y sé que están comprometidos. También hay muchos de estos tenistas que lo han ganado prácticamente todo en el circuito y siguen con la misma motivación. Creo que motivarles será la única cosa que no tendré necesidad de hacer. 

Anabel Medina. En ese sentido, en mi caso es un punto a favor. Es un objetivo atractivo para cualquier jugadora y de las que están en activo no hay ninguna que haya conseguido ganar la Copa Federación. Lo veo muy positivo.

S.B. A la hora de dar el paso, mi única incógnita era saber si los jugadores querían que yo ocupase el puesto. A partir de ahí, lógicamente que me hace mucha ilusión. Me apetece el reto. Una vez terminas de jugar, lo máximo a lo que puedes aspirar como entrenador es a la capitanía de la Copa Davis. 

A.M. Yo he tenido contacto con todas las jugadoras y ha sido un recibimiento muy agradable. Me han felicitado todas por el cargo. Eso me hace estar más motivada para poder afrontar las eliminatorias, que no van a ser fáciles.

S.B. Sí, a mí me me ha hecho mucha ilusión ver el recibimiento y las palabras que me han dedicado. He hablado con todos los que están en disposición de jugar y eso es algo que me da mucha energía. Que las eliminatorias sean en casa y en tierra batida es un plus para que los jugadores puedan venir a jugar. No está la barrera del calendario. Es muy difícil para un jugador de tenis hacer ese esfuerzo. 

A.M. En nuestro caso, jugamos fuera contra Italia la primera serie. Está claro que nos gusta jugar en casa porque además de tener el apoyo del público podemos elegir la superficie que más nos beneficie. Contra Italia supongo que será en pista dura, por lo que no habrá que hacer cambios drásticos porque la temporada en esa fecha se juega en cemento. Y encima Italia está a una hora y media en vuelo de España. Aunque hay veces que jugar fuera de casa puede perjudicar, en este caso no jugamos en Australia o China.

S.B. No controlo mucho, pero seguro que económicamente ayudará a la federación que la primera ronda de Davis la juguemos en casa, y si ganamos también los cuartos. Y deportivamente hablando, jugar en casa significa tener al publico a tu favor. Eso es fundamental. También poder elegir la superficie y a nivel de calendario, que es una de las cosas más difíciles en esta competición. Es más agradable jugar en casa, más sencillo y más cómodo.

A.M. Lo de las chicas es un proyecto a largo plazo. Este año jugamos para subir al Grupo Mundial y la implicación que necesitamos de las jugadoras son dos semanas de un calendario de más de 50. Hay que valorar el increíble esfuerzo que hacen todas, pero esta vez no es ninguna locura porque son solo dos semanas… Creo que se puede cuadrar dentro del calendario. 

S.B. Yo no habría aceptado el cargo si no creyese posible ganar una Davis más. Me gusta ganar, aunque luego puedas perder porque forma parte de deporte. Ir con la posibilidad de ganar es fundamental y estoy convencido de que se puede hacer. Luego hay un paso muy grande.

A.M. Los retos también son bonitos. Y ser capitana de la Copa Federación es lo máximo, ser la seleccionadora femenina y representar a tu país por todo el mundo. Eso ha pesado mucho a la hora de tomar la decisión. Y por supuesto es distinto a estar como entrenadora de una jugadora, como era mi caso con Ostapenko.

S.B. Es muy diferente. La clave para mí es que que cuando juegas en el circuito lo haces por ti mismo y en la Davis lo haces por tu país. La presión se multiplica por 1000 y eso es lo más difícil de controlar. Cuando juegas por España es totalmente diferente. 

A.M. Sí, son retos diferentes si estás con una jugadora formada y más madura, aunque en el caso de la Copa Federación son jugadoras que tienen experiencia en las eliminatorias y saben afrontar esas situaciones de tensión con muy buenos resultados. Al final, la capitanía es conseguir una unión de todas las jugadoras.