Muguruza, durante el partido contra Kvitova.

Muguruza, durante el partido contra Kvitova. Jason Szenes Efe

Tenis US Open

Ahora, Muguruza también es mejor en la derrota

La española, fuera en los octavos de final del Abierto de los Estados Unidos, hace un balance positivo de la temporada y encaja con entereza la eliminación.

Nueva York (enviado especial)

Esta vez no hubo lágrimas tras la derrota. A diferencia de lo que ocurrió en Roland Garros, donde se desplomó emocionalmente ante los periodistas después de caer con la francesa Mladenovic en un partido competido en un infierno, Garbiñe Muguruza encajó con entereza la derrota contra Petra Kvitova en los octavos de final del Abierto de los Estados Unidos y la eliminación no le nubló la realidad: despedirse a las puertas de los cuartos en un momento de forma tan bueno es todo un golpe, pero no esconde que la española ha conseguido encontrar la regularidad que necesitaba para aspirar a dominar el circuito femenino, algo que terminará ocurriendo muy pronto.

“Hago un balance bueno de los cuatro grandes de este año porque además he ganado uno”, se arrancó Muguruza, que celebró el título de Wimbledon en el mes de julio. “Ahora falta la última parte de la temporada, que siempre he jugado bien en el pasado. Quiero dar un otro empujón para seguir de la misma forma”, prosiguió la española, que se despidió de Nueva York tras ver rota una racha de ocho victorias seguidas que empezó en Cincinnati, donde ganó el trofeo. “Todo el mundo mira mi verano porque los resultados están ahí, pero no es solo el verano. Desde el principio de la temporada vengo con una mentalidad distinta. Quizás, los resultados no fueron tan buenos como ahora, pero eso no quiere decir que estuviese mal”, insistió. “Quiero intentar hacer lo mismo en el tramo final del curso, me acompañen o no las victorias”.

Así, Muguruza abandona Nueva York como número uno del mundo provisional (6030 puntos), un puesto que solo podrían arrebatarle Karolina Pliskova (si llega a la final) o Elena Svitolina (semifinales). La española, que también es la líder en la carrera hacia la Copa de Maestras de Singapur (5307 puntos), llegará a la gira asiática (desde el próximo 18 de septiembre en Tokio) con la tranquilidad de estar clasificada para el torneo que reúne a las ocho mejores del mundo por tercera vez consecutiva y quizás sentada en el trono del circuito, algo que dependerá de los resultados de sus dos principales perseguidoras en el último grande del curso.

“Y claro que me encantaría ser número uno, pero me gustaría más ganármelo”, avisó Muguruza, que sin decirlo con sus palabras dejó bien claro que los regalos de ese tipo no le hacen mucha gracia porque a su gen competitivo le cuesta aceptarlos. “Me hará ilusión si lo llego a ser, pero me gustaría jugar el partido que me daría el número uno. Lógicamente es un sueño serlo, aunque esa es la forma de la que me gustaría lograrlo”, reiteró. “De todas formas, tarde o temprano tendré mis opciones si juego de esta manera”.

Queda claro el domingo por la noche en Nueva York. La nueva Muguruza no solo juega mejor, también habla con profundidad en la derrota. A los 23 años, la madurez de la española es toda una realidad.