El equipo español de Copa Davis en la eliminatoria ante Croacia.

El equipo español de Copa Davis en la eliminatoria ante Croacia. EFE

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España no necesita ningún milagro esta vez en la Copa Davis

Dos años después de descender, La Armada vuelve al Grupo Mundial de Copa Davis debutando a domicilio contra Croacia, actual subcampeona pero muy debilitada por la ausencia de sus cuatro mejores jugadores.

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De repente, Franko Skugor está ante un universo desconocido. A los 29 años, el 223 del mundo tiene la hercúlea tarea de liderar a Croacia en Osijek ante España en la primera serie de Copa Davis de 2017, que marca el regreso de La Armada al Grupo Mundial dos años después de descender y el primer paso hacia el sueño de una nueva Ensaladera.

Lo que debería haber sido un cruce a cara de perro ante los subcampeones del año pasado (derrotados épicamente por Argentina) se ha convertido en una alfombra roja: sin Marin Cilic, Ivo Karlovic, Borna Coric e Ivan Dodig (los cuatro de gala, aspirantes a todo), los croatas han formado un grupo de emergencia con Skugor, Nikola Mektic (319 mundial), Ante Pavic (486) y el doblista Marin Draganja. En consecuencia, y pese a que Rafael Nadal se bajó de la convocatoria para recuperarse de la paliza física tras llegar a la final del Abierto de Australia, España es muy favorita.

“Obviamente, Croacia no tiene su mejor equipo, pero solo estamos pensando en dar lo mejor de nosotros para intentar ganar la eliminatoria”, aseguró Conchita Martínez, la seleccionadora nacional, que cuenta con Roberto Bautista, Pablo Carreño, Feliciano López y Marc López. “Nos vamos a centrar en lo nuestro, con todo el respeto para el equipo croata. Queremos sacar lo mejor que tenemos para pasar a cuartos”, prosiguió la capitana española. “Nunca te puedes confiar porque jugar la Copa Davis no es fácil, hay nervios y tensión. Además jugamos fuera y pueden pasar mil cosas”, avisó. “Vamos con humildad pero con ganas de llevarnos la eliminatoria para casa. Hay muy buen ambiente en el equipo y se está trabajando duro para que todo salga bien”, cerró la ex número dos mundial.

“Lógicamente, es mejor que ellos no tengan a sus mejores jugadores, pero eso no quiere decir que la eliminatoria vaya a ser fácil”, le siguió Bautista, por ranking (16) el mejor jugador del equipo español. “Jugar fuera ya hace que sea difícil, pero creo que llegamos preparados. Me encuentro bien, contento de estar otra vez aquí representando a mi país”, continuó el castellonense, con cuatro victorias y tres derrotas en la competición por países. “Eso significa que estoy haciendo las cosas bien y en buena forma. Estoy contento por cómo ha comenzado también la temporada para mí”.

Así, con tres jugadores entre los 35 primeros y uno de los mejores doblistas del mundo, España aterriza en Croacia buscando sus primeros cuartos de final en el Grupo Mundial desde 2012, una temporada que vio caer a la selección en la final de Praga ante la República Checa. ¿Qué ha pasado en estos casi cinco años para que la mayor potencia del siglo XXI haya desaparecido del mapa? ¿Cómo es posible que sucediese algo así en un país que llegó a tener 14 jugadores en el top-100 y sigue manteniendo a 10 de ellos actualmente? ¿Dónde ha estado el problema?

Esta es la cronología de los hechos. España bajó a Segunda División en septiembre de 2014 tras caer contra Brasil en Sao Paulo. El descenso provocó una crisis que llevó mucho solucionar: Carlos Moyà dimitió como capitán, Gala León se hizo cargo del equipo (abriendo una larguísima guerra entre los jugadores y la federación), aunque no acabó sentándose en el banquillo, y fue finalmente Conchita Martínez la que tomó el mando de La Armada, como una solución de consenso que acabó convirtiéndose en la mejor opción posible, analizados los resultados y la buena sintonía con el vestuario.

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La llegada de la ex número dos mundial instauró un período de calma, pero necesitó tiempo para cerrar todas las grietas: Martínez perdió su primera eliminatoria en Rusia (sin margen para trabajar nada) y ganó las tres siguientes (Dinamarca, Rumanía y la India), logrando el ascenso y devolviendo a la selección al Grupo Mundial.

Cuando Carreño inaugure este viernes la serie frente a Skugor en Croacia, seguido del partido que disputarán Bautista y Pavic, España habrá vuelto a la élite para dar un paso muy importante hacia un objetivo que nadie reconoce, pero que todos tienen en mente. Mirando de reojo lo que ocurra en el cruce entre Serbia y Rusia (en un hipotético duelo de cuartos España jugaría a domicilio contra los primeros y en casa frente a los segundos), los jugadores saben que la oportunidad de asaltar una nueva Ensaladera es ahora o nunca. A los mejores todavía les queda un último impulso y los nuevos no pueden solos.