Melbourne

De cerca, la correa de nailon naranja del imponente Richard Mille de Rafael Nadal (Mallorca, España; 1986) tiene huellas de haber vivido emociones fuertes en la muñeca del español. Es una mañana del mes de enero, pero hace más de 30 grados de temperatura y un sol de justicia se cuela por todas partes, en pleno corazón del verano australiano.

El mallorquín llega solo a la cita con este periódico después de darse una ducha, vistiendo polo azul marino, en vaqueros y con unas deportivas negras. Mira a su alrededor y elige una mesa de dos para la entrevista con EL ESPAÑOL. Antes de sentarse, Nadal se hace una foto con dos niños que acaban de cumplir un sueño, y sólo hay que ver sus caras iluminadas por la ilusión.

Luego, el campeón de 14 grandes se acomoda, coloca sus dos teléfonos boca abajo encima de la cartera y se cruza de piernas. Es la señal de que está preparado para empezar una conversación llena de curvas. De entrada, el Abierto de Australia arranca el próximo lunes y Nadal dice que se siente bien después de dos años de sinsabores, marcados por los problemas mentales y físicos.

Dígame la verdad, tiene que estar agotado de las lesiones, incluso frustrado.

Le digo la verdad: no me frustran las lesiones. Siendo realistas, he tenido lesiones y quizás sin ellas mi carrera habría sido mejor, puede ser, pero al mismo tiempo le digo que no estoy en condiciones de quejarme por absolutamente nada. Con lesiones o sin lesiones he tenido una carrera fantástica hasta el día de hoy. Espero que me quede por delante algo para intentar mejorarla.

En este último tiempo, repite constantemente que está luchando por ser competitivo. ¿Qué es ser competitivo?

Ser competitivo es ir a un torneo y saber que puedes ganarlo. Ser competitivo es salir a una pista y saber que puedes vencer a cualquier jugador del mundo. Ser competitivo es sentirse preparado para aspirar a todo.

Como dice, usted aspira a lo máximo, pero no celebra un Grand Slam desde 2014. ¿Puede continuar mucho tiempo más sin hacerlo?

Depende.

¿De qué?

De si uno es feliz o no. Depende de si uno se siente con ilusión y ganas para hacerlo o no. ¿Federer cuánto tiempo lleva sin ganar un Grand Slam?

Desde 2012, en Wimbledon.

Y sigue. La vida no es sólo ganar y ser el mejor. Hay otras cosas también. Aunque en el deporte, de cara a los medios de comunicación o a la opinión general, sólo valga ganar también existen otras cosas. En la vida hay cosas más importantes que ganar. Está la felicidad de uno, hacer lo que te gusta si te sientes bien. Lógicamente, si no estás bien es un sufrimiento.

Nadal, durante un entrenamiento en Melbourne previo al Open de Australia.

Nadal, durante un entrenamiento en Melbourne previo al Open de Australia. Michael Dodge Getty Images

Supongo que para Federer el año pasado sería un sufrimiento, con todo lo que le ocurrió. Para mí, no fue un sufrimiento hasta que me lesioné en París. A partir de ahí sí que lo fue, pero me compensan los tres meses que tuve desde Indian Wells hasta Roland Garros. En todos los torneos que competí sentí que podía ganar el título. Esa sensación me compensa todo lo demás.

¿Está queriendo decir que puede retirarse sin ganar un grande más? Que su carrera está hecha…

Mi carrera está hecha o no está hecha… Mi carrera está como está y es muy buena. Decir que está hecha no significa que no quiera mejorarla, claro que quiero mejorarla. Siendo realistas, lo que está hecho hasta el día de hoy es mucho más de lo que había soñado cuando tenía 20, 22, 23 y 25 años, aunque ya hubiera ganado muchas cosas a esa edad.

Sin embargo, eso no me quita la ilusión de seguir estando arriba, disfrutando de lo que hago y esforzándome para conseguir objetivos ambiciosos en este nuevo año que acaba de empezar, y espero que en los próximos que vengan. Voy a pelear para intentar conseguirlo.

¿Recuerda cuando todo el mundo asumía que batiría el récord de los 17 grandes de Federer?

No creo que nadie lo diese por hecho. O al menos yo no lo percibí. El récord de Federer siempre ha estado lejos y es impresionante. Yo tengo tres grandes menos, pero en el tenis también hay más cosas. Es injusto centrarnos sólo en cuatro torneos al año. No sería justo analizar una carrera solo por eso. Federer tiene muchas cosas increíbles, más allá de sus 17 grandes. Djokovic tiene otras cosas. Y yo tengo otras.

Decir que mi carrera está hecha no significa que no quiera mejorarla, claro que quiero mejorarla

Los que estamos dentro del mundo del tenis, los que vivimos día a día en el circuito, sabemos que el tenis va mucho más allá de los cuatro grandes. ¿Que un torneo como el de Brisbane no cambia una carrera? No, no te va a cambiar nada, siendo realistas. Hay otros torneos y récords que sí que te cambian cosas. Y que a nivel histórico, dentro del mundo del deporte, tienen un gran impacto. Dicho esto, el récord de Federer es fantástico, pero yo estoy feliz con mis 14. Eso no quita que vaya a dejar de pelear para terminar con más de los que tengo ahora mismo.

¿Ya no es usted una máquina de ganar?

Es normal. Cuando uno gana menos los rivales se creen más capacitados para derrotarte. Es la lógica natural de la carrera de todo el mundo, sin excepción. De Sampras, de Federer, de Djokovic, de Murray, mía… de todos.

Nadie se ha retirado teniendo la sensación de ser invencible. Es el curso habitual de la vida, de la carrera de cualquier jugador. Hay que aceptar la situación y entenderla. Eso no quita que sin esa sensación de invencibilidad no se pueda optar a competir por grandes cosas, a ganar grandes cosas. Esos son mis objetivos.

¿Pero le gusta ganar o competir?

Es que a todo el mundo le gusta ganar, no conozco a nadie que le guste perder. A mí me gusta la sensación de competir y lógicamente la sensación de ganar. ¿Ganar a cualquier precio? Pues no.

¿Qué es ganar a cualquier precio?

¿Ganar haciendo trampas? No. No me gusta lo suficiente ganar como para conseguirlo haciendo trampas. No me gusta lo suficiente ganar como para hacer cosas que violen el código ético del deporte. Me gusta ganar si gano como toca. Y sí, me gusta ganar, pero me encanta competir. La sensación de esfuerzo, de superación… toda mi vida me ha gustado.

Lleva conviviendo con muchísima presión prácticamente desde que llegó al circuito. ¿La sigue teniendo con esa intensidad a su edad?

Depende de cada momento. ¿Ahora mismo tengo un exceso de presión? Pues no, acaba de empezar el año y vengo de una época parado. ¿Que he jugado desde Roland Garros? Sí, los Juegos Olímpicos fueron muy buenos, pero competí de una manera limitada, aunque fuera un gran evento. Apenas podía pegarle bien a la derecha. El único torneo que he jugado con unas condiciones óptimas en estos últimos siete meses ha sido el Abierto de los Estados Unidos. Soy consciente de donde vengo.

Me gusta ganar, pero me encanta competir. La sensación de esfuerzo, de superación…

He trabajado mucho para empezar fuerte este año. En Brisbane perdí un partido con Raonic que quizás estuve a un tiro pasante de haberlo ganado. Eso no me nubla realidad: mi comienzo de temporada ha sido bueno. No sé lo que puede pasar en el Abierto de Australia, pero me voy a preparar bien para estar listo.

Piense y responda desde la lógica. ¿Dónde está su límite en el torneo?

No hay lógica. Cuando uno se siente mal sí que hay lógica, pero cuando uno se siente bien no la hay. Dependes de situaciones y de momentos. Tienes que tener un poquito de suerte. Si eres capaz de dar ese click en el instante adecuado y ganar un partido de los difíciles te pones en disposición de hacer cosas que quizás no te planteabas antes.

Me siento jugando bien. ¿Puedo perder en primera ronda? Sí. ¿Podría optar a ganar? Evidentemente, quizás hay más opciones de perder en primera que de ganar el título, pero vamos a ir día a día, como he hecho durante toda mi vida. Nunca se sabe lo que puede pasar. Estoy en en un momento en el que no me siento mal. Hoy me siento bien. La lógica me dice que si llevo un mes y medio entrenando bien y jugando bien espero estar igual cuando empiece el torneo. Y después uno se tiene que ir adaptando a los momentos, a las situaciones que vayan surgiendo. Y pasar ese partido que te da el cambio.

En 2015, John McEnroe le sugirió públicamente que cambiase de entrenador y no ocurrió nada. Casi dos años más tarde, ha sentado a Carlos Moyà en su banquillo.

No fue sólo una decisión mía. Toni (su entrenador y tío) fue el que habló con Carlos directamente, no yo. Luego evidentemente sí que hablé con él. Espero acabar mi carrera con Francis Roig y Toni, pero Moyà es de Mallorca, siempre ha sido de mi entorno aunque no haya estado nunca en mi equipo, me conoce bien, me aprecia y yo le aprecio… es una persona que conoce mi forma de jugar, conoce bien el circuito y encima tengo la facilidad de que vive a 30 minutos de mi casa.

Toni Nadal conversa con su pupilo durante un entrenamiento en Melbourne.

Toni Nadal conversa con su pupilo durante un entrenamiento en Melbourne. Michael Dodge Getty Images

No es un cambio drástico en ningún sentido, simplemente es unir algo más a lo que tenía. Quizás, escuchar algo nuevo puede ayudarme. Y tener una persona en la que confío, a la que quiero como amigo, me puede dar un plus en un momento dado. Confío muchísimo en Carlos, como profesional y también como persona.

Tuvo que parar en octubre por culpa de la muñeca izquierda y aprovechó para hacer una pretemporada más larga. ¿Qué más hizo esos días en Mallorca?

Entrené una semana con Francis y Toni, mucho tiempo con Toni solo y las dos últimas semanas estuvo Carlos, porque estuvo jugando en Asia y volvió más tarde. Desde que empecé la pretemporada he hecho muy pocas cosas, la verdad.

En internet hay millones de vídeos que han hecho aficionados suyos, con los mejores momentos de su carrera y con puntos impresionantes. ¿Los usa para motivarse cuando está lesionado como esta vez?

He visto algunos, pero no es que vaya a buscarlos. Muchas veces estás en internet mirando cosas, aparecen y los miras por curiosidad. No es un tema de motivación, es curiosidad. Pero no miro vídeos cuando las cosas me van mal, lo hago muchas veces para intentar visualizar las cosas que tengo que hacer.

¿Ha seguido la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos?

Sí, la he seguido dentro de lo que la podía seguir desde la distancia. Es un tema que me queda lejano y tampoco conozco del todo bien. Sí que he estado en Estados Unidos cuando Trump estaba haciendo la campaña electoral. Es verdad que la forma de hablar a mí no me gusta porque no es el estilo que aprecio, su forma de expresarse... Como no soy de un perfil arrogante no es mi estilo. Desde que ha salido elegido su discurso ha sido mucho más moderado y quizás más correcto, pero durante la campaña no ha sido así. Pero también le soy sincero: tampoco me encantaba la otra opción.

Al final, soy de los que piensan que se habla mucho y luego a la hora de poder hacer o deshacer tampoco se pueden hacer tantas cosas, se hace lo que se puede. El mundo está tan globalizado que es muy difícil que se hagan barbaridades muy grandes en un país como Estados Unidos.

Tras dos elecciones consecutivas y un amago de ir a unas terceras, ¿la estabilidad en España es una buena noticia?

Yo entiendo de política hasta donde entiendo. Me gusta, la sigo…

¿Le gusta?

Me gusta seguir la actualidad política, pero me reservo la opinión. Por ser quien soy no creo que sea adecuado que hable de según qué tipo de cosas. Puedo hablar de conceptos, no de personas. De personas no voy a hablar, aunque lógicamente hay personas que me gustan más que otras.

A nivel conceptual, soy una persona con una mentalidad que va dentro de la estabilidad. Cuantos menos extremos haya, menos cosas radicales pasen, menos llamamientos y menos movilizaciones.… Desde mi punto de vista que una sociedad esté demasiado alborotada, agitada o radicalizada no es bueno. Entiendo que la vida y el país funcionan mejor cuando eso no ocurre.

Desde mi punto de vista que una sociedad esté demasiado alborotada, agitada o radicalizada no es bueno

Dicho esto, también entiendo que siempre hay margen de mejora hacia horizontes que quizás puedan ser mejores para España. Entiendo también que dentro de nuestro país, y me parece que es la tendencia que lleva el mundo, vamos hacia un camino claro.

¿Hacia dónde?

Hay gente que dice lo contrario, pero la sociedad intenta ir hacia un camino donde haya menos diferencias: diferencias económicas, diferencias sociales… La mayoría de las cosas están más al alcance de toda la gente y creo que es el camino adecuado. No puede ser que haya gente muy rica y gente muy pobre. Lo lógico es que exista una estabilidad y un equilibrio.

Cuantas más personas estemos bien, mejor funcionará todo. Nunca me ha molestado que el de mi lado tenga éxito. Es una pensamiento que otra gente tiene, equivocadamente. Yo me alegro si los de al lado tienen éxito, pero ya no sólo por un tema de esa persona en concreto. Entiendo que si a la gente le va bien, a todos nos irá bien. Al final, de una manera u de otra, nos vamos a ver beneficiados.

Hablaba antes de la política en España.

Se han vivido situaciones y momentos desagradables dentro de la política. No me gustan según qué tipo de actitudes en el Congreso. Se convierte todo en un espectáculo y España no es un show. España es un país, es nuestro presente y nuestro futuro. Cuando la gente habla en el Congreso no estamos en un partido de fútbol, estamos hablando de nuestro país en la sede de la soberanía nacional, de todos nosotros. Según qué tipo de palabras se usen, según qué tipo de expresiones, según qué tipo de comportamientos… a mí personalmente no me gusta porque entiendo que es un lugar serio, no es un lugar para ir a montar el espectáculo.

No me gustan según qué tipo de actitudes en el Congreso. Se convierte en espectáculo y España no es un show

Es bueno que haya acuerdos porque estamos en una democracia. Si en una democracia no vota una amplia mayoría, o una mayoría absoluta, lo lógico es eso. De acuerdo, es normal que gobierne la fuerza más votada, que es lo que ha pasado históricamente. Pero evidentemente la fuerza más votada tiene que ceder en muchas cosas porque al final no ha sido la fuerza más votada por muchísima diferencia. Es lógico que todos se tiendan la mano. Es lo que ha votado la sociedad, estamos en una democracia y los políticos deben ser la herramienta para que la voz de los ciudadanos se haga realidad.

Nadal, durante un entrenamiento en Melbourne.

Nadal, durante un entrenamiento en Melbourne. Scott Barbour Getty Images

Federer reunió a 6.000 personas en su primer entrenamiento en Perth después de seis meses alejados de la pista. Usted provocó algo similar en Brisbane, con aficionados tirados en el suelo para ver sus pies a través de una rendija. ¿Qué le han dado a la gente?

Es bueno para el tenis. Que se cree este tipo de afición y que los espectadores acudan a los entrenamientos de esta manera es muy positivo para nuestro deporte porque genera expectación y publicidad. También son muchos años ya. Supongo que la gente va teniendo miedo de dejar de vernos jugar porque saben que no es eterno y que los dos hemos pasado sin ninguna duda el ecuador de nuestras carreras. Nuestra rivalidad ha generado un ambiente diferente cuando disputábamos esos partidos. Se percibía en la pista, eran encuentros especiales. Ojalá que haya más partidos entre nosotros.

¿No hay veces que se agobia? No por sus seguidores, por salir a cenar con su pareja y saber que puede haber un fotógrafo escondido para hacerle una foto que mañana estará en todas partes.

A día de hoy no es un tema de paparazzis porque casi no existen. Sales un día con tus amigos o con tu pareja y al día siguiente estás en Instagram y en todos lados. Aquella mujer de allí [señala con la cabeza a su izquierda] puede estar haciéndonos una foto ahora mismo. Con las redes sociales y los móviles no estás a salvo de nadie. Es la tendencia del mundo. A mí no me entusiasma, pero respeto el tema este. No me agobio. Intento hacer mi vida normal. Y el hecho de tener el mar en Mallorca, poder salir y perderme un poquito me ayuda.

Hay veces que llegan hasta el mar…

Durante el invierno, y en barco, hay poca gente. Es más sencillo despistarse.

¿Por qué se llama Beethoven su barco?

Por mi abuelo (falleció en el verano de 2015). Mi abuelo era músico, era director, y le llamaban Beethoven.

Federer, Djokovic y Murray están casados y con hijos. ¿Usted para cuándo?

No lo sé. Tengo 30 años, hay que ver…

Tiene tiempo, mi padre se casó con 37 años.

No tiene nada que ver (risas). Y hay gente que no se casa y gente que no tiene hijos, pero sí, si no hay ningún contratiempo me gustaría tener hijos y tener varios. Todo depende de lo que se alargue mi carrera. No me gustaría tener los niños siendo muy mayor, con lo cual… depende de lo que se alargue mi carrera o no.

¿Es complicado ser padre estando en activo y viajando por todo el mundo?

Diría que quizás no es lo ideal para los niños, pero no es difícil, sin ser hipócrita. Complicado es para alguien que tiene problemas para llegar a final de mes, no para nosotros. Posiblemente es complicado para los chicos, que tienen que compaginar los viajes. ¿Para Federer es complicado? No lo sé. Viaja con dos niñeras que le echan una mano bastante importante. Djokovic y Murray también. Es complicado hasta un cierto punto, pero nosotros tenemos la inmensa suerte de no tener que preocuparnos por esas cosas.