El Levi's Satadium de San Francisco, sede de la Super Bowl 2026.

El Levi's Satadium de San Francisco, sede de la Super Bowl 2026. REUTERS

Otros Deportes

Confirmado por la NBC: los anuncios del Super Bowl 2026 rompen un récord y alcanzan los 10 millones por 30 segundos

Este domingo 8 de febrero, los New England Patriots y Seattle Seahawks se ven las caras en un evento marcado por su gran atracción comercial.

Más información: El palo de Donald Trump a Bad Bunny antes de su show en el intermedio de la Super Bowl 2026: "Sólo siembra el odio"

Publicada

La Super Bowl LX, que se disputa el 8 de febrero en el Levi's Stadium de Santa Clara, elevará el listón de la inversión publicitaria a niveles nunca vistos.

Mark Marshall, presidente de publicidad global de NBCUniversal, confirmó que varios anunciantes pagaron 10 millones de dólares o más por espacios premium durante la transmisión del partido entre New England Patriots y Seattle Seahawks.

El precio promedio por 30 segundos se sitúa en torno a los 8 millones de dólares, en línea con el techo que ya se había rozado en la edición anterior, pero con un salto claro en las tarifas más altas.

Esta escalada responde a una combinación de factores: un inventario de espacios publicitarios limitados, una demanda creciente y el contexto de paquetes comerciales que combinan la Super Bowl con otros grandes eventos de NBCUniversal, como los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina.

La cadena cerró ventas tempranas a 8 millones de dólares desde julio y agotó prácticamente todo el inventario en septiembre de 2025, una señal de que las marcas siguen viendo el partido como la mayor vidriera posible.

El atractivo

La última Super Bowl fue seguida por alrededor de 128 millones de espectadores en Estados Unidos, un récord histórico que la NFL y NBC confiaron en superar este año.

Para los anunciantes, esa audiencia "abismal", como la definió el publicista Gabriel Huici, convierte cada medio minuto en una apuesta por la recordación global, donde se mide quién logra el anuncio más comentado, compartido y parodiado.

Marshall sostiene que "no hay nada que genere más notoriedad que la Super Bowl", y que por eso las marcas siguen inclinándose por este escaparate pese a los precios crecientes.

A esto se suma la fragmentación de la audiencia en otros formatos: mientras la televisión abierta mantiene la señal principal, los usuarios que sigan el partido por Peacock, la plataforma de streaming de NBCUniversal, podrían ver anuncios distintos adaptados al entorno digital, ampliando el alcance y la capacidad de segmentación.

Nuevas caras

Cerca del 40% de las marcas que se anuncian este año no estuvieron presentes en la final anterior, lo que muestra una renovación significativa del mapa publicitario de la Super Bowl. Sectores como tecnología, farmacéuticas y bienestar ganan peso frente a anunciantes tradicionales, que aún así mantienen presencia clave.

Pepsi, Pringles y Bud Light ya han lanzado adelantos en redes sociales, recurriendo a celebridades y la fórmula del humor para tratar de imponerse en la "pelea" por la atención del público.

En la tanda de 28 anuncios que se estrenarán durante el partido destaca un desfile de figuras del deporte y Hollywood. Serena Williams protagoniza un anuncio de la compañía Ro vinculado a medicamentos GLP-1 para control de glucosa y pérdida de peso, en el que se destacan beneficios como la reducción de 15 kilos en un año y menor estrés articular.

Peyton Manning repite participación en una pieza de cerveza junto a Post Malone y el comediante Shane Gillis, en una historia cómica en torno a un barril que se escapa en plena boda.

También aparecen Matthew McConaughey, Ben Stiller, Emma Stone, Sabrina Carpenter, Kendall Jenner, Ben Affleck, Jennifer Aniston y Sofía Vergara, consolidando a la Super Bowl como el gran punto de encuentro entre marcas y estrellas.

El partido y los anuncios compartirán protagonismo con un show de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, cuya actuación será íntegramente en español, un gesto inédito en la historia de la NFL que apunta a la enorme audiencia latina en Estados Unidos y en el resto del continente.

La combinación de un artista urbano global, celebridades de primer nivel en los comerciales y tarifas récord componen un paquete que refuerza la idea de la Super Bowl como evento total: deporte, entretenimiento y marketing al máximo nivel.

Para las marcas, pagar hasta 10 millones de dólares por 30 segundos puede parecer una apuesta desmesurada, pero en un ecosistema mediático saturado, la Super Bowl sigue siendo la rareza donde millones miran lo mismo al mismo tiempo.