David Martín posa durante el media day de la selección.

David Martín posa durante el media day de la selección. EFE

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David Martín, el profesor calmado llamado a reflotar el waterpolo español

El nuevo seleccionador nacional, licenciado en psicología y subcampeón mundial en Roma 2009, tiene por delante el hándicap de sustituir a Gabi Hernández y subir un escalón en el Mundial de Budapest (14-30 de julio).

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España, en los 90, vivió su particular época prodigiosa en waterpolo. Ganó siete medallas: dos olímpicas (plata en Barcelona 92 y oro en Atlanta 96), tres en mundiales (un oro y dos platas) y otras dos en europeos (plata y bronce). Alzó los puños, celebró y puso a los aficionados al deporte delante del televisor. Sin embargo, desde entonces, la cosecha ha ido a menos. En los últimos 17 años, la selección no se ha vuelto a subir al podio en unos Juegos y los metales han ido decreciendo en importancia (el último gran oro llegó en el Mundial de Fukuoka 2001). Después, dos meritorios puestos en Melbourne 2007 y Roma 2009 (plata y bronce mundiales) y un tercer puesto continental en Belgrado 2006.


Los tiempos han cambiado. El waterpolo, en Río 2016, se tuvo que conformar, forzosamente, con un séptimo puesto. Y, claro, en la Federación, ante ese panorama, decidieron tomar medidas. La primera, cambiar de seleccionador. Gabi Hernández no fue renovado (su contrato terminaba el 31 de diciembre de 2016) y David Martín, a partir del 1 de enero de 2017, tomó el cargo. O, mejor dicho, asumió el ‘marrón’ de reflotar al equipo nacional y llevar a cabo un cambio generacional que empieza en este Mundial de Budapest (14 al 30 de julio) y que concluirá en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.


David, a sus 40 años, ha vivido en primera persona ese cambio de estatus del waterpolo nacional. En el 92, cuando España ganó la plata en Barcelona, él disfrutó del partido en directo, desde la grada. Su padre trabajaba en la organización y le premió con unas entradas para ver la final olímpica. No había mejor regalo para un joven que ya hacía natación. Después, ya como profesional, en el Atlètic Barceloneta, ganó 8 ligas, 8 copas y 7 supercopas. Se hizo un nombre en el waterpolo nacional, fue subcampeón en el Mundial de Roma 2009 con la selección y acudió a los Juegos de Pekín 2008 (quinta posición) y Londres 2012 (sexta posición).

David Martín celebra una victoria con sus jugadores.

David Martín celebra una victoria con sus jugadores. EFE


Tras muchos títulos y partidos acumulados, llegó su retirada y vivió el cambio de estatus del equipo nacional. “Yo tuve la suerte de jugar en una época en la que vivías del waterpolo. Ahora, los jugadores tienen que compaginar el deporte con su trabajo y hacen esfuerzos titánicos por una recompensa bastante justa”. ¿La razón? “Tenemos jóvenes con mucho potencial, pero hay que darles de comer. Si no juegan en una liga competitiva, difícilmente van a crecer. Ahora nosotros intentamos que suban el nivel disputando estos campeonatos”, reconoce el seleccionador en conversación con EL ESPAÑOL.


David Martín no ha esperado a torneos futuros para comenzar la renovación de la plantilla. Acudirá a Budapest con ocho jugadores (del total de 13 convocados) nacidos en los 90. ¿Su objetivo? “Presentar nuestras credenciales. Que sepan que si juegan con España van a sufrir. No me importa que no ganemos medallas a corto plazo; lo importante es que estemos en la lucha por conseguirlas durante los próximos años”, confiesa. En primera instancia, en este Mundial, en el que España afronta una fase de grupos complicada: juega contra Serbia, Grecia y Sudáfrica.


Psicólogo, metódico y obsesivo


Esta oportunidad repentina de entrenar a España le llegó a David por sorpresa. Tras su retirada en 2013, pasó a ser ayudante de su hermano Jesús en el Atlètic Barceloneta y, en 2014, dirigió a la selección juvenil subcampeona del Mundial 2014. En septiembre, le ofrecieron ser director técnico de la Federación catalana y el 1 de enero de 2017, se estrenó como seleccionador nacional. Un recorrido corto –en el que también le ha dado tiempo a estudiar psicología–, pero fructífero, que le ha llevado a conocer a muchos de los jóvenes que ahora forman parte de su lista para Budapest.


Uno de ellos es Roger Tahull (Barcelona, 1997), una de las grandes promesas de nuestro waterpolo y jugador del Atlètic Barceloneta. Él, que ya estuvo a las órdenes de Gabi Hernández, está dispuesto a todo con el nuevo seleccionador: “Vamos a por el oro. Un deportista no puede pensar en otra cosa que no sea ganar”, reconoce en conversación con EL ESPAÑOL.


Roger, que valora positivamente esta nueva etapa que se abre, está encantado con el nuevo seleccionador. “Es metódico, calmado –no grita cuando tiene algo no le gusta– y, a los más jóvenes, nos corrige”. Eso sí, está pendiente de todo. “Quizás no habla, o no lo dice, pero lo sabe todo. Y, cuando estamos entrenando, sabe el que da un pase más blando”.


El primer día que llegó, David se dirigió a todo el equipo. “No eligió a ninguno”. Les dijo a los más jóvenes que aprendieran de sus mayores y les dio dos recetas: “Entrenar al 100% y tener ilusión”. Esas son las dos cosas que más valora el nuevo seleccionador. Una persona tranquila, obsesiva y que pasa los viajes viendo vídeos de los rivales. Y, también, que tiene un libro esperando que le regaló su mujer (“no me acuerdo del título”, reconoce). Pero, claro, ahora no tiene tiempo para leer. Eso será después del Mundial de Budapest. Con suerte, más allá del 30 de julio, con una medalla en el pecho y un futuro prometedor por escribir.

Selección española de waterpolo.

Selección española de waterpolo. Federación española de waterpolo