Alonso en el momento de su abandono en Rusia.

Alonso en el momento de su abandono en Rusia.

F1

Fernando Alonso no puede ni arrancar: se queda tirado en la vuelta de formación de Rusia

El piloto asturiano se retira de la carrera de Sochi por problemas en los controles de la carga de batería de su monoplaza.

Millán Cámara

Fernando Alonso ha tenido que retirarse del Gran Premio de Rusia antes incluso de que arrancase la carrera. Unos problemas en los controles de la carga de batería de su McLaren-Honda le han llevado a abandonar en la vuelta de formación, con el monoplaza quedándose clavado justo en la entrada a los boxes del circuito de Sochi.

Justo antes de que el coche del bicampeón del mundo se parase, Alonso ya había avisado a los ingenieros de sus problemas por radio. Nada más detenerse, el asturiano tiró el volante de su MCL32 visiblemente enfadado. La cara del director deportivo de McLaren, Eric Boullier, era todo un poema: su piloto estrella se ha visto obligado a abandonar en las cuatro primeras carreras del año. No ha terminado ni una.

"Nada más arrancar la vuelta de formación, ya no teníamos la potencia normal. Me dijeron de cambiar algunas cosas en el volante para intentar recuperar las cosas, y esta vez no pudimos ni participar en la carrera. Hasta que el coche no llegue al garaje no podrán tener la respuesta exacta, es un problema con la unidad de potencia", reconoció Alonso minutos después de su abandono.

Alonso camina con su McLaren parado en la entrada de boxes.

Alonso camina con su McLaren parado en la entrada de boxes. Televisiones

"Ojalá podamos resolver las cosas lo más rápido posible. No hemos podido acabar ni una carrera y hay bastantes cosas por mejorar. Lo llevo mal, todos querríamos estar ahí, pero son cosas que pasan. Así es el deporte. Cuando llegas aquí y no puedes participar, qué vas a hacer. No está en tus manos", se resignó. Incluso reconoció haber mirado vuelos a España para poder regresar antes a nuestro país, escenario del próximo Gran Premio del curso: "Ya lo he mirado pero parece que no hay. Me miraré la carrera tranquilamente y me tomaré un helado".

Más tarde, en declaraciones facilitadas por McLaren, añadió que la situación "es difícil y es frustrante, porque cada fin de semana es lo mismo". "El motor no tenía fuerza y la carrera terminó sin ni siquiera empezar", algo "muy duro" para quien alzase dos títulos con Renault en 2005 y 2006.

El calvario de Alonso empezó en Australia, donde tuvo que retirarse de la carrera a tres vueltas del final tras romperse la suspensión del McLaren. Había rodado décimo durante buena parte de la carrera. La particular maldición del piloto español siguió en China, donde abandonó cuando marchaba octavo por un fallo en la transmisión. Y también en Bahrein, la prueba en la que la mala suerte se ensañó más con él: abandonó a tan sólo una vuelta para el final, con su motor diciendo 'basta'.

"Pocas veces he tenido un coche tan poco competitivo", "nunca he corrido en mi vida con tan poca potencia", "correr en Indianápolis es mucho mejor que un podio en Mónaco", "el año que viene estoy abierto a todo, salga lo que salga"... Todas estas declaraciones han salido de la boca de Alonso en las últimas semanas. Tan desencantado está con el rendimiento de su escudería que, ahora mismo, le importa mucho más hacer una buena actuación en las 500 Millas de Indianápolis que salvar los muebles de McLaren en el Gran Circo.