Fernando Alonso en el media day de Daytona.

Fernando Alonso en el media day de Daytona. Foto: instagram

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'Roar before the 24', el primer desafío de Fernando Alonso en Daytona

Durante tres días de entrenamientos el piloto español tendrá que adaptarse a las peculiaridades de modalidad. Y son muchas.

Muchos son los cambios que van de los karts al Euro Open by Nissan. Más aún los que hay desde ahí a la Fórmula 3000. Sin embargo apenas son detalles mínimos cuando se da el salto de esos monoplazas a los bólidos de la Fórmula 1 o de la IndyCar. Y aún así, ninguna de las evoluciones que han jalonado la carrera del español Fernando Alonso tienen nada que ver con los que experimentará en Daytona, en su primera relación con las pruebas de resistencia y con las 24 horas de Le Mans en la cabeza en un futuro no muy lejano.

El sueño de la triple corona -el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 500 millas de Indianápolis y las 24 horas de Le Mans- es una realidad posible en la cabeza de Alonso. El asturiano ya tiene dos victorias en el principado -en 2005 y 2006, cuando fue campeón del mundo con Renault- y en la IndyCar, a pesar de la retirada a falta de siete vueltas, demostró que es un rival a tener en cuenta. Sin embargo, las pruebas de resistencia nada tienen que ver.

Para empezar, y por primera vez en su carrera, el asturiano tendrá unos compañeros que, a diferencia de la Fórmula 1, no serán sus rivales, sino su principal apoyo para pensar en la victoria. En Daytona, Alonso formará equipo con dos pilotos de la escudería McLaren, los jóvenes Lando Norris y Phil Hanson. Ellos, además de tan fundamentales como el español durante las horas que estén al volante del Ligier JS P217, serán además motivos de otros desvelos para el doble campeón del mundo de Fórmula 1.

"Absolutamente nada está hecho para ti, para tu confort, como en la Fórmula 1. Aquí lo compartes todo. Incluso si quieres cambiar de coche para hacerlo más rápido... Hay cosas a tener en cuenta y aprender, porque el estilo de conducción es muy diferente, más enfocado a la eficiencia y el ahorro de combustible". Así lo explicaba Fernando Alonso tras su sesión de entrenamiento en el Motorland de Aragón, donde realizó la primera toma de contacto con el vehículo. Sin embargo, obvió detalles mínimos como la posición del asiento, la altura del volante, los gustos de cada piloto en las especificaciones técnicas del monoplaza...

Y no sólo los pilotos. El propio coche es un agente externo en este caso. Primero por las condiciones completamente diferentes del vehículo en comparación con un Fórmula 1 -desde la obviedad de manejar un monoplaza cerrado hasta el agarre de éste en las curvas pasando por la aerodinámica que supone un comportamiento diferente- y después por cómo deberá amoldarse a sus compañeros dentro de una estrategia global. Y eso por no hablar de algo tan necesario en las carreras de resistencia como son los cambios de piloto a través de la 'ventanilla' para ahorrar unos segundos preciosos.

El mayor cambio, sin embargo podría estar precisamente en el circuito. Daytona no es un óvalo como Indianápolis, ni es un circuito al uso de la Fórmula 1 o los carreras de turismo. En Daytona, Fernando Alonso encontrará una mezcla de todo lo anterior. Hay una parte de óvalo, pero con un mayor grado de inclinación que en Indianápolis, y también existe una parte 'infield', más parecida a los trazados del Mundial de F1.

Novedades que el asturiano deberá absorber en apenas tres jornadas de entrenamientos, el conocido como 'Roar before the 24', que, además, concluyen con sesiones de clasificación -una por cada una de las clases de vehículos que participan en Daytona- que conceden las posiciones en los garajes. Todo ello para aspirar a un sueño casi irrealizable, pero que al asturiano le parece más cercano que al resto de los mortales.